Cuba bajo la mayor amenaza de su historia
Primera Parte

Por Stella Calloni
Superando todos los límites previsibles un libro del Departamento de Estado de Estados Unidos, señala a Cuba como la "capital del comunismo del siglo XXI" título de la portada de este documento publicado por iniciativa del Secretario de ese organismo (canciller) Marco Rubio, quien integra el lobby cubano-americano de Miami, financista desde hace años del terrorismo contra ese país y toda América Latina.
El "comunismo del siglo XXI" es para Rubio "terrorismo de izquierda" y el documento dividido en capítulos permite conocer el nivel de cinismo, mentira de una increíble narración para justificar cualquier tipo de acción contra la pequeña pero inmensa Isla del Caribe, asediada precisamente por el terrorismo de la CIA y sus mercenarios cubano–americanos con sede en Miami. Cuba ubicada a sólo 90 millas de distancia de las costas estadounidenses está aislada por el bloqueo genocida que lleva 63 años, el más largo de la humanidad, agravado hasta la asfixia y la inmovilidad por las últimas resoluciones del gobierno del presidente Donald Trump.
Es asombroso ver el despliegue de falsedades y especulaciones delirantes, como se puede ver desde los primeros enunciados del documento: "Durante casi siete décadas el gobierno cubano ha librado una campaña sostenida de subversión contra Estados Unidos. Se trata de una campaña que se ha infiltrado en los niveles más altos del Gobierno de Estados Unidos" reclutando y formando "generaciones de activistas estadounidenses" lo cual estaba respaldado por "una ola sin precedentes de terrorismo de izquierda," a la vez que llevaba a cabo "una de las penetraciones de inteligencia extranjera más duraderas y dañinas en la historia" de la potencia imperial.
Esto sólo bastaría para entender de qué se trata el documento y sus objetivos, como se denunció claramente durante la última Cumbre citada por Marco Rubio el pasado 16 de julio en la sede del Departamento de Estado coincidiendo con el Mundial de Fútbol, a la asistieron 61 países destinada a lograr una alianza global incluso militar, policial, de seguridad, con el objetivo de combatir "el resurgimiento del terrorismo político de izquierda".
Sostiene el documento que "la campaña cubana contra Estados Unidos es única es irregular y encubierta. La Habana, incluso en el apogeo de su poder militar, nunca tuvo la capacidad de derrotar a los Estados Unidos en un conflicto armado convencional. En cambio, los cubanos perfeccionaron un modelo nuevo para una prolongada guerra de desgaste, organizada en torno al espionaje, la infiltración el sabotaje, las redes subsidiarias y una infraestructura revolucionaria diseñada para poner a los Estados Unidos en contra de sí mismo. Esa pequeña nación insular con una economía crónicamente deficiente ha operado el centro de una vasta red hemisférica"
Más aún, los cubanos "entraron y armaron a decenas de miles de guerrillas de izquierda, supervisaron insurgencias violentas que sumieron a múltiples continentes en el caos y respaldaron ataques extremistas mortales en todo Estados Unidos" e infiltraron "el Consejo de Estado, el Consejo de Seguridad Nacional y el Pentágono desde donde operaron encubiertos durante décadas sin ser detectados".
Añade que "la esfera más exitosa y perdurable de la campaña de Cuba contra los Estados Unidos ha tenido lugar en el frente de la batalla ideológica. Desde la década de 1960 el régimen ha servido como el corazón palpitante de un nuevo tipo diferente de marxismo forjado en torno a un resentimiento absoluto y odio fundamental" hacia ese país "y el Occidente en general".
Los cubanos se dedicaron a "formar y movilizar una coalición global de activistas intelectuales y grupos políticos en torno a esta causa, con lo cual tejieron una extensa red revolucionaria que dio forma a una desproporcionada formación de los movimientos extremistas más famosos e influyentes de los Estados Unidos, desde Las Panteras Negras y el Weather Undergroun hasta Antifa. Hoy en día esa red continúa manteniendo vínculos con poderosas organizaciones sin fines de lucro, de izquierda, colectivos anti- ICE, grupos socialistas y organizaciones militantes marxistas en todo Estados Unidos"
En realidad los "colectivos anti ICE" (Servicio de Control de Inmigración y Aduana,) de la agencia policial del Departamento de Seguridad Nacional de Estados Unidos, fueron reprogramados bajo las nuevas leyes migratorias que impuso el presidente Donald Trump desde su primer período de gobierno (2017-2021) y actualizado el pasado 24 de enero de 2025 a escasos días de asumir su segunda administración, ordenando la detención de inmigrantes utilizando argumentos racistas, xenófobos de extrema violencia.
