La extrema derecha del siglo XXI

Por Emir Sader
América Latina, tras ser víctima privilegiada del neoliberalismo en la última década del siglo XX, ha reaccionado convirtiendo este siglo en un siglo latinoamericano. Esto se debe a que es la única región del mundo con gobiernos y líderes anti-neoliberales.
De repente, presidentes de extrema derecha comenzaron a acumularse en todo el continente. Primero Javier Milei en Argentina, Guillermo Noboa en Ecuador, José Antonio Kast en Chile, Keiko Fujimori, recientemente elegida en Perú, así como Abelardo de la Espriella, recientemente elegido, sorprendentemente, en Colombia.
¿Cuáles son las características de esta nueva corriente, por qué está surgiendo y qué perspectivas futuras tiene para el continente?
Existen casos muy diversos. Javier Milei, electo presidente y ganador de las elecciones intermedias, se acerca al final de su mandato con muy poco apoyo y una probable derrota ante el gobernador de la provincia de Buenos Aires, Axel Kicillof, a finales del próximo año.
De igual manera, a pesar de estar aún al inicio de su mandato, el presidente de Chile, José Antonio Kast, ya muestra un desempeño deficiente, con la consiguiente pérdida de apoyo popular, lo que evidencia la reiterada sucesión entre derecha e izquierda, una característica política del país.
Pero los funcionarios recién electos representan, sin duda, una renovación y fortalecimiento de la ultraderecha en América Latina. Emergen con gran ímpetu, derrotando a la izquierda, incluso en un país como Colombia, donde hubo un gobierno exitoso y con amplio apoyo popular, como el de Petro. En el caso de Perú, se trata de la victoria de una candidata que representa la continuidad del gobierno de su padre, tras cuatro derrotas.
En todos los casos, los gobernantes enfrentan una gran dificultad: el fracaso del neoliberalismo, la ausencia de un gobierno en el continente —ni siquiera fuera de él— que adopte programas neoliberales y tenga éxito.
Esta nueva corriente busca cambiar la agenda, desplazándola de la esfera económica al tema de la violencia y la seguridad pública. Pero las dificultades que inevitablemente enfrentarán ya se evidencian en el fracaso de los gobiernos de Milei y Kast, por no haber ofrecido una solución de política económica más allá de los programas neoliberales.
El éxito de esta nueva corriente dependerá de su capacidad para mantener la seguridad y la violencia como preocupaciones centrales para la ciudadanía. Esto depende de una política de comunicación eficaz por su parte.
En cualquier caso, este es un nuevo e importante desafío para la izquierda latinoamericana. Han demostrado —siendo los casos de Brasil y México los más evidentes— la capacidad de combatir el hecho de que seguimos siendo el continente más desigual del mundo, mediante políticas sociales eficaces, con la recuperación de la capacidad de acción del Estado, con resultados reales, ya sea en el crecimiento continuo de las economías de estos países o en el control del desempleo y la inflación.
¿Cómo afrontar esta nueva corriente? ¿Cuáles son los temas centrales que debemos abordar? ¿Qué tipo de solución alternativa y democrática podemos proponer?
Fuente:
https://www.pagina12.com.ar/2026/06/24/la-extrema-derecha-latinoamericana-del-siglo-xxi/
