Consecuencias económicas del gasto militar

En los últimos años estamos observando un incremento del gasto militar, de las políticas de rearme militar. En el presente trabajo (ver nota al final del texto) me propongo analizar el aspecto económico de tales opciones.
Por SEBAS ARMENDARIZ
Antes de analizar la relación entre gasto militar y economía examinaré la relación del gasto militar con otros aspectos sociales y políticos. Las causas y los motivos de la decisión de favorecer el rearme militar son políticas y culturales. Esta decisión no sólo es técnica económica, sino que trasciende a la economía. Se inscribe en el marco de las relaciones internacionales y se inscribe en lo que se denomina geopolítica. A continuación, analizaré los aspectos económicos: en qué medida contribuye a fomentar el desarrollo económico y que volumen de empleo es capaz de generar
Motivos y consecuencias políticas y sociales del gasto militar
1. El sector militar como sector específico, más allá de la economía
Una primera cuestión que se plantea es si el gasto militar es un sector económico más en el que se puede invertir, asimilándose tal inversión a la que se realiza en cualquier otro sector (automoción o sanidad), o si, por el contrario, tiene unas características especiales que lo distinguen de la inversión en otros sectores. Si bien suele haber una base económica en las decisiones del gasto militar, por encima de los económicos los motivos del gasto militar y del armamentismo son fundamentalmente políticos y estratégicos (Gill, Louis, 2022).
Además, la política de rearme y de la guerra no se desarrollan en cualquier contexto político. Se inscriben en una determinada visión política y cultural (Meulewaeter, Chloe, 2022). El militarismo está relacionado con una concreta visión cultural. Se denomina realismo político a la política que defiende y promueve el militarismo. Se basa en la anarquía que ocasiona ahora el vaciamiento de las instituciones internacionales que propicia el dominio de la ley del más fuerte. Al no existir un árbitro internacional piensan que cuanto mayor sea su poder y el uso de la fuerza menos probabilidades tendrán de ser atacados, razón por la cual incrementan sus fuerzas militares. El problema es que la acumulación de fuerzas por un Estado alarma a sus rivales que también aumentan en consecuencia su preparación para el conflicto militar.
De esta forma, la ventaja comparativa desaparece, al incrementar todos los Estados su fuerza militar y favorece que estalle el conflicto bélico entre ellos (Mann, Michael, 2024).
Por todo ello la conclusión es que el militarismo se incluye en una visión cultural más amplia. Se inscribe y relaciona con el creciente autoritarismo y totalitarismo que, observamos, se registra en la sociedad. Está vinculado con el auge de la derecha reaccionaria. Además, la toma de la decisión sobre un conflicto bélico está lejos de ser racional, sino que es adoptada por otro tipo de sentimientos, como honor, estatus, venganza y ansias de dominio imperial.
2. Dividendos de la paz
El tema de los beneficios de la paz, la ventaja de los dividendos de la paz ha sido analizado por muchos estudios. Uno de los principales economistas que analizó esta cuestión fue John Kenneth Galbraith (Gill, Louis, 2022). Hizo público las siguientes conclusiones del informe Iron Mountain:
- La guerra ofrece el único sistema digno de confianza para estabilizar y controlar las economías
- La guerra es la fuente de la autoridad política que asegura la estabilidad de los
- Es sociológicamente indispensable para asegurar el control de "peligrosas subversiones sociales y de las tendencias destructivas antisociales".
- Cumple una función malthusiana
- Suministra la motivación fundamental y es la fuente de los progresos técnicos y cientificos.
Por todos estos motivos las élites gobernantes consideran que la paz es indeseable. Por facilitarles el control de la sociedad, impidiendo políticas transformadoras que mejoren la situación de la mayoría de la población y que por medio de un sistema más democrático y participativo limiten sus privilegios actuales.
Esta teoría se comprueba en la práctica. EE UU, después de la Segunda Guerra Mundial, además de fomentar la Guerra Fría contra la URSS desarrolló la Caza de Brujas, criminalizando toda opinión que se aproximara al socialismo.
Uno de los aspectos alrededor del cual se desarrolla el imperialismo es la lucha por los materiales críticos. Son imprescindibles para el desarrollo y la utilización de las tecnologías informáticas y las energías renovables como la eólica y fotovoltaica, así como las baterías para motores eléctricos. Está dando lugar a tensiones imperialistas crecientes. Entre otros son los siguientes: aluminio, berilio, cobalto, galio, germanio, grafito, litio, manganeso, platino, tierras raras, titanio y tungsteno.
