Las tareas del momento

Un gobierno tan retrógrado como el de Milei pudo llegar a la presidencia producto de una situación particular: Desprestigio del peronismo por falencias propias de larga data (además del sistemático golpeteo de la dictadura mediática-judicial-empresarial que es el verdadero gobierno en la Argentina, desde hace mucho) y particularmente automellado por el gobierno de Alberto Fernández; – pandemia incluida - desgaste de la opción más tradicional de la derecha, - el PRO - tras la catástrofe económica-financiera del gobierno de Macri (que, aunque no era peor que el de Milei, tenía en su contra la existencia de un peronismo menos desgastado como opción de poder) y la claudicación final del radicalismo. Además, la situación internacional, con Trump accediendo por segunda vez a la presidencia en EE.UU. y un auge de algunas ultraderechas en la mitad del planeta (Occidente), que es la única parte del mundo que suele mirar la prensa hegemónica.
Gran parte de esas condiciones subsisten al día de hoy y sería aventurado pronosticar cuando cambiarán, aunque no es en absoluto afirmar que ese cambio no caerá del cielo, sino que será resultado del desarrollo y organización de fuerzas que hoy están ya presentes en nuestro país, y que se expresan en numerosas luchas que, aunque no alcancen todavía para dar vuelta la tortilla, ponen algún límite a la desmesura del gobierno de ultraderecha. El paro nacional de hoy, arrancado a la cúpula cegetista, que lo venía eludiendo, y que finalmente lo concedió – pero sin movilización convocada oficialmente por la central más fuerte – es una prueba de esas reservas y de resultados concretos – aunque obviamente aún insuficientes – de esas luchas.
El mileísmo trata de aprovechar así al máximo, el tiempo de que dispone hasta que las condiciones cambien, para tratar de mover lo más que pueda al país, en la dirección que busca: Una colonia de los EE.UU., con muchos más pobres, mucha menos clase media (término no muy científico, pero comprensible para la mayoría), con muy poca industria (indicador clave del desarrollo de un país), y algunos enclaves de extractivismo de recursos naturales (minerales, hidrocarburos, algunos alimentos), que reclama la hegemonía yanqui, mientras ellos sí tratan de recuperar su propia industria. Una oligarquía más rica que nunca, en medio de un mar de pobres. Tal como han sido históricamente todas las colonias.
Así, ha intentado pasar como Decretos de Necesidad y Urgencia y/o enviado al Congreso, engendros monstruosos que, debajo de un título (generalmente engañoso); suelen albergar un collage de temas, negociando el retiro de algunos si fueran demasiado indigestos hasta para los indignos gobernadores y "oposición dialoguista", cuyos votos les resultan indispensables. Como la "digeribilidad" de los temas para esos sectores depende en parte de hasta qué punto la opinión pública esté desprevenida al momento de aprobarse (todo lo opuesto del concepto de "democracia", es decir, gobierno del pueblo); se usan recursos varios para distraerla, adormecerla, confundirla o simplemente sorprenderla.
Así, el gobierno aspiraba a aprobar su reforma laboral en diciembre– que se vio obligado a postergar – y ahora intenta forzarla, tratando de que millones cuyas vidas se pueden ver profundamente alteradas por ella, ni se enteren (hasta que sea muy tarde).
No faltan quienes suponen, tal vez con razón, que el artículo que recortaba drásticamente el derecho a licencias por enfermedad – extremadamente provocativo – fue puesto para desviar la mirada de muchos otros, igualmente draconianos y diametralmente opuestos a los intereses de la mayoría de los trabajadores. Decimos mayoría y no totalidad, porque es un hecho que buena parte de la fuerza laboral argentina se encuentra en la informalidad o el cuentapropismo, y los derechos de esa fracción no se verán recortados en forma directa (porque son derechos que no tienen), pero sí indirecta, porque el facilitamiento de los despidos, por ejemplo, prevista en la ley y acelerada de hecho en todo el período Milei; agudizará la competencia de los que se refugian en Uber, Pedidos Ya, etc; y reducirá aún más sus ingresos, como ya está ocurriendo. El proyecto no incluye ningún beneficio para los no-formales, como si debería hacerlo una necesaria verdadera reforma laboral progresiva y auténticamente modernizadora.
