Una semana de derrotas para Milei

13.08.2026
Por gracia recibida, Federico Sturzenegger. | Pablo Temes
Por gracia recibida, Federico Sturzenegger. | Pablo Temes

En el quinto intento desde su ingreso al Senado en marzo, y tras 17 versiones, el mileísmo logró el jueves 6, la media sanción de la muy mutilada "Ley de defensa de la propiedad privada". Propios y extraños, sin embargo, leen lo ocurrido ese día, como una contundente derrota del gobierno.

Este proyecto es un engendro más de Sturzenegger (derrotado estruendosamente también, la misma semana, frente a los prácticos, de puertos), que mezcla varios temas completamente diferentes. Aunque los aprobados son sumamente preocupantes, se vio obligado a retirar la eliminación de límites para la venta de tierras a extranjeros (tanto la total que intentaron al inicio, como la disfrazada que "concedieron" después), las modificaciones a la Ley del RENABAP (Registro Nacional de Barrios Populares), y las de la Ley del Fuego.

Lo del RENABAP fue lo primero en morir, principalmente por oposición de la Iglesia. En la práctica, al desfinanciar las obras en los Barrios Populares y disolver el FISU (Fondo de Integración Sociourbana) Milei ya había puesto en pausa este fundamental proyecto que – paradójicamente – había sido aprobado durante el gobierno de Macri, pero por presión de las organizaciones sociales. Ahora, pretendía desdibujar completamente la misma Ley, y tuvo que retroceder.

El resurgimiento del espíritu de soberanía nacional, disparado por el episodio de la bandera por Malvinas en el Mundial (pero en un contexto de ptonunciado desgaste de la retórica del gobierno – dentro de ella, la "anti soberanía", por la ya muy perceptible e innegable erosión de la calidad de vida de la mayoría de los argentinos por las políticas mileístas), convirtió rápidamente en indigerible la caída de las restricciones a la compra de tierras por multimillonarios foráneos. El canciller Quirno dijo que el concepto de Soberanía es "anticuado". En realidad, lo que son anticuadas son sus ideas y las de todo su gobierno. Son anteriores a julio de 1816, cuando los representantes del pueblo decidieron "investirse del alto carácter de una nación libre e independiente". Las ideas del oficialismo tienen naftalina de 210 años.

La tentativa de modificar la legislación para que bosques y pastizales quemados pudieran ser cambiados rápidamente de destino económico, estimulando así abiertamente los incendios intencionales para habilitar proyectos inmobiliarios y otros, también tuvo que ser retirado.

Las mayorías con las que el oficialismo había logrado aprobar un montón de barbaridades al comienzo del año, se construían sólo si se lograba sumar a los legisladores de La Libertad Avanza, los del PRO, radicales y algunos que responden a ciertos gobernadores. La presión creada sobre estos últimos y varios radicales por el rápido crecimiento de la conciencia de la población sobre el significado real, en especial del tema tierras; impidió a Bullrich juntar los votos suficientes. La mayoría de los gobernadores colaboracionistas mantienen en sus provincias un discurso en el que tratan de diferenciarse de las políticas nacionales, pero luego – lo más disimuladamente que pueden – mandan a votar las leyes de Milei. Ahora se les volvió imposible, al menos en los temas más conocidos por la opinión pública. Sólo pueden gobernar en secreto y con doble discurso.

Para que la derrota no fuera aún más evidente y total, el oficialismo avanzó con lo que pudo, que no es menos destructivo que lo que retiró: Se pretende encarecer y dificultar enormemente las expropiaciones, para que las entregas del patrimonio nacional que este gobierno está realizando, con altísimo grado de corrupción incluidas, se vuelvan irreversibles. También acelerar la expulsión de muchísimas comunidades de pueblos originarios de sus tierras y facilitar el rápido desalojo de inquilinos, en un contexto de gran dificultad para éstos, por la caída de sus ingresos y el aumento sideral de las deudas impagables.

El salto en la conciencia popular, especialmente de los jóvenes, ayudado por el compromiso público de artistas convocantes, contribuyó decisivamente a la masividad de las marchas en todo el país contra la ley. Una vez más el mileísmo recurrió a la provocación y la represión ilegales, para impedir que en la Ciudad de Buenos Aires – sede del Congreso que debatía y votaba- se pudiera apreciar la importancia gigantesca de una movilización, que podría incidir – aún más de lo que ya lo había hecho - en el ánimo de los senadores.

El intento de reformar el Banco Central (que Milei había prometido en campaña, teatralmente, hacer desaparecer, no reformar), aprovechando el desconocimiento y la dificultad para el grueso de la población de comprender sus implicancias; tiene como corazón tratar de mantener al actual presidente del mismo, Bausili – socio comercial de Caputo en sus negocios privados – por varios años, durante el próximo gobierno; poniendo así otro condicionamiento más que asegure que las políticas hambreadoras de Milei sigan vigentes en Argentina, aunque el pueblo vote abrumadoramente a un gobierno que venga a intentar cambiarlas.

La continuidad de la movilización que nació el 6, para ratificar su triunfo, impidiendo que los diputados convaliden lo que quedó de la ley, y derrotar los demás proyectos continuistas de Milei; junto con la construcción de alternativa popular para derrotarlo en las urnas, son las urgencias de la hora.

Alberto Cortés

13/8/2026

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