Lejos de buscar la paz las principales potencias hacen suya la frase de los romanos: "si vis pacem para bellum" (si quieres la paz prepara la guerra). Este pensamiento está desmentido por los hechos. Observando la dinámica registrada posteriormente a la II Guerra Mundial se comprueba que a mayor gasto militar mundial más conflictos bélicos se han registrado (Meulewaeter, Chloe, 2022); en 2024, 49 conflictos con un número significativo de víctimas (SIPRI, 2025).
Las dos cuestiones actuales a resolver son la creciente desigualdad social (en sus vertientes de clase, género y raza) y la necesaria transición energética para hacer al cambio climático, con un consumo realizado de forma sostenible ecológicamente. Ambas cuestiones son ya urgentes e importantes. Pero el militarismo nos aleja de la solución de las dos. Tiende a mantener, e incluso a profundizar, la desigualdad actual y agrava el tema medioambiental. Agrava el tema medioambiental, porque además de que actualmente hay una falta de transparencia para informar de las consecuencias medioambientales de la actividad militar; ésta valora la efectividad de sus objetivos, sin tener en cuenta los recursos consumidos o la degradación del entorno.
3. Complejo Militar-Industrial
El militarismo tiene como punto fundamental de apoyo el denominado Complejo Militar-Industrial (en adelante CMI). El uso del término concreto fue utilizado por primera vez por el expresidente Eisenhower en 1961 en un discurso: "Debemos cuidarnos de la adquisición de influencia injustificada, tanto solicitada como no solicitada, del complejo militar industrial". Con ello advertía al público estadounidense de los peligros que una estrecha relación entre estas tres entidades (políticos, militares e industriales armamentisticos) supondría para la ciudadanía americana.
Está compuesto, fundamentalmente, por el triángulo que forman políticos, militares y empresarios del sector militar. Constituyen un poderoso lobby empresarial que fomenta el militarismo. A estos tres sectores, que son la base del CMI, hay que añadir las entidades financieras, instituciones académicas y centros de investigación, así como la industria de construcción de maquinaria industrial y la industria auxiliar, que es subcontratada por los grandes fabricantes. Las entidades financieras apoyan a la industria militar y pueden llegar a tener una participación directa en las empresas de armamento. Las universidades también prestan su apoyo y las empresas que desarrollan investigación técnica y realizan actividades de I+D también forma parte del CMI. Dada la elevada tecnología requerida para la fabricación militar también es fundamental que los fabricantes de maquinaria industrial realicen trabajos específicos para las industrias militares.
Esta función de lobby no se reduce al interior de cada Estado, sino que se produce una gran colaboración entre los complejos de los diversos países. Los complejos de los diversos Estados se apoyan mutuamente, internacionalizando su actividad. Buen ejemplo de ello es el Informe Albanese sobre la situación de Palestina. Subraya que la situación de genocidio del pueblo palestino no se explica sin la colaboración activa y apoyo a Israel, no solo de Estados Unidos, sino también de los países de la Unión Europea y de otros países. Además del incumplimiento de las resoluciones de las Naciones Unidas, es continua la violación de los derechos humanos básicos. Son tan manifiestos estos hechos que los países afectados no pueden alegar su desconocimiento o ignorancia. La colaboración puede ir desde suministro de armamento, cuyo uso viola los más elementales derechos (está prohibido por el derecho internacional), a permitir el uso del territorio nacional para el transporte de tales armas, autorizando el paso por puertos o aeropuertos del territorio.
Uno de los aspectos a destacar del CMI es la facilidad que las personas implicadas pasan de un sector a otro. Las puertas giratorias son la regla y no la excepción. Muy frecuentemente tanto políticos como militares acaban trabajando en empresas privadas del sector militar. La puerta giratoria, funciona. Esto sucede en todos los países, pero su influencia se acentúa considerablemente en Estados Unidos dado el gran nivel de su gasto militar.
