“Sigo viviendo en esta habitación oscura. Solo hay oscuridad, miseria y sufrimiento de la gente”

11.10.2026

Hoy se han cumplido tres años del genocidio en Gaza. Podría hablaros de lo que hemos vivido durante estos tres años. Del número de personas asesinadas por el ejército de ocupación, el número de heridos, niños amputados, huérfanos, viudas. De las y los desaparecidos, prisioneros secuestrados por el ejército de ocupación durante las ofensivas terrestres. De las decenas de miles de cuerpos bajo los escombros. De la destrucción de casas, infraestructuras, escuelas, hospitales. De unos veinte mil pacientes que siguen esperando una evacuación para recibir tratamiento en el extranjero. Pacientes con cáncer, personas con insuficiencia renal, personas que sufren problemas respiratorios y que están muriendo, silenciosa y dolorosamente, porque no se les puede curar. 


POR RAMI ABOU JAMOUS

Pero prefiero hablaros de lo que no veréis en las redes sociales, de lo que no leeréis en los despachos de agencia. Quiero hablaros del impacto en la sociedad palestina de Gaza.

No sé si todavía podemos usar esta palabra. Una "sociedad" debe tener pilares, una arquitectura social. Ahora bien, el 90% de los 2,3 millones de habitantes de la Franja de Gaza, o de lo que queda, viven en tiendas de campaña, bajo lonas, en campamentos improvisados, amontonados uno al lado del otro, en un reducto que representa el 30% de la superficie del enclave, es decir, unos 120 kilómetros cuadrados, sin electricidad, sin agua, sin infraestructura, sin médicos, sin atención, sin educación, sin ayuda humanitaria.

La gente está en modo supervivencia. Hay que ser fuerte para mantenerse con vida. Así que intentamos protegernos agrupándonos por familias originarias de los mismos lugares. A veces, son simplemente grupos que se han trasladado al mismo lugar. Familias del Norte, familias del Este, Familias del Sur, Familias de Rafah. Esto es exactamente lo que nos pasó en 1948, cuando nuestros padres fueron expulsados por las milicias judías, la Haganah y otras, que mataron a miles de personas en Palestina y especialmente en el norte de Palestina para ahuyentarlas. Y cuando llegaron a Gaza y Cisjordania, se encontraron bajo tiendas de campaña y rápidamente formaron como barrios que llevaban el nombre de las ciudades o pueblos de los que venían.

Era una forma de protegerse, estando con personas conocidas. Aunque Gaza tenía originalmente solo 365 kilómetros cuadrados, se había establecido una diversidad cultural. Había una diferencia entre los habitantes del Norte, del Sur, del Este y del Oeste. Pero con los incesantes desplazamientos, todo el mundo se ha mezclado. Las solidaridades desaparecen. Estamos asistiendo a nuevos fenómenos, como los matrimonios precoces. Las familias se ven obligadas a casar a sus hijas de catorce o quince años, creyendo que las protegen, porque en los campos improvisados hay agresiones sexuales, un fenómeno que no existía antes.

Antes, entre nuestra gente, el matrimonio era algo sagrado. Las mujeres tenían su dote. Hoy en día, ya no hay dote. Para los recién casados nos conformamos con un colchón más debajo de una tienda de campaña, o en el mejor de los casos, una pequeña tienda de campaña o una pequeña lona junto a la de la familia, para que comiencen su vida.

Se cree que el matrimonio dará un entorno de vida a los chicos. También se casan, por las mismas razones, los numerosos huérfanos, que perdieron a sus padres en los bombardeos. Las consecuencias de cara al futuro de estas uniones precoces son difíciles de estimar... Estamos en 2026 y vivimos en la Edad Media.

Se cocina en hornos de arcilla, si se encuentra madera, o cualquier otro combustible. Y si encontramos algo para cocinar. Estos hornos también se utilizan para calentar el agua, para las duchas o para lavar la ropa. En términos más generales, hemos entrado en la era del cada uno por sí mismo. Volvemos a la familia nuclear. E incluso dentro de la familia, todos intentan trabajar para sobrevivir, para encontrar comida y bebida. Los niños hacen cola ante un caño de agua, frente a los tekiya, las cocinas comunitarias, para un plato de lentejas. Hay colas para todo. Antes, nunca hubiéramos imaginado ver mujeres haciendo cola frente a los baños improvisados, solo un agujero en el suelo. O para tomar una ducha en una cabina improvisada, en la calle. Ya no hay privacidad, ni intimidad, ni protección.

Somos una sociedad tradicional. Antes, nunca hubiéramos visto mujeres amontonadas en carros para moverse. Se les dejaba espacio en los taxis colectivos. También había taxis reservados para mujeres. Hoy en día, las mujeres trabajan, pero no es un efecto de la modernidad. Y luego, ya no encuentran ropa. En los campamentos improvisados, muchas mujeres llevan permanentemente su ropa de oración, una tela que envuelve todo el cuerpo, porque es lo único que les queda para vestirse.

La más mínima parcela de terreno está a la venta

Sin embargo, no todo el mundo vive en la Edad Media en el reducto de Gaza. Alrededor del 5% de los habitantes de Gaza viven en otro mundo: los especuladores de la guerra, los que han construido fortunas que ascienden a millones de dólares, los comerciantes elegidos por los israelíes para importar unas mercancías que estos comerciantes revenden a precios prohibitivos. Todo es demasiado caro. La comida. Lonas para construir un refugio. En nombre del beneficio inmediato, porque no sabemos de qué estará hecho mañana y necesitaremos dinero cuando tengamos que irnos.