A esto se añadió la declaración presidencial de que iba a ejecutar el "mayor programa de deportaciones de la historia de Estados Unidos", con lo cual la estampida de terror invadió a millones de familias, si se considera que hay once millones inmigrantes no legalizados aún, que serían unos 4 millones de mexicanos, 2 millones centroamericanos, 800 mil de Sudamérica y unos 400 mil del Caribe), cifras que pueden ser mayores aún. Vale recordar que el territorio estadounidense se pobló con inmigrantes, después del feroz genocidio y exterminio cometido contra los millones de pobladores indígenas dueños de esos territorios.
Estados Unidos además se apropió de más de la mitad del territorio de lo que era México en el siglo XIX, con sus habitantes, su propia organización política, social y económica, en un despojo de incalculables valores, bajo el ilegal amparo de las Doctrinas Monroe (1823):América(del sur)para los americanos (del norte) con el objetivo de expulsar a las potencias coloniales de entonces en esta región y luego la del Destino Manifiesto (1848) para "justificar" su ilegal política de expansión hacia el oeste, logrando anexarse a estados mexicanos lo que ahora son los más ricos entre los 50 que integran la Unión de Estados de América del Norte(USA).
Y qué decir del terrorismo que significó la cacería de millones de habitantes de Africa, niños mujeres, hombres convertidos en mercancía, sometidos a los horrores en las travesías en barcos que cruzaron océanos en condiciones infrahumanas para ser vendidos en los mercados de esclavos. ¿Puede alguien olvidar que Estados Unidos fue el mayor comprador de esclavos, victimas de las más inimaginables aberraciones sufridas y ya conocidas por todos, cuyos descendientes son hoy los llamados afroamericanos, que siguen luchando por sus derechos civiles y contra el racismo que sobrevive hasta hoy .
Estos datos citados, entre tantos otros, para recordar que en esos tiempos no existía Cuba independizada y soberana como ahora, lo que logró después de dos guerras de liberación, la primera ganada a España en 1898 y la segunda a Estados Unidos en 1959. El mayor atentado terrorista en el mundo al final de la segunda guerra mundial fue realizado por Estados Unidos cuando en agosto de 195 arrojó en un primer "ensayo" la primera bomba atómica sobre Hiroshima y Nagasaki, dos ciudades de Japón, cuando ya ese país se estaba rindiendo, dejando centenares de muerto, destrucción casi total , miles de heridos y afectados por la radiación, cuyas consecuencias continúan hasta hoy. Esto mostró al mundo la raíz profunda imperial del terrorismo.
Sobre todo ese pasado y muchísimo más se montaron las nuevas órdenes ejecutivas, decretos y leyes migratorias del presidente Trump y su gabinete, sembrando el terror entre los inmigrantes "legalizados" o ilegales. A partir de esa Orden Ejecutiva la represión fue de una violencia inusitada: niños enjaulados, miles de detenidos, deportaciones masivas, inmigrantes atrapados en las calles montados en aviones militares, encadenados, con los ojos vendados hacia sus países de origen, mientras crecen las cárceles privadas para los detenidos os en cárceles donde la crueldad rompe también límites.
Ante las primeras muertes por la represión policial a lo que se agregó la intervención militar ordenada por Trump, surgieron las grandes movilizaciones de las víctimas, a lo que se fueron sumando pobladores de todos los sectores sociales del país vecinos, universidades, trabajadores, intelectuales, referentes académicos y culturales , a los que ahora el gobierno califica como movimientos "extremistas". Como también lo ha hecho el presidente y sus funcionarios más cercanos en sus ataques contra medios de prensa y periodistas.
El Departamento de Estado decide que estas protestas son parte del resurgimiento del "terrorismo de izquierda, y de organizaciones y extremistas cuando están dentro del marco constitucional de Estados Unidos es una grave amenaza para regresar a los tiempos del macartismo, trasladando la responsabilidad nada menos que a Cuba.