El sector de la fabricación de armamento destaca además por su falta de transparencia y la existencia de una gran opacidad en las adjudicaciones del sector público. Por motivos de seguridad nacional es un sector donde no funciona la competencia del libre mercado. Las adjudicaciones son concedidas a empresas nacionales y, en muchos casos, las adjudicaciones se producen de forma directa a una empresa, sin ningún tipo de licitación pública y abierta. Esta opacidad y falta de transparencia conduce en numerosos casos a sobornos y corrupción. Fundamentalmente, en casos de exportaciones de material militar a países no democráticos en los que sus dirigentes ejercen el poder de forma dictatorial.
La existencia del CMI también facilita que se pueda originar una falta de eficiencia en la adjudicación de los diversos contratos realizados por los industriales militares para su gobierno. La administración pública asegura y garantiza a las empresas del sector privado la obtención de un beneficio. En numerosos casos la ejecución final del contrato se realiza a un coste muy superior del contrato firmado y asignado inicialmente. (Ortega, Pere y Camino, Simarro, 2012).
Características económicas del gasto militar
1. ¿La producción de armamento es productiva o improductiva?
La producción de armamento es una actividad muy especial. No forma parte del sector I (producción de bienes de equipo y maquinaría) ni del sector II (producción de bienes de consumo). Forma parte del sector III (producción de bienes de lujo para el consumo de los capitalistas). De esta forma, a nivel de la economía en su conjunto, la producción de armas "no reingresa al siguiente proceso de producción, ni como medios de producción, ni como medios de subsistencia para la clase trabajadora. Si bien genera plusvalía para los capitalistas armamentisticos, la producción de armas no es reproductiva y, por lo tanto, amenaza la reproducción del capital" (Michael Roberts, 2025). Quienes fabrican armas obtienen su plusvalía, su ganancia, pero a nivel de la economía en su conjunto no genera nueva plusvalía. Al igual que obtienen su ganancia los capitalistas que trabajan en actividades improductivas, por ejemplo, en el sector financiero. La fabricación de armas no genera nuevo valor, plusvalía, sino que se apropia de la plusvalía generada en otros sectores. De esta forma, no genera nueva riqueza, sino que absorbe los recursos generados en otras actividades económicas. Por todo ello Marx lo considera un gasto improductivo (Marx, Karl, 1980).
2. Cañones o mantequilla
Esta es la alternativa que se plantea a nivel económico. Frente a quienes defienden que el mayor gasto militar no ocasiona una disminución de los gastos sociales son numerosas las declaraciones de políticos y miembros de las élites dirigentes que plantean esta alternativa: ahora hay que fomentar la industria armamentistica, aunque sea a costa de reducir prestaciones sociales y las ventajas del Estado de Bienestar. Confirma lo analizado más arriba que efectivamente el gasto militar es un gasto improductivo y que lejos de generar nuevos recursos económicos consume recursos generados en otras actividades.
3. Creación de empleo por el gasto militar
Uno de los argumentos más utilizados para defender el gasto militar es que crea empleo. Siendo así se defiende como una buena solución para hacer frente a la estancada situación internacional que atravesamos. Es cierto que se puede crear empleo con el rearme militar, pero en ningún momento se plantea que la utilización de esas armas sólo ocasiona destrucción de vidas, de bienes físicos y que acaba agravando la situación económica de la mayoría de la población, fundamentalmente de los más desfavorecidos. Tampoco se plantea el coste de oportunidad de la creación de esos empleos. No se analiza si ese importe monetario necesario para la creación de puestos de trabajo es susceptible de utilizarse en otros sectores económicos creando un empleo superior al que se genera en el sector armamentístico.
Debemos analizar el coste de oportunidad de la creación de empleo en el sector militar. Dos estudios económicos lo analizan (AAVV, 2025). Uno de estos estudios analiza la situación en Estados Unidos, mientras que el otro lo hace en Europa. Ambos analizan la cuantía de la creación de empleo en la fabricación armas, el sector medioambiental, en el sector de la educación y en el sector de la salud. Las conclusiones a las que llegan ambos estudios son muy similares. Tomando como base la creación de empleo en el sector militar (=100) la creación de empleo en el sector medioambiental es 185, en educación 276 y en Salud 221.
Mostramos las conclusiones de ambos estudios:

La conclusión no puede ser más clara. Incluso sin tener en cuenta el criterio moral, la destrucción que producen las armas, la creación de empleo es muy superior en otros sectores económicos. Además, los sectores económicos alternativos mejoran el bienestar de la sociedad, al cubrir sus necesidades básicas. El sector del Medio Ambiente ofrece una alternativa a uno de los problemas importantes que sufrimos: la crisis climática y ecológica. En este sentido el uso de las armas agrava la crisis medioambiental, al priorizar la efectividad militar frente a cualquier otro criterio.
