Una nueva estrella reaccionaria en Italia

06.11.2026

Italia vive la emergencia de una nueva extrema derecha que "corre por derecha" al gobierno de Giorgia Meloni. En un escenario de escepticismo político, fracaso del proyecto de la tibia izquierda del Partido Demócrata y hegemonía neoliberal, figuras cada vez más reaccionarias como Roberto Vannacci, líder del partido Futuro Nacional, suman adhesiones. 

Roberto Vannacci, Milán, Italia, 1-03-2024 (Alessandro Bremec/AFP)
Roberto Vannacci, Milán, Italia, 1-03-2024 (Alessandro Bremec/AFP)


Por Stefano Palombarini  - Profesor en la Universidad París-VIII.


"Las mujeres deberían ocuparse de la familia; no es trabajando como se van a sentir realizadas". "Queridos homosexuales, resígnense, no son normales". "El extranjero que no se asimila a la cultura del país de acogida no es un inmigrante, sino un invasor". Estas declaraciones figuran en el primer libro de Roberto Vannacci, Il mondo al contrario (El mundo al revés –no fue traducido–), publicado en 2023 (1).

Militar de carrera hasta entonces desconocido para el gran público, Vannacci se impuso de forma repentina como una figura mediática destacada en Italia gracias al éxito de su libro (300.000 ejemplares vendidos según el autor) (2).

Paracaidista, ex general de división y jefe de varias misiones de las fuerzas especiales italianas y de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) en Irak y Afganistán en las décadas de 2000 y 2010, el nuevo heraldo de la extrema derecha transalpina se encuentra suspendido del Ejército hasta julio de 2027. En efecto, el Ministerio de Defensa le impuso una sanción disciplinaria en dos ocasiones, la primera en febrero de 2024 y la segunda en julio de 2026, por considerar que el contenido de sus publicaciones atentaba contra "el principio de neutralidad e imparcialidad de las Fuerzas Armadas", así como contra "el prestigio y la reputación de la institución" (3).

Oposición por derecha

Matteo Salvini, líder de La Liga (extrema derecha) y vicepresidente del Consejo de Ministros de Italia, hizo de él su trofeo político poco antes de las elecciones europeas de 2024. Sin embargo, una vez elegido diputado y tras varios meses de tensiones internas, el 3 de febrero de 2026 Vannacci decidió abandonar a su "familia de acogida" y anunció la creación de su propio partido, Futuro Nacional, que al presente tiene entre un 7% y un 9% de las intenciones de voto.

El fundador de la nueva formación juzga demasiado tímida la acción del gobierno de coalición de derechas (4) liderado por Giorgia Meloni (Hermanos de Italia, extrema derecha), sobre todo en lo relativo a la inmigración y la defensa de la familia tradicional. Asimismo, también se diferencia al tomar distancia del apoyo militar a Ucrania y de las sanciones contra Rusia, a las que se opone.

En el Parlamento Europeo, abandonó el grupo de los "Patriotas por Europa" –donde se sientan, entre otros, los diputados de La Liga, de Agrupación Nacional (Francia), de Vox (España) y de Chega (Portugal)– para sumarse, el pasado 24 de febrero, al de "La Europa de las Naciones Soberanas", del que forman parte los representantes de Reconquista (Francia) y de Alternativa para Alemania (AfD).

Aún es muy pronto para saber si el fulgurante ascenso de Vannacci constituye un punto de inflexión en la política italiana o si se trata de un simple fenómeno pasajero. Las próximas elecciones legislativas podrían celebrarse en la primavera de 2027, tras la adopción por la Cámara de Diputados, el pasado 8 de octubre, de una ley electoral que reintroduce la proporcionalidad integral de los comicios, acompañada de una cuota de mayoría holgada para cualquier coalición que supere el 42% de los votos. Esas elecciones permitirán saber si Futuro Nacional se sumará a la alianza de las derechas o si se mantendrá, en caso de victoria de esta última, en la oposición.

Desencanto político

Más allá de las incertidumbres sobre la futura estrategia de esta nueva formación, su irrupción ayuda a comprender cuáles son las dinámicas que permiten el nacimiento y fortalecimiento de una oposición situada aun más a la derecha que un gobierno de extrema derecha.

En 2022, el triunfo de Hermanos de Italia en las elecciones legislativas le permitió al partido de raíces fascistas ocupar un lugar central dentro del bloque de las derechas en el poder. Un bloque que hoy cuenta con, aproximadamente, el 40% de las intenciones de voto. Una de las razones de este éxito es que, durante diez años, Italia estuvo gobernada por coaliciones alineadas con una lógica favorable a los intereses del bloque burgués (5) –con la única excepción de los dos gobiernos formados entre 2018 y 2021 por Giuseppe Conte (Movimiento 5 Estrellas, M5S)–.

El programa de estos dirigentes de "extremo centro" se estructuró sobre tres ejes: reformas destinadas a culminar la transición del capitalismo italiano al modelo neoliberal, fidelidad a los compromisos europeos –traducida concretamente en políticas de austeridad– y un apoyo sin fisuras a la alianza atlantista.

