¿UNA IMPOSTURA QUE LLEVA CASI 1000 AÑOS?

28.05.2026

Corría el año 1993, cuando Paul Wexler, profesor de lingüística en la Universidad de Tel Aviv en Israel, publicó un libro titulado "The Ashkenazic Jews, a Slavo-Turkic People in Search of a Jewish Identity", es decir, los judíos askenazíes, un pueblo eslavo-túrquico en busca de una identidad judía.


Por César Carlos Vidal Manzanares - Comunicador y escritor español nacionalizado estadounidense, autor de numerosas obras de divulgación, ensayos y novelas.


En este y en otros trabajos, el profesor Wexler demostraría de manera contundente y documentada que los judíos actuales no son un pueblo semita que desciende de Abraham, sino una comunidad religiosa con distintos trasfondos étnicos y en la que los semitas constituyen un porcentaje realmente diminuto. En el caso de los judíos askenazíes, evidentemente no son semitas, sino que proceden de la conversión de los Jázaros al judaísmo que tuvo lugar en la Edad Media, una tesis adelantada ya por otros autores judíos célebres como Artur Kessler.

De esa manera, los askenazíes proceden de estratos raciales iranios, turcos y eslavos, pero no semitas. Tampoco los Sefardíes tendrían una conexión racial con Abraham, sino más bien con poblaciones no judías procedentes del norte de África, convertidas al judaísmo en el curso de la Edad Media y llegadas posteriormente a España. Aunque Wexler no pretendía ir más allá del análisis lingüístico e histórico, su obra, magníficamente desarrollada y que se extendería a estudios sobre el origen del idish o la configuración del hebreo moderno, rezume consecuencias de carácter social y político.

En las últimas horas hemos tenido nuevas noticias sobre el carácter no judío ni semita de los fundadores del Estado de Israel. Sin ánimo de ser exhaustivos, los hechos son los siguientes.

Primero: Los primeros sionistas y fundadores del Estado de Israel no eran racialmente semitas ni descendían, a diferencia de los judíos originales o de los árabes actuales, de Abraham.

Segundo: En realidad se trataba de asquenazíes que en su aplastante mayoría eran ateos y que cambiaron su nombre no judío para ocultar esa evidente realidad.

Tercero: Al respecto los ejemplos abundan, comenzando por David Ben Gurion, primer ministro y ministro de defensa de Israel, cuyo verdadero nombre era David Nguyen y nació en Rusia.

Cuarto: Fue también el caso del ministro de asuntos exteriores israelí Moshe Shareth, cuyo verdadero nombre era Moshe Shertok y había nacido también en Rusia.

Quinto: Fue el caso también de Golda Meir, primera ministra israelí, que en realidad se llamaba Golda Mavovich y había nacido en Kiev, la actual capital de Ucrania, que entonces era parte de Rusia.

Sexto: Fue el caso también de Isaac Shamir, ministro de asuntos exteriores y primer ministro de Israel, nacido en Polonia y que en realidad se llamaba Yitzhak Yishirniki.

Séptimo: Fue el caso también de Ariel Sharon, primer ministro de Israel, cuyo verdadero nombre era Ariel Sneiderman y había nacido de una familia de origen ruso.

Octavo: fue el caso también de Isaac Benetzvi, segundo presidente de Israel, que se llamaba en realidad Isaac Shinshelevich y había nacido en Ucrania, que entonces era una región de Rusia.

Noveno: Fue el caso también de Menachem Begin, primer ministro de Israel y fundador del Likud, cuyo verdadero nombre era Miesislav Biegun y había nacido en Brest-Litovsk, que entonces era parte de Rusia.

Décimo: Fue el caso también de Levi Eshkol, tercer primer ministro de Israel, que se llamaba en realidad Levi Skolnik y había nacido en Ucrania, a la sazón, parte de Rusia.

Undécimo: Fue el caso de Pinhas Lavon, ministro de Defensa, que en realidad se llamaba Pinhas Lubyanikar y que había nacido en Ucrania, entonces región de Rusia.

Duodécimo: Fue el caso de David Remes, primer ministro de Transporte de Israel, que en realidad se llamaba David Drankin y había nacido en Bielorrusia, a la sazón, una región de Rusia.

Décimo tercero: Fue el caso también de Zalman Shasar, tercer presidente de Israel, que en realidad se llamaba Shneur Zalman Rubashov y había nacido en Rusia.