4. I+D militar
Una de las razones para apoyar el gasto militar es que el apoyo a la I+D en el sector militar contribuye a que, posteriormente, sus desarrollos técnicos tengan una aplicación en la vida civil que nos mejoren la calidad de vida. Es cierto que hay investigación militar que más tarde ha tenido una aplicación civil, no militar. Pero debemos de tener en cuenta que una de las características de la I+D militar no suele efectuarse en condiciones de eficacia económica. No importan los costes si se termina consiguiendo una técnica o arma con la que se pueda obtener una ventaja sobre el enemigo.
Un buen ejemplo de I+D de uso exclusivamente civil lo tenemos en Alemania y Japón. Fueron países perdedores en la Segunda Guerra Mundial. Como resultado de ello les fue impuesto un gasto militar mínimo para que no se produjera otra guerra mundial. A pesar de ello, desarrollaron técnicas de fabricación novedosas y registraron un gran avance en temas de fabricación industrial. En las décadas de 1970 y 1980 llegaron a ser los países rivales en temas industriales, llegando a debatirse quién sería el sucesor de la hegemonía de Estados Unidos, si Europa, con Alemania a la cabeza, o Japón. Quizás en vez de decir: "a pesar de ello", deba decirse "por ello". No teniendo apenas gasto militar pudieron destinar toda la fuerza de su economía al desarrollo civil. Ya hemos visto antes que el gasto militar no genera mayor bienestar, sino que consume recursos económicos, dado que es un gasto improductivo.
5. Efectos del gasto militar en la economía
Analicemos los efectos concretos y empíricos del gasto militar en la economía, en primer lugar, los efectos que tiene sobre el incremento del PIB
Mediante la intervención al añadir una unidad monetaria en gasto militar, el PIB tan sólo se incrementa un 0,5. Ello confirma el análisis realizado inicialmente de que el gasto militar es un gasto improductivo y consume recursos; en vez de añadir nuevo valor consume valor consumido en otros sectores. Para que no consuma recursos el PIB se debería incrementar en un importe superior a 1.
El gasto militar incrementa la deuda pública. Sobre esto la Comisión Europea dice: "la relación deuda pública/PIB de la UE sería 2 puntos porcentuales superior al nivel de referencia para 2028" (Comisión Europea, 2025).La misma idea se repite en un análisis realizado por el FMI. Debemos reconocer que el gasto militar tiene un efecto multiplicador a corto plazo en otros sectores que contribuyen a la fabricación de armas o la construcción de infraestructuras asociadas. También genera empleo. Pero no es una inversión en sí, no produce nada, solo se aboca a su acumulación o, lo que es peor, a la destrucción, con sus consecuencias sociales y productivas perniciosas. A largo plazo es siempre destructivo.
6. Límites del gasto militar
Como afirma Romaric Godin (Romaric Godin, 2026):
Pero todo esto tiene sus límites. La persistencia de la cuestión de la financiación conduce a un dilema que a menudo lleva a desastrosas huidas hacia adelante. Dado que el gasto militar aumenta el déficit comercial incluso cuando crecen las necesidades de divisas para financiar estos gastos, una política masiva de rearme puede conducir a crisis clásicas de la balanza de pagos. La única manera de escapar es, entonces, volver atrás o usar las armas para tener acceso directo a más recursos a través de la guerra.
Y también:
Solo hay dos opciones: la reconversión civil, dolorosa a nivel social, o la huida hacia adelante militarista. La guerra se convierte así en la opción más razonable: la que permite mantener la industria militar al tiempo que se asegura, mediante la depredación militar, los recursos necesarios. Esta es la elección que hizo el régimen nazi, arrastrando al mundo a la destrucción.
