SOLOVYOV: EL PRESENTADOR NÚMERO UNO DE LA TELEVISIÓN RUSA, ADVIERTE A LA EUROPA EN GUERRA: USAREMOS ARMAS NUCLEARES

Primera parte
El periodista: "Según nuestra doctrina nuclear, ya podríamos usar armas nucleares contra nuestros enemigos"
Por Francesco Ciotti
Una figura indigesta, incómoda e inquietante, alejada de la corrección política europea y dispuesta a evocar los escenarios más indescriptibles con una mirada fría y distante. Es la figura que nunca queremos oír los que vivimos aprisionados en nuestra cómoda aceptación de los dictados de un sistema criminal y belicista, en lugar de cuestionar nuestra frágil situación.
Así es Vladimir Solovyov, el rostro principal de Rossiya 1, sobre quien hoy Antimafiaduemila presenta el contenido exclusivo que la televisión suiza nos ha facilitado amablemente. Dos horas de intenso, a menudo duro, pero nunca moderado enfrentamiento con el hombre que es a todos los efectos, el principal portavoz mediático del liderazgo ruso.
Dejemos esto claro desde el principio, con la claridad que nos caracteriza: no somos simpatizantes del Kremlin ni aplaudimos las acciones de Putin en Ucrania. Al contrario, estamos del lado de la verdad que es la verdadera aliada de la paz. Y es precisamente escuchando las voces que provienen de Rusia que la paz puede abrirse camino. Porque no se puede negociar con alguien a quien no se conoce, ni se puede evitar una guerra cuyos orígenes se desconocen.
Para comprender plenamente a este personaje es necesario un breve repaso. Vladimir Rudolfovich Solovyov nació en Moscú el 20 de octubre de 1963, en el seno de una familia judía no religiosa, pero como él mismo se apresura a señalar, "definitivamente judía". No es miembro de ningún partido ni funcionario público: es un ingeniero soviético graduado del Instituto de Acero y Aleaciones de Moscú (MISiS), Departamento de Química Física, con especialización en diamantes. Luego pasó tres años trabajando en su doctorado en el Instituto de Economía Mundial y Relaciones Internacionales, entonces dirigido por Alexander Yakovlev -el "padre" ideológico de la perestroika- y más tarde por Yevgeny Primakov.
Después se trasladó a Estados Unidos. Solovyov impartió clases de economía comparada en la Escuela de Administración de Empresas de la Universidad de Alabama en Huntsville, la ciudad del Redstone Arsenal, centro neurálgico de la industria espacial estadounidense.
Su incursión en los medios de comunicación se produjo casi por casualidad, entre 1996 y 1997, en la emisora de radio moscovita Silver Rain, como sustituto de un presentador enfermo. A partir de ahí, comenzó una carrera que en 2018 le valió un récord Guinness como el presentador de televisión en directo con más años de servicio en el mundo. Actualmente, presenta su programa seis noches a la semana. Afirma haber pasado más de trescientos días en el frente. También afirma haber sido objeto de sanciones, que le confiscaron sus propiedades en Europa "sin una orden judicial válida" y haber sobrevivido a varios intentos de asesinato.
En este vídeo, el periodista lanza una contundente advertencia a Occidente. Un mensaje que hasta ahora ha sido ignorado o censurado por los principales medios de comunicación.
Vivimos tiempos oscuros. Europa está invirtiendo 800 mil millones de euros en preparativos para la guerra y está apostando el futuro de nuestra juventud a un escenario apocalíptico.
Los generales y ministros de defensa de Alemania y el Reino Unido anuncian un enfrentamiento con Rusia para 2029-2030. Toda nuestra industria se está reconvirtiendo para este fin. No se habla de negociaciones. No se abordan las causas profundas de la guerra en Ucrania.
Un conflicto que no comenzó en el 2022, sino en el 2014 con el golpe de Estado respaldado por Estados Unidos en la Plaza Maidán, como recuerda el propio Solovyov: "Los occidentales ven esta guerra y creen que empezó el 24 de febrero del 2022, pero en realidad empezó en el 2014, con el Maidán". Y señala mayo del 2014, la tragedia de Odesa, como el momento en que para él, la confianza a Europa se hizo añicos definitivamente.
En este punto, ¿cómo no recordar las palabras de Giulietto Chiesa, quien hace años nos advirtió que Kiev se convertiría en el arma de Occidente para atacar a Rusia? Fue una profecía lúcida.
Aceptamos que los acuerdos de Minsk fueran simplemente una tregua para permitir que Kiev se rearmara:
La excanciller alemana Angela Merkel lo reconoció. Consentimos que la CIA, como reveló el New York Times, construyera 12 bases secretas en el país para operaciones de espionaje en Rusia.
Recientemente, la directora de Inteligencia Nacional de EE. UU., Tulsi Gabbard, publicó documentos relacionados con laboratorios biológicos que operan en territorio ucraniano.
Lo que sostenemos es que esta no es una guerra de conquista: la guerra de Rusia contra Ucrania es, en su esencia misma, una guerra defensiva. Y fue el propio exsecretario general de la OTAN, Jens Stoltenberg, quien admitió que Putin inició este conflicto para no tener a la OTAN en sus fronteras.
Hoy, Europa propone términos de paz que amplifican las causas profundas de la guerra e insisten en una militarización masiva del país. Seguimos utilizando a Ucrania como plataforma de lanzamiento para atacar profundamente en territorio ruso con armas cada vez más sofisticadas, producidas en fábricas europeas.
Y Solovyov es gélido al respecto:
Todo lo que los ucranianos usan para luchar proviene de fábricas europeas (...). En este caso, ustedes son parte de esta guerra, son el enemigo".
Aquí es donde la entrevista alcanza su punto álgido. Cuando se le pregunta directamente sobre la escalada, Solovyov no se esconde tras un lenguaje diplomático:
Apoyo el uso de armas nucleares. Desafortunadamente, es inevitable".
Y cuando el entrevistador lo presiona y pregunta si realmente lo desea, la respuesta es:
No lo deseo, pero es inevitable. Es la única manera de que nos escuchen".
Afirma que en Occidente "no hay nadie con la capacidad intelectual suficiente para evaluar todos los riesgos", que todos creen que Rusia está fanfarroneando. Enumera los umbrales que según la doctrina rusa, podrían desencadenar una respuesta: un ataque contra capacidades nucleares estratégicas, un bloqueo de Kaliningrado, una invasión al territorio bielorruso. Pero se niega a señalar la línea roja definitiva:
No deben saberlo. Nosotros lo sabremos".
Y luego, la frase que da título a este editorial pronunciada con la calma de quien no busca impacto:
O ganamos esta guerra, o no quedará mundo".
A la pregunta final: ¿cuál es su mensaje para los telespectadores de Europa Occidental? Solovyov responde en pocas palabras:
Sean realistas, de lo contrario: el Armagedón".
Solovyov nos habla de una Rusia que no se quedará de brazos cruzados mientras seguimos atacándola, y dice que nos preparemos para un conflicto a gran escala. "Si esto no se detiene -afirma el periodista- el uso de armas nucleares será inevitable".
Escuchemos y tomemos conciencia.
(Continuará)