Rubio lo ha expresado con precisión : "Durante demasiado tiempo, nuestra doctrina antiterrorista ha tenido un punto ciego, un punto ciego cuando se trata de la violencia extremista (..) Incluso hoy en día, la sola idea de que el terrorismo de extrema izquierda pueda ser una amenaza grave es tratada como un delirio febril de la derecha o, peor aún, como una peligrosa conspiración fascista. Es tratado de esta manera por muchos en la prensa, por muchos en la academia y en nuestras universidades, y por muchas de nuestras instituciones tradicionales».
A lo largo del documento-libro se desarrolla toda clase de argumentaciones para demostrar que el papel de Cuba supera a todo lo que el campo socialista y de las grandes potencias ha realizado para "imponer" el comunismo al mundo.
Concluye que "el ataque de Cuba contra Estados Unidos nunca fue, en el fondo una disputa sobre política económica, soberanía o incluso la propiedad de un territorio concreto. Fue una revolución contra la propia civilización occidental librada en arte mediante novedoso e insidioso método de persuadir a los hijos de occidente para que se volvieran contra su propio legado"y que
Añade que "esa es la campaña que (Fidel) Castro lanzó en 1959, y es la campaña que sus herederos siguen librando y en las instituciones de izquierda estadounidense moderna, en sus universidades y organizaciones sin ánimo de lucro, en sus movimientos callejeros y en sus medios de comunicación esa campaña ha tenido un éxito que sus fundadores difícilmente podrían haber imaginado".
Sostiene que "el método del régimen nunca se basó primordialmente en la guerra asimétrica aunque no se privaba de utilizar la violencia y el terror, cuando convenía a sus intereses, era más sutil y mucho más peligroso atacar a los Estados Unidos no desde afuera sino desde adentro, convertir a los estadounidenses en instrumentos de la perdición de su propia nación".
Es válido preguntarse cómo el mundo no se dio cuenta nunca de semejante poder que trasciende toda imaginación, de cómo los pobrecitos estadounidenses nunca supieron que estaban sometidos a semejante poderío que surgía de esa islita del Caribe, que los reducía a ellos a la nada.
Y de cómo no entendieron los poderosos países del "occidente" que estaban sometidos a semejante poder imperial cuya sede estaba en un país tan pequeño y además caribeño, con todo el encanto que tiene su "pérfida" cultura, sus canciones, su ritmo, donde la población resiste todas las tempestades, sitios de guerra y otras no menores.
Como remate Rubio y sus "intelectuales" nos advierten que "confundir la pobreza de Cuba con la ofensiva de la inofensiva es malinterpretar completamente la amenaza. Su debilidad material nunca fue la medida de su peligro. Su poder siempre fue ideológico, subversivo y parasitario y ha demostrado ser notablemente duradero superando al imperio soviético que ayudó a construir e injertarse en cada nuevo enemigo de los Estados Unidos, que ha sido desde entonces. Hoy sirve como tejido colectivo de una coalición más amplia, un escenario donde las ambiciones de Moscú, Pekín y Teherán convergen con los movimientos radicales que operan al interior de nuestras propias fronteras".
Un poder sobre tantos poderes y una sutileza de planteos al destacar que los cubanos se disfrazarían de pobres ante el mundo para que no sospecharan que en realidad su país era el imperio más poderoso de la humanidad.
El documento del Departamento de Estado analizado en su conjunto puede leerse como una novela negra o una farsa delirante, donde Cuba se convierte de víctima a victimario tan poderoso que el destino del mundo está en sus manos y nadie se había enterado. ¿Delirio o infinita decadencia?
No olvidar nunca que Estados Unidos de América (del Norte) conformado por 50 Estados, cada uno de los cuales puede ser un país en el mundo, que cupa una superficie de 9.833.517 km2 de territorio y una población de 349 millones habitantes y que Cuba a 90 millas de distancia es una isla cuyo territorio tiene 109.884 Km2 y sólo 10 millones de habitantes.
Esto da la pauta de la inconmensurable diferencia entre ambos lo que indica la cobardía decadente del imperio que amenaza al pueblo de una isla rodeada por las aguas del Mar Caribe por donde navega desde agosto de 2025 parte de la IV flota norteamericana con las más poderosas armas de últimas tecnología, amenazando a Cuba y a Nuestra América toda .
