La narcodictadura trumpista de Ecuador

16.10.2026
© Evelyn Hockstein
© Evelyn Hockstein

Rafael Correa gobernó Ecuador durante dos períodos y medio (dos a partir de la Constitución de 2008), y en su mandato, renegoció la deuda externa desde una posición de fuerza que supo construir, bajó la pobreza, desarrolló importantes obras públicas, incluida una moderna red de carreteras, bajó la inseguridad, descendiendo el número de homicidios de 16 a menos de 6 por cada 100.000 habitantes.

Al final de su mandato, lo sucedió uno de sus vicepresidentes, Lenin Moreno, quien había pasado varios años en el exterior, representando al país en organismos internacionales, y probablemente cooptado en esos ámbitos por agentes imperiales. Ni bien asumido Moreno comenzó una política diametralmente opuesta a la de la Revolución Ciudadana encabezada por Correa, dando inicio a una brutal persecución del correísmo, lawfare mediante.

A pesar de ser, sin discusión, la fuerza política de Correa la más grande del Ecuador, hasta el presente inclusive; en balotajes reñidos (gracias a la estigmatización de la prensa hegemónica) y, a veces, merced a terceras fuerzas que coincidían programáticamente más con la Revolución Ciudadana que con la derecha, pero que privilegiaron en ocasiones los enfrentamientos que habían tenido con ésta; los sucesores de Moreno provinieron de la más rancia oligarquía ecuatoriana.

Primero, Guillermo Lasso, dueño del segundo banco más grande del país; y luego Daniel Noboa, hijo de Álvaro Noboa, varias veces candidato a presidente y dueños de una de las mayores bananeras del país, integrada verticalmente con transportes, puertos, etc., controlando íntegramente el circuito por el que circulan gigantescos cargamentos de bananas, conteniendo también con frecuencia, grandes cantidades de cocaína. Ecuador no la produce, pero es su principal exportador.

La continuidad de gobiernos neoliberales de 2017 en adelante fue utilizada para ir copando casi todas las instituciones del Estado por cuadros de la derecha y ultraderecha, forzando frecuentemente la institucionalidad. A Rafael Correa no le encontraron pruebas de acusaciones en su contra, pero fue condenado, en esta "justicia" amañada, acusándolo de tener "influjo psíquico", sobre otros acusados de delitos de corrupción.

Noboa aumentó el IVA que pagan los sectores populares y anuló la enorme deuda impositiva de su empresa familiar, el mayor deudor tributario del país. Llegó al gobierno ocultando su ilegal posesión de empresas en paraísos fiscales.

Con una economía dolarizada en el año 2000, por gobiernos neoliberales anteriores, cuya pésima gestión fue la que posibilitó el triunfo de Correa; y con una situación social absolutamente desatendida por los posteriores a su gobierno; Ecuador se convirtió en el paraíso del narcotráfico y el crimen organizado, permeando además los ámbitos institucionales, policiales y militares. La tasa de homicidios en 2025 subió a 51 por cien mil, casi 10 veces más que la que había dejado Correa.

En consonancia con la Constitución de 2008 que prohíbe bases militares extranjeras en el país, Correa desalojó la norteamericana de Manta. Noboa intentó revertirlo con una de las preguntas del referéndum constitucional y consulta popular de 2025. Fue rechazado abrumadoramente, como sus demás propuestas. Bajo cuerda, los militares norteamericanos articulan con las bases de las Fuerzas Armadas ecuatorianas; bombardean y asesinan pescadores ecuatorianos (a los que acusan, sin pruebas, de narcos), en aguas ecuatorianas, sin que el gobierno de Noboa cuestione. Cuando el Jefe de la Fuerza Aérea pidió garantías jurídicas explícitas sobre las operaciones estadounidenses en bases militares ecuatorianas, fue cesado por Noboa.

El crecimiento exponencial de la criminalidad (generado precisamente por las políticas neoliberales) es empleado por Noboa como excusa para mantener permanentes estados de excepción, y todo tipo de violaciones de los DDHH.

En las elecciones presidenciales de 2025, Noboa y Luisa González, del correísmo, empataron en primera vuelta en 44-44,2%. Los siguió Leónidas Iza, con el 5,25, quien apoyó a González para el balotaje. Un día antes, el gobierno de Noboa declaró el estado de excepción en provincias favorables a la oposición, para generar miedo, desalentar la participación, pero, sobre todo, para justificar que los fiscales o testigos no pudieran verificar las boletas previamente. En muchos circuitos, como demostró el Instituto Canario de Análisis Criminológico, se usó una tinta que, al doblar las boletas y presionarlas, se transfería del sector de la boleta donde estaba la cruz a favor del correísmo, al sector en el que se votaba por Noboa. Mediante este fraude gigantesco se proclamó presidente a Noboa y el organismo supervisor se negó a la apertura de las urnas.

Ahora, se avecinan las elecciones subnacionales. El partido Revolución Ciudadana fue suspendido por 9 meses y las elecciones adelantadas para que quedara afuera. Recurrieron a otro partido, y este también fue proscripto. Sus candidatos se vieron obligados a dispersarse en diversas alianzas locales. Luisa González, candidata a prefecta de Manabí, y amplísima favorita al cargo, fue obligada a retirarse de la contienda, cuando se presentó por Pachakutik, alegando que no era afiliada a ese partido, que la había nominado. El alcalde de Guayaquil, Aquiles Álvarez fue encarcelado y condenado en un caso de lawfare, que incluyó allanamientos con encañonamiento de sus hijos pequeños y la incautación de su vivienda. Su esposa, Fiorella Ycasa, que tomó la posta y es ahora candidata a alcaldesa, denunció los múltiples atropellos en su contra.

La popularidad de Noboa no llega al 20%, y repetidamente se ha reprimido cualquier manifestación en contra.

Huelga decir que el Ecuador de Noboa es parte destacada del "Escudo (o Mafia) de las Américas" de Narco Rubio y Trump.

Alberto Cortés

15/10/2026

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