Esta década comenzó en 2011 con el gobierno del ex comisario europeo Mario Monti (2011-2013). En aquel momento, la Península, empantanada en la crisis de la deuda externa, fue conminada por la Unión Europea (UE) a aplicar un drástico plan de austeridad. El período concluyó en 2022 con el fin del gabinete de "unidad nacional", dirigido por Mario Draghi (2021-2022). El ex presidente del Banco Central Europeo contaba entonces con el respaldo de casi la totalidad de las fuerzas políticas representadas en el Parlamento, con una única excepción: el partido Hermanos de Italia.

En las legislativas celebradas en septiembre de 2022, su estatus de único movimiento opositor a las políticas impopulares del bloque burgués hizo que Hermanos de Italia obtuviera cerca de seis millones de votos adicionales. Durante la campaña, las críticas de la formación liderada por Meloni contra el gobierno saliente de Draghi se concentraron en el rechazo a la inmigración clandestina, la exigencia de una baja masiva de los impuestos, la promesa de un "soberanismo" combativo frente a la Europa federal e incluso en la condena de las medidas adoptadas para luchar contra la pandemia de Covid 19. Sin embargo, el partido de extrema derecha no promovió medidas capaces de dar respuesta a los problemas financieros, económicos y sociales que afectaban a Italia.

Ya superada la marginalidad política y propulsada al corazón del poder, Meloni se alineó abiertamente al plan de Draghi –así lo demostró su decisión de mantener en su cargo al ministro de Economía Giancarlo Giorgetti (6)–. En paralelo, la líder reafirmó su voluntad de respetar las exigencias de la Comisión Europea de reducción del déficit público y se comprometió a continuar con la implementación del Plan Nacional de Recuperación y Resiliencia (PNRR), adoptado en 2021 por su predecesor.

Puesto en marcha tras la crisis sanitaria, este plan, financiado por el programa europeo NextGenerationEU, prevé para Italia –principal país beneficiario de la UE– un respaldo financiero de alrededor de 195.000 millones de euros en forma de préstamos y de subvenciones, supeditado a la aplicación de 68 reformas estructurales. De naturaleza neoliberal, estas reformas afectan un amplio abanico de ámbitos institucionales y normativos: la administración pública, la competencia, la contratación pública, el mercado laboral, la fiscalidad, la justicia, la educación escolar y universitaria, y el sistema de salud, entre otros.

La continuidad de las políticas presupuestarias, económicas y sociales en Italia desde la década 1990, aun más acentuada desde la crisis financiera internacional de 2008, ha alimentado tanto un sentimiento creciente de resignación en la población como un fuerte deterioro de la confianza en las instituciones representativas.

Así, una encuesta reciente reveló que el 55% de los italianos considera que, de aquí a diez años, el Estado ya no estará en condiciones de financiar las jubilaciones, mientras que la mitad de la población expresa la misma preocupación respecto al sistema de salud pública (7). Otro sondeo indica que el 73% de la población ya no se siente representado por los partidos políticos, una proporción que alcanza el 85% entre las clases populares. Por último, el 63% cree que su voto no tiene ninguna incidencia en las decisiones políticas (8).

Insatisfacción conservadora

En este contexto, no resulta sorprendente que se empiecen a abrir espacios políticos a nuevos actores que prometen un cambio de rumbo. Sin embargo, por el momento, siempre dentro del mismo lado del espectro político. Dado que el partido más a la derecha fue el que ganó las elecciones legislativas de 2022, resultaba prácticamente impensable que emergiera una oposición situada aun más a la derecha. Sin embargo, el programa económico de Futuro Nacional radicaliza la lógica neoliberal que causa los padecimientos sociales y el desencanto político. Se limita a una serie de medidas destinadas a responder a "la urgencia nacional": drástica disminución de los salarios y de los aportes; implementación de un flat tax que borraría toda progresividad del impuesto sobre la renta; aumento del límite legal de los pagos en efectivo a diez mil euros; abandono de las iniciativas a favor de la transición ecológica, consideradas "punitivas"; y, por último, supresión del subsidio por desempleo al primer rechazo de una oferta de trabajo –incluso temporal– sin tener en cuenta la experiencia profesional anterior, la remuneración previa ni la distancia entre el domicilio y el lugar de trabajo (9).

También se proponen recetas más innovadoras. Este programa económico se combina con un plan de "remigración". En todo el Viejo Continente, la deportación masiva de las poblaciones inmigrantes se impone como la nueva panacea que los promotores del pánico identitario oponen a todos los males de la sociedad. En Italia, Vannacci se presenta como el adalid de esta orientación radical y racial, que le permite superar por la derecha a sus competidores de extrema derecha.