Segunda Parte
¿SERA LA POLÍTICA EXTERIOR DE ESTADOS UNIDOS EL HARAKIRI DE SU SUEÑO HEGEMÓNICO?
En momentos en que el gobierno de Estados Unidos hace público el disparatado y denso documento preparado por el Departamento de Estado, como argumento del plan para apoderarse de Cuba y terminar con el "peligroso" ejemplo de la Revolución Cubana, acusando a ésta de tratar de imponer un modelo de odio, irracionalidad y violencia terrorista, sólo ha logrado una reacción absolutamente contraria a ese objetivo, tanto dentro como fuera del país.
A pesar de las estrategias militares trazadas, utilizando tácticas de guerra por todos los medios durante más de medio siglo contra Cuba -que fracasaron- el gobierno de Donald Trump logró incentivar en horas la solidaridad de gobiernos y pueblos con la isla caribeña y despertó un crecimiento del antimperialismo en el mundo, lo que le dificultará avanzar en otros escenarios de expansión y de guerra.
La figura de quien consideran su mayor enemigo y quien según Marco Rubio marcó "línea" a Rusia, China y otros, el comandante Fidel Castro Ruz, líder de la Revolución Cubana, que no está físicamente, sigue ejerciendo un liderazgo intelectual y humanitario a nivel universal, como lo demostraron los gobiernos de 136 países del mundo durante la última Asamblea de Naciones Unidas (ONU) el pasado 7 y 8 de julio.
Convocada por Cuba ante las graves amenazas de Estados Unidos, los 136 países votaron poner fin al bloqueo impuesto desde 1962, hasta ahora, agravado por nuevas imposiciones que caracterizan las acciones letales de guerra, como anticipó la Nueva Estrategia de Seguridad Nacional de la administración republicana de Donald Trump, impidiendo la llegada de petróleo a la isla, paralizando la vida cotidiana en el pequeño país para obligarlo a rendirse por asfixia y desintegración social, en un lento genocidio con fines de exterminio.
Esta última resolución de la ONU continúa lo que han venido haciendo los países del mundo desde 1992 en las Asambleas Generales anuales de ese organismo internacional, exigiendo levantar el bloqueo. Se destaca en el caso actual, porque fue un triunfo a pesar de una feroz campaña de presiones extorsivas y ofertas de corrupción, que desarrolló el Secretario de Estado Marco Rubio para impedir su funcionamiento, lo que fracasó, ya que fueron 12 las abstenciones y sólo 7 en contra, encabezados por EE.UU e Israel como siempre.
Además se solicitó a Washington finalizar con la prohibición al gobierno de Cuba de comprar productos extranjeros con dólares y otras medida que tienen que ver con la transnacionalización del bloqueo que impide a países, bancos, empresas negociar con la isla imponiendo multas y otras medidas coercitivas.
La realidad es que el titular del departamento de Estado Marco Rubio y el poderoso lobby cubano-americano de Miami tienen intereses personales y obsesivos que coinciden en saltar sobre todas las barreras de leyes internacionales y humanitarias para apoderarse de Cuba, ante el fracaso de todos los intentos por lograrlo. El último documento del Departamento de Estado coincide con todo lo planeado, colocando a Cuba como "Capital mundial del comunismo del siglo XXI traducido en el lenguaje de Marco Rubio como "capital del terrorismo político de izquierda", y con la fecha de la realización de la Cumbre del 17 y 18 de julio en Miami.
ANTECEDENTES
Sus antecedentes cercanos fueron el anuncio de la nueva Estrategia Nacional de Seguridad de Estados Unidos en diciembre de 2025 tomando, en forma resumida, lo que impacta directamente sobre América Latina al revivir la Doctrina Monroe, de 1823 lo que ya había citado el presidente Trump desde su primer mandato y, como se sabe, es el derecho de apropiación de nuestra región: América (del sur) para los americanos (del norte) hoy configurada como un Proyecto geoestratégico para la Recolonización desde el Río Bravo (frontera con México) hasta el extremo sur del continente en la Antártida argentina.