Las consecuencias negativas de una economía militarizada las podemos observar en el caso de Israel. En su política de su intento de dominio imperial de la región y de la creación del Gran Israel es el país de mayor gasto militar per capita (SIPRI, 2026). Las consecuencias de ello han sido: quiebra de casi 50.000 empresas, fuga de capitales, sobre todo en el sector de alta tecnología, incremento de la deuda hasta el 70% del PIB, boicot de inversores que buscan otros destinos, incremento de la desigualdad y de la pobreza y el reclutamiento de soldados reservistas que provoca una notable disminución de la población activa, la clase media educada se plantea la emigración y decenas de miles de familias ya lo han hecho, la calidad de los servicios públicos y la educación superior han disminuido drásticamente, además de los daños sicológicos que causa todo ello entre los reservistas. (Brison, Amos, 2026)
Esto me recuerda a la adicción que crean las drogas. A corto plazo generan un supuesto bienestar, pero a largo plazo se plantea un dilema: se dejan las drogas y me rehabilito o, en huida hacia adelante, sigo con ellas con el peligro de deteriorar gravemente mi calidad de vida, con el riesgo físico que puede suponer para mi propia vida. Igualmente, con el gasto militar llega un momento en que hay que parar o seguir hacia adelante entrando en un conflicto bélico. Si se para se provoca una recesión económica y si se entra en una guerra es la población civil quien sufre las consecuencias de ello, con gran deterioro de sus condiciones de vida, además de la cantidad de víctimas, muertos y heridos.
Hay alternativa
La importancia de analizar la realidad actual es que nos sirva para transformarla y acercarnos a una sociedad más justa e igualitaria. En general, aspiramos a una sociedad donde se satisfagan las necesidades básicas de la población (vivienda, educación, sanidad, alimentación, etc.) con unas condiciones dignas de vida, con justicia social (donde no haya explotación de unas personas por otras, y donde no haya unas élites minoritarias que ordenen la sociedad e impongan su opinión sobre la mayoría de la población); todo ello con un sistema productivo que sea sostenible ecológicamente para no comprometer el desarrollo de las futuras generaciones. Para ello es fundamental la socialización de los medios de producción, sin que sean propiedad privada de una minoría. En este sentido, lo fundamental y básico, es pensar y poner en primer lugar, como objetivo del sistema productivo atender y satisfacer las necesidades básicas de la población, y no obtener la máxima ganancia con las inversiones realizadas.
Esta aspiración general se concreta, en el caso de la industria militar, en su conversión en industria civil. Aspirando a una producción que cubra las necesidades básicas de la población, en vez de producción de armamento militar, que es una producción de destrucción y de guerra. En este campo la metodología a seguir es la realizada por Lucas Aerospace. Fue una empresa de fabricación militar del Reino Unido que, a finales de la década de 1970, tuvo una crisis económica que provocó la propuesta de cierre de la empresa. Ante ello los sindicatos de la empresa y los trabajadores desarrollaron un plan para su conversión en una empresa de producción civil para satisfacer las necesidades básicas de la mayoría de la población. Desarrollaron planes para fabricar vehículos eléctricos y otros productos útiles para la población. Partieron de la maquinaria existente en la empresa y analizaron qué productos civiles podían realizar con tal maquinaria. Para la realización de tal plan contaron con las opiniones de los trabajadores y sindicatos afectados. Fue un proceso democrático y participativo, que surgió de la iniciativa de las bases, sin imposiciones desde arriba. Elaboraron una metodología de reconocida aceptación y uso para la conversión de empresa militar en industria civil y para la reconversión de empresas amenazadas de cierre en otro tipo de producción. Es conocido como el Plan Lucas.
En el Estado Español se han realizado otros planes similares. Uno fue el realizado por el cierre de la factoría fabricante de vehículos Nissan en Barcelona. Fue desarrollado por CGT (Confederación General del Trabajo) y Anticapitalistas. Esta metodología fue utilizada, también, por el cierre de Mecaner, empresa de estampación del grupo Stellantis de Urduliz (Bizkaia). Se realizó por iniciativa del comité de empresa y de los sindicatos LAB y ESK.
En Euskal Herria también se han registrado otros casos de conversión de industria militar en industria civil. Eibar siempre ha sido una comarca de producción militar, con gran tradición en la fabricación de escopetas, fusiles y pistolas. Es conocida como la Villa Armera. En los años de la Primera Guerra Mundial, con el Estado español neutral, la industria eibarresa registro un gran auge en la fabricación de tales armas, suministrándolas a los países de dicha guerra. Finalizado el conflicto bélico, en 1920 se registró una gran crisis entre los productores de armas. En este caso, por pura necesidad, tales empresas se vieron obligadas a efectuar su conversión a empresas de producción civil. Dado que estaba especializadas en la fabricación de tubos para los cañones de pistolas, fusiles y escopetas utilizaron esa experiencia, maquinaria y saber hacer para fabricar tubos para fabricar bicicletas, cuadros de bicicletas, que constituyen su elemento básico e importante.
