MEMORIA PERSONAL Y DIAGNÓSTICO POLÍTICO DE UN PAÍS FRACTURADO

11.01.2026

Tuve una noche insomne. Tengo esas noches cuando mi mente necesita procesar información. No me resisto, me quedo en la oscuridad pensando. 















     .

Por Katja Alemann

Fue una noche particular, con el calor y los recuerdos tristes. (Tuve que borrar el posteo que hice, porque no quiero leer las muchas falacias que comentan) Ustedes saben que yo leo mucho, libros y en las redes, artículos, ensayos, síntesis de conceptos.

Ayer me bajó esto.

¿Cómo hacemos para rehabilitar un pueblo sumido en el resentimiento odiante por la frustración de sus continuos fracasos para prosperar como Nación?

Jauretche define muy bien el problema. Coincido hace tiempo con ese diagnóstico, aún antes de leerlo.

Las clases altas pudientes de este país, no son nacionalistas. Hacen sus fortunas a costa del Estado o menoscabándolo cuando no les sirve. No van a invertir en el país, sólo extraen, en forma de recursos o rentas. Léase los 300.000 millones depositados en el exterior. Desprecian a su gente.

Vengo de una familia que no es clase alta, pero son técnicos, profesionales, que los asesoran. Somos de descendencia suiza y en mi casa mi padre y mis medio hermanos hablaban suizo. Estudiaron economía allá. Yo hablo alemán, porque mi mamá era alemana, pero el suizo lo entiendo.

Para mi padre, además de sus varias virtudes y legados que hoy no voy a mencionar, los "locales", como él los denominaba en alemán, die Hiesigen, eran de un rango menor. No tenían la cultura alemana, la lengua y sus grandes pensadores, como formación. Aclaro que era antinazi y luchó en su época en contra del régimen. Pero era adorador de la cultura que precedió esos tiempos funestos. Y para él los "locales" eran motivo de sorna por su ignorancia, y no eran considerados a la altura de ningún debate serio. Salvo algunos claro, que por lo general también tenían ascendencia de la inmigración culta que propiciaron Avellaneda y Sarmiento.

O sea, que viví de cuna esa discriminación. Los "locales" eran los grasas, los mersas, de mal gusto y poca cultura. Y por supuesto, mi familia es profundamente antiperonista sobre todas las cosas.

Con el tiempo, con mi novio comunista, me fui haciendo de izquierdas, y ya en Alemania, estudiando, me enteré del terrorismo de Estado que asolaba a mi país, con el enorme dolor de perder a mi primer novio. Con uno de mis medio hermanos siendo funcionario de la dictadura militar eclesiástica y civil...

Siempre me preocupó y ocupó mi país. Ya mis estudios de pedagogía y música fueron en pos de mejorar la educación, condición fundamental para el progreso de una sociedad libre, justa y soberana.

Por eso también construí Cemento. Para abrir espacios de consciencia, de imaginación y posibilidades. Por eso escribo y leo hoy en las redes, voy a marchas y participo de la vida política de mi país, en lo poco que me toca.

El odio que hoy se instaló como sociedad, la política del odio, ese odio antiperonista, que justifica todos los estragos sociales que este gobierno está haciendo, sin darse cuenta que son ellos mismos las víctimas de estas políticas, es algo meticulosamente instilado por las clases dominantes para seguir aprovechando su usufructuo. Coincido con Jauretche. Nunca más visible que hoy. Ni se ocupan en disimularlo.

Lo único que los ocupa hoy, es que no se dispare el dólar, muy costoso dominar las ansias del Mercado, no nos olvidemos que sus parámetros son el miedo y la codicia, así que se adelanta a cualquier sospecha de devaluación. Entonces tienen que vender reservas para bajarle el precio al dólar, reservas que después no tenemos para pagar los intereses de la deuda, tenemos el default mirándonos de reojo. Por eso el ajuste descomunal, por eso la obsesión por el superávit fiscal. Y por eso también, les deben haber votado ese presupuesto desfinanciador de todo en el Senado. Metidos hasta el caracú en esta timba, hoy por hoy, parece que no hay remedio.

Y volvemos al inicio de esta idea.

Sin clases dominantes que sean nacionalistas, como en otros países vecinos sin ir más lejos, que inviertan en producción para el desarrollo nacional, que defiendan la soberanía de su país, que no entreguen, vendan, externalicen, importen, y siempre se crean mejores que el pueblo del que son parte, no veo que avancemos como Nación.

Es importante tener un diagnóstico claro de quién o qué es el enemigo.

Como digo en Shambhala:

Presos del extractivismo financiero, no equivoquemos los culpables, ¡no arraiguemos nuestro odio sin razón!

Por un 2026 con una clase dominante/productiva, nacionalista!

(¡Recuerden que las ideas preceden la acción, y el foco en los objetivos diseña el futuro, a no darse por vencidos de antemano!)