El gobierno de Trump había advertido en el anuncio de su renovada Estrategia que "Estados Unidos debe tener una posición preeminente en el hemisferio occidental como condición para nuestra seguridad y prosperidad, una condición que nos permita afirmarnos con confianza donde y cuando sea necesario en la región". La estrategia sobre Europa implicaba una escalada "más drástica", ya que según el presidente las naciones europeas se enfrentan a un "declive económico" que podría verse "eclipsado por la perspectiva real y más cruda de la desaparición de la civilización".
El documento de 33 páginas continúa argumentando que "a largo plazo, es más que plausible que, a más tardar en unas décadas, la mayoría de los miembros de la OTAN sean no europeos", lo que plantea como "una pregunta abierta" sobre si esos países seguirán considerando su alianza con Estados Unidos de la misma manera.
Pero los ejes claves están centrados en la hegemonía regional, las coaliciones militares, la seguridad y el comercio. Como ejes geopolíticos y de seguridad (Doctrina Monroe del siglo XXI) se ha establecido un enfoque hemisférico ofensivo priorizando el control de amenazas sobre nuestro continente Además de "frenar el avance de China se trata de bloquear inversiones y la presencia de toda "infraestructura crítica" de Pekín en la región.
Es clave la coalición militar impulsando y demandando una mayor coordinación contra" el crimen organizado y el narcotráfico, ligado directamente con el terrorismo, como lo concibe y utiliza Washington para invadir países por cuestiones de "lucha contra las drogas", contando con aliados locales, asegurando la complicidad para controlar la migración masiva.
Para esto hay exigencias demandantes de colaboración de todos los países vecinos, que somos nosotros, para frenar los flujos migratorios, abriendo además oportunidades de alineación e inversión mediante cadenas de suministro cercanas "bajo la exigencia de subordinación estratégica a Washington".
De la misma manera además de redistribuir recursos militares y alertar ante el "auge de potencias adversarias en la región, asegurar la frontera y derrotar a los cárteles, incluyendo, cuando sea necesario, el uso de fuerza letal".
Esto planteado en diciembre de 2025, después del envío de la IV Flota Naval del Comando Sur invadiendo ilegalmente desde el 25 de agosto de ese año el Mar Caribe que desarrolló acciones diversas como el ataque contra lanchas pequeñas de pescadores, sin comprobar si eran o no "narcotraficantes", sin mediar palabras y sabiendo que trabajaban en la pesca en las costas caribeñas. Seguramente para "entretener" a las tropas estadounidenses y probar puntería con drones y misiles, volando en pedazos las lanchas dejando casi un centenar de muertos.
Resultó ser ese crimen de guerra el anticipo de la invasión "quirúrgica" contra Venezuela, el 3 de enero de 2026, para secuestrar violentamente al presidente elegido constitucionalmente y en funciones Nicolás Maduro Moro y su esposa Cilia Flores, abogada y Diputada de la Asamblea Nacional venezolana.
Sin duda una operación largamente preparada, calibrada punto por punto, con víctimas elegidas con precisión matemática, y utilizando los recursos de guerra más avanzados de los últimos tiempos: como Inteligencia Artificial, Ciberguerra, algoritmos y otros lo que posibilitó la anulación de la red de radares de defensa que tenía instalada Venezuela.
Falta investigar aún una cantidad de detalles claves, ya que desde los gobiernos del líder venezolano Hugo Chávez Frías a partir de 1990 se fueron creando mecanismos de defensa modernos y posibles ante la serie de intentos de golpes de Estado, encabezados por Washington, utilizando "otros métodos" de la guerra contrainsurgente de Baja Intensidad (GBI)definida como tal por los "tanques pensantes" de Estados Unidos, las instituciones de seguridad, inteligencia, defensa y el Comando Sur, cuando investigaban a fines de los años 90 cuáles serían los Conflictos de Baja Intensidad(CBI)que enfrentarían en nuestra región en el siglo XXl que sigue en pie, renovado y enriquecido en la actualidad.