En este sentido, la historia es la siguiente. Si tal conversión ha sido posible de esta forma natural, es lógico pensar que una conversión a industria civil realizada de forma planificada, democrática, teniendo en cuenta los intereses y necesidades de todos los afectados tendría mayores beneficios.
Conclusiones
La característica del gasto militar, gasto en armamento, es que se efectúa en sectores de alta composición orgánica de capital en los países desarrollados que vivimos. En estas condiciones es totalmente valida la alternativa de cañones o mantequilla. El gasto militar reduce el gasto social, como lo han expresado varios miembros de la élite dominante. El gasto militar crea empleo, pero su cuantía es inferior en el gasto militar que en otros sectores económicos. El gasto militar supone la utilización de recursos generados en otras actividades y por ello su consecuencia es un deterioro de la situación económica: incremento de la deuda pública y de la inflación. El militarismo forma parte de una visión social y cultural que fomenta el autoritarismo y las posiciones reaccionarias, impidiendo que se puedan realizar avances en los dos temas que ya son urgentes e importantes: la sostenibilidad ecológica de nuestra forma de vida y la creciente desigualdad social. Además, el aumento del gasto militar provoca el incremento de los conflictos bélicos y quienes más sufren sus consecuencias (muertes, heridos y deterioro general de las condiciones de vida) son las personas asalariadas y otros sectores populares, siendo éstos los mayoritarios en la sociedad.
Teniendo todo esto en cuenta, no solo nos debemos oponer con todas nuestras fuerzas al creciente militarismo, sino que debemos luchar por la conversión de la industria militar en industria civil. Con ello mejoraríamos el bienestar general de la mayoría de la población. El punto de partida de nuestras propuestas es atender las necesidades básicas de la sociedad: sanidad, educación, vivienda, trabajo digno, etc. Para ello debemos romper con la lógica del beneficio económico de una minoría. Pero no es suficiente con hacer buenas propuestas. La sociedad no se mueve por ideas y razones, sino que lo hace por los intereses sociales. Es fundamental movilizarse, realizar una lucha activa si queremos evitar las consecuencias negativas a las que nos conduce el capitalismo en general y el militarismo en concreto.
29/07/26
Sebas Armendariz, Economista
* Lo que publicamos es un resumen del trabajo presentado en las Jornadas de Economía Crítica celebradas en Bilbao (10-12 de junio) sobre las consecuencias económicas del gasto militar. Agradezco la colaboración de Manuel Gari y Daniel Albarracín.Ver el documento completo aquí
Bibliografía
- AA VV, 2025, "La economía de la guerra, Dossier ESF" (Economistas Sin Fronteras nº 57)
- Brison, Amos, "¿Está la economía genocida de Israel al borde del abismo?", 2026, web viento sur
- Comisión Europea, 2025, El impacto económico de un mayor gasto en defensa
- FMI, 2026, Macroeconomic Challenges of Fragility and Policies for Stability and Growth
- Gill, Louis (2022) Fundamentos y límites del capitalismo, Instituto Marxista de Economía
- Godin, Romaric, "Ilusiones y peligros del keynesianismo militar", 2026,
- web viento sur
- Katz, Claudio (2023) "La crisis del sistema imperial", Jacobinlat
- Marx, Karl, El Capital, Libro I, Capítulo VI (inédito), 1980, Editorial Siglo XXI
- Meulewaeter, Chloe (2022) Economía de la Defensa y conflictos armados ¿Cómo el gasto militar lastra la paz y dificulta del desarrollo, Tesis doctoral (Universidad de Granada)
- Ortega, Pere y Camino Simarro (2012) El Complejo Militar Industrial, un parásito de la economía española, Centre Delas per la Pau
- SIPRI, 2025, International Security and Armed Conflict 2024
- SIPRI, 2026, Milex-data-19492025
- Roberts, Michael (2025) "Del bienestar a la guerra: el keynesianismo militar", CADTM
Fuente:
https://vientosur.info/consecuencias-economicas-del-gasto-militar/