Incluso la más mínima parcela de terreno está a la venta. Al comienzo de la guerra se daba voluntariamente una parcela a los desplazados, se compartía la comida. Hoy en día, pagamos cientos de shekels para alquilar un metro cuadrado donde colocar una lona. Hemos perdido la solidaridad, e incluso la consideración por otros seres humanos. Los israelíes han hecho lo anormal normal; ya habían logrado hacerlo con Occidente. Muchos occidentales se han acostumbrado a ver cientos de miles de personas viviendo bajo tiendas de campaña o lonas de plástico, niños y bebés destrozados, escombros donde están enterrados miles de cuerpos, bombardeos masivos, la destrucción de casi todas las viviendas e infraestructuras.

Desgraciadamente, este sentimiento de normalidad también nos ha ganado. Se vuelve normal ver a alguien que no tiene suficiente comida, cuando justo enfrente está la villa de un hombre que gana millones de dólares. También es normal ver la boda de dos adolescentes en un campamento improvisado, con familias aplaudiendo para darse la ilusión de alegría; y no muy lejos de eso, una boda que cuesta decenas de miles de dólares, con buffets y músicos. Hay que "aprovechar" mientras se pueda. Circula un vídeo que muestra a una mujer que ofrece a su marido, bajo los aplausos de decenas de invitados a la fiesta, un Mercedes (se queda en Gaza) envuelto como un gran regalo.

Las imágenes muestran a personas que viven como en Mónaco

La droga está en el origen de algunas de estas nuevas fortunas. El "rotana" invadió la Franja de Gaza. Este es el nombre local del captagon, el estimulante que asola Oriente Medio. Solo puede introducirse a través de tráficos que impliquen complicidades israelíes. Se habla de entregas por drones, estos pequeños drones omnipresentes en el cielo de Gaza.

También están los "influencers", a los que preferimos llamar los mendigos. Hacen vídeos en TikTok para pedir la generosidad internacional, las donaciones "para los pobres". Pero la mayoría de ellos se meten el dinero en el bolsillo. Estos nuevos ricos no se esconden. Son ellos a los que la propaganda israelí y sus relevos nos muestran regularmente para hacernos creer que todo está bien en Gaza. Es como encender una cerilla en la oscuridad. Solo se ve una pequeña llama, no la oscuridad de alrededor.

Las imágenes muestran a personas que viven como en Mónaco, restaurantes, salones de fiestas abarrotados, pero esto representa solo una pequeña parte de la población. La que se beneficia de la pobreza general. Por supuesto, ya había ricos en Gaza antes de la guerra, hombres de negocios que a menudo ayudaban a los que pasaban dificultades. Pero hoy todo el mundo se aprovecha de todo el mundo, lo que hace de nuestra vida un infierno; un infierno que los israelíes están empeorando día a día, para hacer que nos vayamos. El proyecto de deportación sigue en marcha. El genocidio continúa. No son solo bombardeos. También están matando a una sociedad. Transformando la forma de pensar de las próximas generaciones, "cocinando nuestros cerebros", como decimos en casa. Un "cerebrocidio", en cierto modo.

Pero sé que vamos a salir de todo esto. Vamos a reconstruir. Si la ocupación termina, reconstruiremos a las personas y a nuestra sociedad. Llevará décadas, pero los pueblos que han estado bajo ocupación han experimentado estos fenómenos de delincuencia y riqueza mal adquirida. Pudieron superarlos creando sociedades más fuertes. Seguimos siendo un pueblo consciente de sí mismo. Esto es lo que quería decirles después de tres años de genocidio.

Finalmente, solo una pequeña nota para vosotras y vosotros, amigos míos. Sé que muchas y muchos de vosotros habéis por mí, por qué no he escrito nada en más de 40 días. Ahora comprenderéis las razones de este silencio. Todavía vivo en este cuarto oscuro. A mi alrededor, solo hay oscuridad, miseria y sufrimiento de la gente. Tengo el corazón triste, estoy desgarrado al ver a mi sociedad sufrir así. Dudé mucho en hablar de todo esto, por pudor, por respeto a mis compatriotas y porque sigo orgulloso de ser palestino. Porque pertenezco a esta sociedad.

No quería transmitir la oscuridad, el dolor, el sufrimiento. Pero había que hablar de todo eso. Para que la gente sepa que lo que estamos viviendo no son "solo" bombardeos, destrucciones, cuerpos de niños destrozados... sino también todo lo que no vemos. He estado callado porque estaba demasiado triste.

Gracias a todas y todos los que han preguntado por mí. Todavía estoy vivo. Y continuaremos hablando de Palestina.

Rami Abou Jamous escribe su diario para Orient XXI. En este texto, hace balance de estos tres años de guerra genocida contra Gaza y sus estragos en la sociedad palestina: miseria, matrimonios precoces y captágono, todo alentado por los israelíes.

7/10/2026

OrientXXI

Traducción: Faustino Eguberri

Fuente:

https://vientosur.info/sigo-viviendo-en-esta-habitacion-oscura-solo-hay-oscuridad-miseria-y-sufrimiento-de-la-gente/

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