La traición continuada a la Patria

30.07.2026

La demorada renuncia de Adorni dejó al gobierno con las manos libres para buscar retomar la ofensiva política y, adicionalmente, aprovechar la distracción general por el mundial para que la sociedad argentina se llegara a tragar algunos de los sapos más grandes.

Intentó, por enésima vez, la aprobación en el Senado de la ley de "defensa de la propiedad privada" para maniatar aún mucho más al Estado Nacional frente a los intereses privados y extranjeros. Cómo otros engendros de este gobierno y, contrariando la más elemental técnica legislativa, cuela bajo un mismo proyecto una variedad de temas. Entre ellos, el derribo de toda limitación a la venta de tierras a extranjeros. Este punto, que ya generaba incomodidad entre varios de sus imprescindibles aliados - supuestamente no tan ultraderechistas como la representación legislativa propia del mileísmo -, se volvió aún mucho más incómodo tras el inesperado acontecimiento generado por un puñado de hinchas anónimos y jugadores de la selección, al desplegar frente a las cámaras una tela con la inscripción "Las Malvinas son Argentinas", reviviendo a través de un evento deportivo – tanto para el país como para el mundo – la causa anticolonial que más unifica a los argentinos.

Las posiciones en todos los terrenos del actual gobierno son completamente opuestas a la defensa de esta causa, como lo certifican innumerables antecedentes, empezando por declaraciones de Milei que colocaban en un lugar privilegiado a "los deseos" de la población colonial implantada allí por la potencia ocupante tras desalojar por la fuerza a los pobladores originales argentinos. Así, el peluca rompió una larguísima tradición de posiciones diplomáticas nacionales, coronadas exitosamente en 1965, con la Resolución 2065 de la Asamblea General de la ONU, que reconoce la existencia de una situación colonial que debe cesar mediante negociaciones pacíficas que tengan en cuenta los "intereses" (pero claramente excluye el término "deseos" u otro equivalente) de los actuales isleños. Integra la bancada "libertaria" la diputada Sabrina Ajmechet quien había tuiteado que "Las Malvinas no existen, las falkland islands son de los kelpers", y sólo se disculpó a medias, cuando sus antecedentes salieron a la luz en medio de una campaña electoral, llevada a las listas del PRO y luego de La Libertad Avanza por Patricia Bullrich. Ésta, a su vez, deslizó en una entrevista que podríamos cambiar las Malvinas por vacunas.

Mucho más graves que estos indicios de cual es el verdadero pensamiento mileísta sobre las Malvinas, si bien no se atreven a confesarlo por el arraigo del tema en la conciencia nacional (aunque, en el caso de las declaraciones públicas de Milei, en su carácter de presidente, sí deterioran seriamente las posiciones argentinas en el tema), son las actitudes frente al invasor británico.

Así, la flagrante violación por Gran Bretaña de las normas vigentes que la obligan a avisar anticipadamente cuando un barco suyo penetrará en las aguas territoriales de Argentina (en este caso, uno de guerra, proveniente de Malvinas para dirigirse a un puerto chileno, para tareas de reaprovisionamiento), no ameritó una protesta formal de la cancillería sino hasta mucho después: cuando el caso había tomado estado público, y era un papelón no decir una palabra.

Y todavía muchísima más peligrosa es la situación generada por los proyectos de inversión de la empresa israelí Navitas, que está comenzando tareas de perforación de pozos petrolíferos y gasíferos en la cuenca malvinera, de la cual planea extraer 55.000 barriles diarios de petróleo, llegando luego a 180.000. Esto no significa solamente robar una enorme riqueza argentina no renovable (hace rato que lo hacen con la pesca, pero lo de los hidrocarburos es aún más grave, por la imposibilidad de reposición del recurso). Además, se plantea volcar los grandes ingresos que generará esa explotación a consolidar la usurpación del archipiélago.

Este grave escenario de emergencia crítica, requeriría de la Argentina tener un gobierno identificado claramente con los intereses nacionales, que se moviera activamente en los foros internacionales para condenar, ilegitimizar – y tal vez detener - el proyecto británico - israelí de robo de las riquezas nacionales, además de renovar el reclamo argentino por las islas, tal como lograron los hinchas y jugadores en el mundial.

Notoriamente, el actual gobierno no está ni a la altura de hinchas y jugadores, sino que, en el extremo opuesto, defiende un modelo colonial de permisividad al saqueo de riquezas y tierras de la Argentina, por las potencias de las que es siervo.

Otro servicio feudal del vasallo Milei a su señor Trump es su viaje a Brasil, dilapidando delictivamente los dineros de todos los argentinos, para insultar al presidente Lula y al juez Alexandre de Moraes. Brasil es una preocupación aún mucho mayor para Trump que los demás países latinoamericanos en los que ha intervenido sin tapujos, para remplazar la voluntad democrática de sus pueblos por la tiránica del amo del norte. No sólo porque Brasil es la mitad del PBI sudamericano, sino porque es el principal destino en la región del comercio y las inversiones chinas. El juez insultado ha estado en la mira de los EEUU por varias razones, entre ellas haber sancionado a empresas norteamericanas. La extensa llamada telefónica posterior del presidente chino Xi Jinping a Lula, para solidarizarse, muestra que no es una mera disputa intra Mercosur. Probablemente converjan varias razones para ese viaje, incluyendo al proyecto santiagocaputista de convertir a Milei, no sólo en virrey de Argentina, sino también de toda la ultaderecha latinoamericana. Es probable que ese viaje le reste más que le sume votos a Bolsonaro, pero eso se sabrá en octubre.

Sólo 5 veces desde 1983 un director general del FMI visitó la Argentina. Dos en el marco de giras regionales. En 2003, para intentar presionar al recién asumido Néstor Kirchner, que estaba encarando la renegociación de la deuda. En 2018 (en el marco de la reunión del G20 en Bs As), cuando el FMI acababa de dar (ilegalmente) el mayor préstamo de su historia a Macri. Ahora, para mostrar públicamente la subordinación del gobierno mileísta al Fondo y recorrer las instalaciones de la principal garantía de repago a los acreedores externos, que es Vaca Muerta.

Cabe recordar que los cuantiosos y prometedores ingresos en divisas de ese yacimiento, sólo existen gracias a la (acertada) decisión de Cristina Kirchner, en 2012, de reestatizar parcialmente YPF y orientarla en esa dirección, al nombrar a Galuccio al frente. Los Kirchner, junto con Oscar Parrilli habían sido (desacertadamente) el principal apoyo de Menem para privatizarla. Pero, como era de esperarse, tras esa privatización, la española REPSOL se dedicó a agotar los pozos que la YPF estatal – a largo de sus 70 años – había descubierto; sin explorar casi, para encontrar nuevos. Así, aunque pocos meses antes Cristina había elogiado a REPSOL, la caída de las exportaciones petroleras estaba comenzando a generar un peligroso déficit en la balanza de pagos general del país, y una vez más se demostró que sólo las riendas del Estado podían alejarnos del precipicio. Posteriormente, el gobierno de Milei frenó obras públicas complementarias, necesarias para un pleno aprovechamiento, y el país se vio obligado – innecesariamente – a importar gas para salvar la emergencia. ¿Quién se lo envió?

El vilipendiado Lula.

Alberto Cortés

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