Pocas horas duró el operativo central para secuestrar al mandatario, en la zona de la sede presidencial de Miraflores, único lugar donde descendieron a tierra desde helicópteros las Fuerzas Especiales del Comando Sur, mientras atacaban con drones y misiles contra bases militares venezolanas en poblaciones cercanas donde dejaron muerte y destrucción. El enfrentamiento directo fue con quienes integraban la seguridad del mandatario entre ellos 32 militares y policías cubanos que habían sido solicitados a Cuba para esa misión, quienes se batieron heroicamente hasta la muerte con armas absolutamente menores a las de las Fuerzas Especiales (expertas en ilegalidades de todo tipo), logrando dañar un helicóptero de última generación y dejando algunas bajas al enemigo.
Los helicópteros despegaron desde la plataforma de un Portaviones que estaba entre otros buques en el Mar Caribe rodeando la zona de seguridad marítima venezolana, desde casi seis meses antes.
No es sorprendente nada de lo que nos sucede hoy, ya que todo esto se está aplicando en la guerra por otros medios, que al parecer pocos analistas pueden reconocer en la expansión y ocupación militar, económica, política, en todo lo actuado colonialmente en nuestra región en los últimos tiempos y que estamos enfrentando hoy.
Otro antecedentes del último documento del Departamento de Estado es la reunión convocada por el gobierno del presidente Trump cuando citó a un encuentro regional para conformar el Escudo de las Américas, dentro del esquema de la Estrategia de Seguridad de diciembre de 2025 que se realizó en Miami, el 7 de marzo de 2026 para reunir a "líderes latinoamericanos" y lanzar en forma conjunta esta iniciativa para combatir al narcotráfico utilizando las capacidades militares y policiales de la región en función de desmantelar cárteles de la droga y redes de narcoterrorismo.
Para esto necesitaba la "cooperación" para Intercambio de inteligencia y coordinación de operaciones conjuntas en el hemisferio occidental, frenando la influencia de potencias extracontinentales como China e Irán.
Asistieron 17 países latinoamericanos que se comprometieron a conformar esta alianza entre los cuales están los presidentes de Argentina, Ecuador, El Salvador Paraguay: Javier Milei, Daniel Noboa, Nayib Bukel y Santiago Peña entre otros, lo que algunos medios llamaron equivocadamente un "cóndor 2", porque esto es una guerra (la estrategia) y Operación Cóndor fue una táctica (batalla) de esa, que tuvo una duración limitada y fue una entre tantas de las Dictadura de la Seguridad Nacional de Estados Unidos.
También se puede citar la declaración sobre Cuba del presidente Trump a fines de enero de 2026 declarando que ese país era una amenaza "inusual y extraordinaria a la Seguridad Nacional" estadounidense, lo que es una argumentación imposible de sostener a simple vista. Este argumento evidenció la profundidad de la decadencia del imperio y de un presidente que recurre al lenguaje burdamente totalitario, encubriendo la realidad de su ignorancia política para ocupar ese cargo, nada menos que en la mayor potencia imperial, por lo que debe recurrir constantemente a desdecir sus propias declaraciones, lo que se extiende a su gabinete y en especial al delicado equilibrio que debería mantener la cancillería en su relación con el mundo.
Recientemente el pasado 16 de julio el secretario de Estado, Marco Rubio, recibió en la sede del Departamento de Estados a los representantes de 61 países invitados a la Reunión Ministerial para debatir y formar coaliciones destinadas a enfrentar el resurgimiento del "terrorismo político de izquierda extrema" tal como lo planteó el documento conocido poco después y que se mencionó al comenzar este texto.
Participaron cancilleres y equipos especiales de América Latina, España (peninsular) , países europeos y asiáticos. El discurso de bienvenida de Marco Rubio, es una síntesis del Documento de unas cien páginas elaborado en el Departamento de Estado, que podría haberse producido en cualquier reunión de los tiempos del apogeo de la Guerra Fría.
En referencia a la resucitada extrema izquierda, que en realidad acaba de enterarse que existe tal como se la presentó, como una "amenaza real y transnacional que ha existido durante décadas, pero que ahora experimenta un resurgimiento", que algunos medios mencionaron como la "Cumbre Antifa", ya que se refiere a extraños grupos de activistas que no se sabe a qué o a quién responden, que nadie parece conocer mucho, pero que se ha convertido, como Cuba, en una obsesión para el gobierno de Trump.
