El curso de las agresiones estadounidenses contra Irán y otros

24.07.2026

Hace un mes decíamos, sobre los acuerdos alcanzados en ese momento entre EEUU e Irán: "Más allá de que, entonces, son acuerdos destinados a violarse (y hasta la apertura de Ormuz puede ser transitoria), Trump se vio urgido de concretarlos y anunciarlos antes del comienzo de la reunión del G7 en Francia". Pues bien, efectivamente los ataques se reanudaron, y la ambigüedad y doble interpretación por las partes de los términos del "acuerdo", la excusa para volver a bombardear.

Irán no renunció en ningún momento al control de la navegación por el Estrecho de Ormuz, que conecta el Golfo Pérsico con el Mar de Omán (parte del Océano Índico), y que es la principal ruta marítima de salida de la mayor parte del petróleo y el gas licuado desde las monarquías de ese golfo hacia el mercado mundial. Si bien, la mayor parte del mismo se dirige a Asia, y en especial a China, su restricción a la oferta global produjo el alza del precio en general. Tras el memorándum de entendimiento de junio, Irán permitió el paso a los buques mercantes, pero sólo bajo su supervisión.

EEUU bombardeó ahora instalaciones iraníes (militares y civiles), e Irán respondió con ataques a bases norteamericanas en Jordania, Bahrein y Kwait, que produjeron importantes daños y varios muertos.

El exsubdirector nacional de inteligencia norteamericano, Jonathan Panikoff declaró a The Washington Post que "la administración Trump parece creer que, si continúa golpeando militarmente a Irán con mayor intensidad, Teherán terminará mostrando una mayor flexibilidad. Esa evaluación es, casi con toda seguridad, errónea".

El New York Times, por su parte, escribió:" Después de más de una semana de ataques que desbarataron un alto al fuego fallido, el conflicto entre Estados Unidos e Irán se encuentra en el filo de la navaja. Ahora es el momento, dicen los analistas, de encontrar una manera de frenar la escalada hacia una confrontación exponencialmente destructiva o correr el riesgo de provocar una guerra que se extienda más allá de lo que ambos países puedan ser capaces de contener.

Y aunque los peligros de una escalada están creciendo,…. ninguno de los bandos puede permitírselo realmente, ni económica ni políticamente en su país".

Durante la precaria tregua, Irán llevó a cabo los funerales de su líder supremo Alí Jameneí, asesinado por el ataque israelí-estadounidense al comienzo de la guerra, junto con su yerno, hija, nuera y nieta. Duraron desde el 4 hasta el 9 de julio y abarcaron varias regiones del país e inclusive Irak. El Financial Times estimó entre 12 y 15 millones los asistentes, sólo en Teherán. Flamearon banderas negras de luto, pero también muchas rojas, de venganza.

Claramente, las fantasías que Netanyahu vendió a Trump, de un colapso inminente del gobierno iraní, no sólo no tenían asidero, sino que la agresión fortaleció el frente interno nacional. Esto sin perjuicio de que hubo protestas internas contra la firma de ese entendimiento con EEUU, así como expresiones públicas contrarias a continuar la guerra.

El New York Times reveló también que el plan israelí para derrocar al gobierno iraní, había incluído remplazarlo por el ex presidente Mahmoud Ahmadinejad. Este es conocido por haber acelerado el programa nuclear, pedir la destrucción de Israel y negar el Holocausto. Aunque suene increíble, el estado sionista pagó gastos para que éste viajase a Hungría, para complotar allí con él.

En Yemen, la guerra civil de varios años entre el movimiento chiíta de los hutíes y los aliados locales de Arabia Saudita (cada sector controla una parte del territorio), que había estado en pausa desde hace 4 años (y más aún después del acuerdo saudita-iraní de 2023, mediado por China) se recalentó cuando Arabia Saudita y sus proxys atacaron el aeropuerto de Saná. El movimiento Hutí, tiene la capacidad (y ya lo ha hecho en ocasiones) de bombardear las naves que pasen por el Estrecho de Bab el-Mandeb, que une el Mar Rojo (y su continuidad, el Canal de Suez, para llegar al Mediterráneo), con el Océano Indico. Si ese estrecho se cierra (encima del de Ormuz), se restringirá aún mucho más la oferta mundial de hidrocarburos. Durante los días del ataque israelí-estadounidense a Irán (y consecuente cierre de Ormuz), el barril de petróleo superó los 110 dólares. Se estima que el cierre adicional de Bab el-Mandeb, podría llevarlo a 200. Cerrar un estrecho, para los países ribereños, no es difícil, ya que basta con que amenacen atacar a los barcos, para que el costo de sus seguros se dispare por las nubes, y se cancelen los planes de navegación. Los hutíes, hace un par de días, comenzaron cerrándolo sólo para las naves saudíes.

Simultáneamente, se anunció un acuerdo avanzado entre EEUU y la monarquía absoluta de Arabia Saudita para el desarrollo de un plan nuclear saudí, que incluiría el enriquecimiento de uranio (Justo lo que EEUU pretende prohibir a Irán que haga). Distintas voces en EEUU temen que esto dispare una proliferación nuclear en la zona. Israel no lo vio tampoco con agrado. Luego Trump (habrá que ver si es real o una de sus tantas afirmaciones espasmódicas) dijo que la condición era que firmaran los "Acuerdos de Abraham" (es decir, que reconocieran a Israel).

Estados Unidos sufrió una derrota importante en la región frente a Irán. Pero al mismo tiempo, avanza en paralelo algunos casilleros: Este acuerdo tendería a alejar a los saudíes de China, a la que se habían acercado en los últimos tiempos. Por otra parte, la visita del presidente del Líbano a Washington y algunos acuerdos, tenderían a aislar a Hezbollah en ese país.

En el terreno comercial, Trump vuelve a la ofensiva con los aranceles, que pretende subir drásticamente a 60 países. Entre ellos, a Brasil y Canadá. En el caso brasileño, la presión tiene un contenido político, pretendiendo ayudar a Flavio Bolsonaro (hijo del ex presidente, preso por golpista), en las elecciones de octubre, frente a Lula. El comercio entre ambos países no es ya muy importante y EEUU ha sido remplazado por China en ese rubro. La capacidad de condicionamiento estadounidense sobre Brasil por ese lado es muy limitada (a diferencia, por ejemplo, de lo que le pasa a México), y probablemente sea otro tiro en el pie de Trump. Lula respondió apoyando crediticiamente a los sectores internos afectados por la medida. Una de las cosas que más molestan a la Casa Blanca es el PIX, el sistema de pago más popular del país, lanzado por el Banco Central Brasileño, que ha desplazado a VISA y MASTERCARD (estadounidenses), hegemónicos en muchísimos otros países.

Alberto Cortés

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