Uno de los puntos clave de la reforma (además de desbaratar de hecho el derecho a vacaciones, recortar drásticamente – aún con los retoques – el de licencia por enfermedad, desmejorar por fragmentación lo que se logre en paritarias, etc. y en paralelo reducir impuestos a bienes suntuosos) es el Fondo de Asistencia Laboral. Este es un negocio para los sectores financieros que administrarán esos fondos, al estilo de lo que fueron las AFJP para las jubilaciones, donde esas empresas se llevaban la tajada del león como comisiones, y los jubilados por esa vía se empobrecían aún más. Además, facilitará enormemente los despidos (que ya la política económica de Milei promueve, como lo muestran el cierre de casi 22.000 empresas – algunas muy grandes e históricas como FATE – y la pérdida de poco menos de 300.000 puestos de trabajos formales).
Lejos de promover el remplazo de esos actuales trabajadores formales, incorporando otros actualmente informales, como ingenuamente les venden a algunos de éstos últimos; el achicamiento del aparato productivo (en especial de los sectores que mayor mano de obra demandan), y la tecnificación acelerada, garantizan un futuro con menos trabajadores formales. Y los que queden, con muchos menos derechos. Los actuales recursos para las jubilaciones se desviarán en parte a ese negocio, creando las condiciones y excusa para la futura "reforma previsional". Dirán que "no hay plata" (porque hoy la detraen), y propondrán bajar jubilaciones, subir edad jubilatoria, etc.
Mientras el virrey rioplatense del imperio se asegura empobrecer aún más a los argentinos, su jefe, el dictador pedófilo de Washington, mantiene su ofensiva para asegurarse un mucho mayor control de los territorios más cercanos a EE.UU., ante la pérdida de poder de este país en el globo en su conjunto, no descartando en absoluto desencadenar una Tercera Guerra Mundial para intentar frenarlo.
Ya en la Segunda Guerra Mundial, cuando Hitler perdió el norte de África, acentuó su control de Francia, ocupando directamente todo lo que era el régimen títere de Vichy. Cuando Mussolini perdió el Sur de Italia, los alemanes invadieron directamente todo el norte. La táctica de Trump no es original. Es propia de un imperio en retroceso.
Tras haber secuestrado al presidente constitucional de Venezuela y tenerlo como rehén, negocia – teniendo de hecho una pistola en la cabeza del gobierno venezolano – condiciones para asegurarse (al tiempo que aumenta la producción venezolana de petróleo, lo que puede ser conveniente para la propia Venezuela), una parte sustancial de esos hidrocarburos para las cadenas de suministros estadounidenses.
Apunta ahora sus cañones más gruesos contra Cuba, aumentando el ilegal bloqueo a la isla, que ya lleva 64 años y fue condenado 33 veces por abrumadora mayoría por la Asamblea General de la ONU. Gran parte de la energía cubana proviene de los hidrocarburos, cubriendo la producción nacional sólo el 40%. EEUU aplica ahora fuertes presiones a otros países, intentando que corten sus exportaciones petroleras a la isla.
El gobierno cubano – que ya ha superado exitosamente períodos de agresión y presión extremas de los EE.UU., a lo largo de 66 años - ha tomado rápidas medidas para el ahorro de energía. La solidaridad mundial hacia el país víctima de esta nueva agresión criminal también se acelera, y una de las medidas más interesantes es la campaña que promueve el envío de paneles solares fotovoltaicos. No es fácil lograr una rápida transición energética hacia las energías renovables, a pesar de ser sumamente deseable en todas partes, en resguardo del medio ambiente, como forma de ralentizar el calentamiento global. La experiencia mundial – más allá del desconocimiento de la ciencia y del problema que promueven enemigos de la Humanidad como Trump y Milei – muestran que esa transformación es lenta, por múltiples razones económicas y técnicas. Sin embargo, en estas condiciones, Cuba en particular, se ve obligada a acelerarla como ningún otro país, dado que Trump no puede bloquear el Sol, y si se lograra el remplazo veloz de una parte importante de la energía fósil por solar (y/u otras renovables), se garantizaría la soberanía energética.
Todas las personas de bien en el planeta tienen tareas a su alcance para hacer o a las cuales contribuir, en esta hora crítica en la que fuerzas hostiles a la superviviencia del Homo Sapiens se han encaramado en las Casas Blanca y Rosada, como no ocurría desde el ascenso de Hitler al poder: Frenar todo lo posible las políticas de Milei, empezar a construir una alternativa política y social para derrotarlo, contribuir al sostenimiento de las naciones más hostigadas por el imperio, son algunas de ellas.
Alberto Cortés