¿Cómo se explica, sin embargo, que la insatisfacción generalizada no sólo no se traduzca en el surgimiento de una izquierda de ruptura capaz de influir en las relaciones de fuerza, sino que además se articule con un desplazamiento sistemático hacia la derecha del espectro político? Para comprender este fenómeno, hay que analizar el rol del Partido Demócrata (PD), actor central de lo que en Italia se denomina "la izquierda". Nacido en 2007 de la fusión de dos movimientos, lejanos herederos del Partido Comunista y de la Democracia Cristiana, este partido fue producto de una convergencia que se hizo posible dado que ambas agrupaciones adherían a la estrategia de la "tercera vía" neoliberal de Anthony Blair, el líder del Nuevo Laborismo (1994-1997) y primer ministro británico de 1997 a 2007.

Frente a él, los numerosos intentos de construir una izquierda de transformación terminaron por enfrentarse al mismo chantaje: o bien la alianza –en una posición inevitablemente subordinada–, o bien la acusación de favorecer la victoria de las derechas –lideradas en un primer momento por Silvio Berlusconi y, más tarde, por un movimiento neofascista–. Aunque en sus inicios el M5S siguió una trayectoria "populista" diferenciada, luego también terminó por amoldarse a esta lógica de alianza estructural con el PD.

Más allá de las trayectorias partidistas, el caso italiano ilustra una forma posible de evolución de la crisis del neoliberalismo, que no se desarrolla de forma simultánea ni bajo las mismas modalidades en los planos político e ideológico. En el primero, esta crisis es profunda: la sucesión de victorias de las fuerzas opositoras en las legislativas indican que los grupos sociales que respaldan las "reformas necesarias" son minoritarios.

No ocurre lo mismo en el plano ideológico. Una mayoría de la población italiana sigue comprendiendo la realidad a través de los principales pilares del paradigma neoliberal. Así, cualquier posibilidad de progreso social dependería de "la buena salud" de las empresas; el conflicto de clases sería un concepto superado; la competencia, la única forma eficaz de organización de los mercados, y el rol del Estado consistiría en organizar y difundir la lógica mercantil al conjunto de las actividades sociales. En cuanto a los ingresos, sólo serían legítimos si remuneran el esfuerzo, la asunción de riesgos o las cualidades individuales. A modo de ejemplo, casi la mitad de los italianos considera que la incapacidad de las instituciones estatales para mantener los sistemas de protección social se debe al "nivel de la deuda pública, la mala gestión y el despilfarro de los recursos públicos" (10).

Existen dos razones fundamentales que permiten explicar la persistencia de un modelo ideológico que, sin embargo, parece ya no corresponderse con la formación de un bloque social dominante. Por un lado, un panorama mediático que, desde hace más de treinta años, transmite casi sin contradicción el discurso neoliberal. Por otro, los efectos de las reformas impuestas desde los años noventa en nombre de la "modernización" del capitalismo italiano. Al transformar en profundidad las relaciones salariales, la protección social, la educación, las jubilaciones, etc., estas reformas han contribuido ampliamente a debilitar las antiguas solidaridades, en especial las de clase, obstaculizando así la emergencia de una "visión del mundo" alternativa.

Es en esa discordancia entre la crisis política del neoliberalismo y la persistencia de su hegemonía en los planos cultural e ideológico donde prospera una derecha cada vez más extrema. Una de las lecciones que podemos apuntar del caso Vannacci es que, en una configuración de estas características, parece no existir ninguna frontera claramente definida que se oponga a la deriva del neoliberalismo hacia una radicalización autoritaria y reaccionaria, o –y la palabra cobra aquí todo su sentido– fascista.


1. Roberto Vannacci, Il mondo al contrario, Il Cerchio Edizioni, Rímini, 2023.

2. Valerio Valentini, "L'inizio della carriera politica di Vannacci è ancora un po'un mistero", Il post, Milán, 30 de junio de 2026.

3. Adriana Pollice, "Nuovo procedimento disciplinare per Vannacci", Il manifesto, Roma, 23 de junio de 2026.

4. Compuesto por Hermanos de Italia, Fueza Italia, La Liga y Nosotros Moderados.

5. Bruno Amable, "La Francia indecisa", Le Monde diplomatique, edición Cono Sur, agosto de 2024.

6. Benoît Bréville, "El modelo Meloni", Le Monde diplomatique, edición Cono Sur, julio de 2023.

7. "Gli italiani e il welfare: un futuro incerto tra pensioni, natalità e assistenza", encuesta realizada por Ipsos Doxa para la aseguradora Unipol, 6 de mayo de 2026, https://changes.unipol.i

8 "Astensionismo. FragilItalia 2026", N° 120, Area Studi Legacoop – Ipsos Doxa, febrero de 2026.

9. "B.I.P. – Base ideologica e programmatica di Futuro nazionale per l'Italia del futuro (2027-2037)", en el sitio web de Futuro nazionale.
10. "Gli italiani e il welfare: un futuro incerto tra pensioni, natalità e assistenza", op. cit.

Traducción: Paulina Lapalma

Fuente:

https://www.eldiplo.org/329-rebelion-en-francia/una-nueva-estrella-reaccionaria-en-italia/

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