Décimo cuarto: Fue el caso también de Abraham Granor, director del Fondo Nacional Judío, cuyo nombre real era Abraham Granowski y había nacido en Moldavia.

Décimo quinto: Fue el caso también de Shimon Pérez, octavo primer ministro de Israel y noveno presidente, que en realidad se llamaba Simón Persky y que había nacido en Polonia.

Décimo sexto: Fue el caso también del dirigente sionista inspirador del Likud, Seed Jabotinsky, que se llamaba en realidad Vladimir Yevgenievich Jabotinsky y que había nacido en Polonia.

De manera bien significativa, al cambiarse el nombre, adoptó el nombre de Sheb, que significa lobo en hebreo.

Décimo séptimo: Fue el caso de Israel Galili, ministro de gobierno y jefe del estado mayor de la Haganah, que en realidad se llamaba Israel Berchenko y había nacido en Ucrania, entonces parte de Rusia.

Décimo octavo: Fue el caso también de Meir Amit, jefe del Mossad, que en realidad se llamaba Meir Slutsky, era de padres rusos y nació en lo que entonces se llamaba Palestina en 1922.

Décimo noveno: Fue el caso también de Meir Argov, uno de los firmantes de la declaración de independencia de Israel, cuyo nombre verdadero era Meir Grabowski y había nacido en Moldavia, entonces parte de Rusia.

Vigésimo: Fue el caso de Pinchas Rosen, otro firmante de la declaración de independencia, cuyo verdadero nombre era Félix Rosenblut y había nacido en Alemania.

Vigésimo primero: Fue el caso también del general Isaac Rabin, primer ministro israelí nacido en Palestina, cuyo nombre real era Nehemiah Rubichov, al proceder de una familia de inmigrantes ucranianos.

Vigésimo segundo: Fue el caso de Efraín Kachir, el cuarto presidente del estado de Israel y viceprimer ministro, cuyo nombre real era Efraim Katchalsky, nacido en Kiev, actual capital de Ucrania.

Vigésimo tercero: Fue el caso también de Abba Eban, ministro de asuntos exteriores, cuyo nombre real era Aubrey Solomon Meir Eban, nacido en África del Sur de padres lituanos.

Vigésimo cuarto: Fue el caso también del general Jaim Barlev, cuyo nombre real era Jaim Brozlewski y había nacido en Austria.

Vigésimo quinto: Fue el caso de Israel Ben-Yehudá, que desempeñó diversas carteras ministeriales y había nacido en Ucrania bajo el nombre de Israel Edelson.

Vigésimo sexto: Fue el caso también de Gershom Gerhard Scholem, el estudioso de la Cábala, que migró a Palestina en 1923, siendo su verdadero nombre Gerhan Scholem, porque había nacido en Alemania.

Vigésimo séptimo: Fue el caso también del poeta más importante de Israel, Yehuda Amijai, que se llamaba en realidad Ludwig Pfeiffer y había nacido en Alemania.

Vigésimo octavo: Fue el caso también del historiador Ben-Shion Netanyahu, padre del actual primer ministro Benjamín Netanyahu, que en realidad se llamaba Ben-Shion Milejkowski y había nacido en Polonia.

Vigésimo noveno: Fue el caso de Aarón Barak, presidente del Tribunal Supremo de Israel y fiscal general, cuyo nombre real era Aarón Brick y había nacido en Lituania.

Trigésimo: Fue el caso de Yehudá Mittal, rabino sionista, ministro y presidente del Yeshivat Har Etzion en Cisjordania, que en realidad se llamaba Yehudá Klein y había nacido en Rumanía.

Trigésimo primero: Fue el caso también de Ehud Barak, primer ministro de Israel y jefe de su estado mayor, que en realidad se llamaba Ehud Brock y era hijo de una familia de inmigrantes rusos.

Trigésimo segundo: Fue el caso también de Rahel Cohen Kagan, una de las dos únicas mujeres que firmaron la declaración de independencia y cuyo verdadero nombre era Rahel Lubersky y había nacido en Cisjordania, entonces una región de Rusia. Trigésimo tercero, fue el caso igualmente de millares y millares y millares de sionistas que se establecieron en Palestina, que no tenían una sola gota de sangre de Abraham circulando por sus venas, que no eran judíos practicantes sino mayoritariamente ateos y que tras emigrar en la mayoría de los casos ilegalmente a Palestina, se permitieron expulsar a sus habitantes en su mayoría de origen árabe y por lo tanto semitas.