"Pueden llamarse anticapitalistas, antiimperialistas, comunistas, anarquistas o marxistas. Pero su naturaleza fundamental es siempre la misma: un resentimiento ponzoñoso, disfrazado con el lenguaje de la igualdad, la justicia y la liberación", dijo Rubio atribuyendo a ese movimiento fantasmal duros ataques "terroristas", "oleoductos y gasoductos; ferrocarriles; redes eléctricas y laboratorios; y los símbolos físicos y tangibles del poder y la invención".
Y por supuesto le atribuyó a Cuba cualquiera de la movilizaciones tanto de movimientos estadounidenses tanto los que están desde antes en Estados Unidos como la lucha contra el racismo y derechos civiles y a todos aquellos que surgieron a fines de los años 60 y a lo largo de 1970 en América Latina, incluyendo Montoneros en Argentina, Tupamaros en Uruguay, Brigadas Rojas italianas y la .lista es larga y variada.
"Hoy nos enfrentamos a una nueva ola de este viejo mal", sostuvo Rubio aludiendo a redes transnacionales que preparan ataques en cualquier país, viajando por el mundo para "participar en ataques conjuntos, canalizar propaganda y material de captación, e intercambiar información sobre objetivos a través de canales encriptados compartidos. Se desplazan mediante redes clandestinas de pisos francos, pagan sus operaciones con fondos transnacionales y colaboran con Estados extranjeros hostiles".
Las conspiraciones imperiales que sufre América Latina, han infiltrado las estructuras judiciales del continente, manejan los medios de comunicación hegemónicos, los servicios de Inteligencia de cada uno de nuestros países, salvo de los pocos que se han protegido de ese flagelo y todo lo que permita colonizar a toda la región en este siglo XXI.
Por supuesto el genocidio día a día en Gaza desde octubre del 2017 que continúa hasta hoy no es terrorismo ni lo es bloquear países, ni lo es implantar por los nuevos métodos de guerra contrainsurgente, presidentes en los países de América Latina, donde manejan Tribunales electorales y como en todos los casos, empresas estadounidenses e israelíes son las que controlan los escrutinios finales y convierten en ganadores de los comicios a los que perdieron.
Casos concretos: Honduras, Perú, Colombia, Ecuador, tratan de hacerlo en Brasil ahora, como lo hicieron en Argentina donde nunca ganó Milei con 56.6 por ciento de votos en 2023 sino un 41 por ciento en el escrutinio final que ningún medio informó, entre otros casos. Dentro del esquema contrainsurgente se debe considerar la Guerra Psicológica, de lo que Cuba puede dar cátedra desde los años 60 y que hoy llaman Lawfare (judicialización de la política con lo que han llevado a prisión a presidentes, vicepresidentes y funcionarios de gobierno no sumisos a Estados Unidos).
Hoy están en prisión por causas falsas, sin prueba alguna, ex presidentes como Cristina Fernández de Kirchner (dos mandatos) y proscrita de por vida, fue detenido en su momento su vicepresidente Amado Boudou y proscripto de por vida. También el presidente Pedro Castillo de Perú, el ex vicepresidente de Ecuador, Jorge Glass; el expresidente Rafael Correa, perseguido e imposibilitado de volver a su país. El actual presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula Da Silva estuvo detenido también por una causa falsa, siendo ex presidente. Y un caso preponderante es el del presidente de Venezuela Nicolás Maduro Moro y su esposa Cilia Flores, secuestrados por Estados Unidos en enero pasado y mantenidos en detención, violando todas las normas internacionales.
La situación mundial, los cambios profundos que han comenzado, han llevado al eje imperial a un estado de ebullición permanente que ni siquiera con todos los recursos tecnológicos más avanzados pueden evitar las consecuencias de las contradicciones y disrupciones que provocan, por lo cual se desgastan a sí mismos. La política internacional del imperio ha sido puesta en manos no de importantes políticos, académicos y otros sino de un sistema financiero, mafioso y brutal que para dominar el mundo recurre al terrorismo en todas sus formas, como lo estamos viendo, en el retroceso al fascismo, al nazismo del siglo XX. Pero, ¿podrá sobrevivir el imperio estadounidense en estas condiciones? ¿Surgirá en su reemplazo el sionismo fundamentalista de Israel hoy cuando ya está detrás de Trump en Estados Unidos? Y detrás de todos los gobernantes lacayos de nuestros países.