Y trigésimo cuarto: Sigue siendo el caso del actual Estado de Israel, que pretende presentar como verdugos a las víctimas de una limpieza étnica salvaje y presenta a los verdugos venidos de fuera de los habitantes de Palestina como víctimas de la maldad de los demás en un ejercicio de impostura histórica verdaderamente pasmosa. El sionismo es una creación de finales del siglo XIX que pretendía la creación de un Estado judío, por lo tanto, racial, en Palestina tras haber rechazado otras posibilidades territoriales como Argentina o Angola. De manera bien reveladora, ese sueño de ocupación colonial de una tierra que pertenecía a otra potencia y que se hallaba poblada desde hacía siglos por pobladores semitas, surgió entre gente que se definía como judía, pero que no descendía de Abraham, sino de una tribu túrquica, los Jázaros, convertida al judaísmo en la Edad Media y que por añadidura en su inmensa mayoría eran ateos o al menos judíos no practicantes.

Irónicamente, Palestina era reivindicada como el lugar de un futuro Estado por gente que no descendía de Abraham y que, para colmo, ni siquiera podían apelar a un judaísmo que no practicaban, y que, dicho sea de paso, desde el principio se opuso al sionismo por considerarlo la herejía blasfema de unos ateos que pretendían suplantar humanamente la obra del Mesías. Desde el punto de vista del Nuevo Testamento, era obvio que aquellos judíos procedentes en su aplastante mayoría del este de Europa y, en menor medida, del centro del continente europeo, no podían ser jamás Israel. Y no podían serlo porque, como señala el capítulo tercero del Libro de los Hechos, los judíos que no han creído en Jesús como Mesías han sido desarraigados del pueblo de Israel en cumplimiento de la profecía de Moisés contenida en el capítulo 18 del Libro de Deuteronomio.

Esa idea aparece repetida una y otra vez a lo largo de las páginas del Nuevo Testamento, por ejemplo, cuando Pablo de Tarso, en su carta a los gálatas, capítulo tercero, señala que sólo son descendencia de Abrahán y herederos de las promesas que Dios le entregó aquellos que creen en Jesús como Mesías e Hijo de Dios. O en el capítulo undécimo de su carta a los romanos, donde afirma que los judíos que no han aceptado al Mesías Jesús han sido arrancados del olivo Israel. Esa visión aparece también repetida por el apóstol Juan en el Apocalipsis, donde indica cómo aquellos que han rechazado al Mesías Jesús pueden afirmar ser judíos, pero para Dios no lo son.

Desde la perspectiva del Nuevo Testamento, la legitimidad del sionismo resulta por lo tanto igual a cero. Pero lo mismo sucede en la actualidad con multitud de grupos religiosos judíos que acusan al sionismo de separar a los judíos de su verdadera identidad, basada en el cumplimiento de la ley de Moisés, tal y como la interpreta el Talmud, al sustituirla por una visión nacionalista que choca con no pocos de los principios morales contenidos en la Torah. Con todo, más allá de los planteamientos morales y espirituales recogidos en el Nuevo Testamento o en el judaísmo, no deja de causar pasmo que un grupo de askenazíes, descendientes de un grupo étnico túrquico, nacidos en el este de Europa y que tuvieron que cambiarse el nombre para parecer judíos, hayan llegado a convencer a buena parte del mundo de que son descendientes de Abraham, de que tienen derecho a desalojar de una tierra a sus habitantes de siglos, de que pueden expandirse territorialmente a costa de las naciones de alrededor y de que incluso son la encarnación de un pueblo al que no pertenecen ni racial ni históricamente.

Si el género humano es capaz de dejarse engañar así, el día menos pensado aceptará, por ejemplo, que gente venida del norte de África se anexione España, Portugal o Italia simplemente porque hace menos siglos que cuando desapareció el reino de Judá en el siglo I d.C., ocuparon algunas partes territoriales de esas naciones. Y podrán ocuparlas recurriendo a dos armas como las utilizadas por el sionismo. Primero, la terrible tergiversación de la historia, y segundo, una inmigración ilegal que vaya desplazando a los habitantes del lugar hasta sustituirlos.


Referencia:

* https://es.wikipedia.org/wiki/C%C3%A9sar_Vidal

* https://www.youtube.com/watch?v=fRqjCAcN6FQ&t=97s

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