1933

26.02.2026

Para comprender en su alcance y gravedad el discurso que va a leer Milei el próximo 1° de marzo, es útil recordar el que pronunció Adolfo Hitler ante el parlamento alemán el 23 de marzo de 1933 y el contexto de sus palabras.

Por Carlos Rozanski - Ex Juez de Cámara Federal y ex presidente del Tribunal Oral en lo Criminal Federal N.º 1 de La Plata.

Así, los avances tecnológicos en materia de comunicaciones de masas multiplican geométricamente la posibilidad de manipulación de un importante sector de la comunidad. Con publicaciones en plataformas de redes sociales y un par de canales de streaming, los dueños del poder real llegan cada día a millones de usuarios a quienes convencen que aquello está mal está bien, que se está venciendo al demonio y que sufrir, tiene sus beneficios.

Frente a ello, es imprescindible desentrañar la mecánica perversa que llevó a Milei y a sus cómplices a la casa de gobierno desde donde digitan el mayor plan sistemático de eliminación de derechos que se haya intentado jamás en el país. En ese sentido, todo indica que quienes asesoran y dirigen a Milei, han tomado los cuerpos normativos más importantes del mundo en materia de Derechos Humanos (art. 75 inc. 22 CN) y respecto de cada norma, han elaborado una contranorma que la anule. De ese ejercicio surgieron por ejemplo el Decreto 70/23, la Ley Bases y los proyectos en trámite para encarcelar niñas y niños y esclavizar trabajadores.

Un dicho popular refiere que las comparaciones son odiosas y muchas veces es así. Pero sucede que en un momento como el que vive el país, de las comparaciones apropiadas y sobre todo de la memoria histórica, puede depender la continuidad de nuestra sociedad tal como la conocemos.

Detengámonos brevemente en lo que está sucediendo estos días. Para el 26 y 27 de febrero están fijadas dos sesiones claves en el Senado de la nación. El jueves 26 se tratará el "Proyecto de Ley Penal Juvenil", eufemismo con el que los libertarios denominan la criminalización de las niñas y niños. También se tratará la iniciativa para desproteger los glaciares (modificación Ley 26.639). Luego, el viernes 27, encabeza la agenda la llamada Ley de Modernización Laboral encaminada a legalizar y profundizar un sometimiento sin precedentes de la clase trabajadora.

Será el cierre del período de sesiones extraordinarias dispuesto por el Poder Ejecutivo, clave para el momento que vive el país y que resulta previo al discurso que pronunciará el presidente Javier Milei dos días después en la inauguración del año legislativo 2026.

Sin dudas serán mensajes triunfalistas ya que tiene asegurados los votos afirmativos para todos los proyectos, los que dejan atrás siglos de conquistas sociales fundamentales. El país estará ante un escenario impensable algunos años antes cuando Milei era apenas un panelista de televisión que se ufanaba de ser profesor de Tantra Yoga, integrar tríos sexuales y poder estar tres meses sin eyacular (1). Ese extraño personaje dirige hoy los destinos del país y como es sabido, con sus decisiones genera angustia, enfermedad y muerte en los sectores más vulnerables de la sociedad.

Para comprender en su alcance y gravedad el discurso que va a leer Milei el 1 de marzo, es útil recordar el que pronunció Adolfo Hitler ante el parlamento alemán el 23 de marzo de 1933 y el contexto de sus palabras.

Algunas semanas antes -el 27 de febrero-, se había incendiado el edificio del Reichstag (parlamento) y los nazis culparon rápidamente a un joven comunista holandés, Marinus van der Lubbe, de 24 años. Fue enjuiciado, condenado a muerte y guillotinado el 10 de enero de 1934. Cuarenta y ocho años después (en 1982), la justicia alemana determinó la inocencia del joven Lubbe y atribuyó al Partido Nazi la responsabilidad de haber orquestado, amparado, impulsado y encubierto el vital incendio del Parlamento alemán. La anulación legal del fallo quedó ratificada en el año 2008.

Ese siniestro se llevó a cabo para disciplinar a la oposición con lo que logró que un sector votara una ley que se denominó "Ley del Poder" la que habilitaba a Adolfo Hitler a legislar. El nombre técnico de la norma, en castellano es "Ley para Remediar la Aflicción de las Personas y el Reich" y su cita en estas líneas es pertinente porque refleja la promesa de Hitler de dar felicidad y libertad a los alemanes.

El crecimiento del partido nacionalsocialista alemán fue el antecedente de esa votación. Así, en 1928 el Partido Nacional Socialista de los Trabajadores Alemanes (NSDAP) tenía 12 bancas; en 1932, obtuvo196, y en 1933, 288.

En su encendido discurso del 23 de marzo, Hitler hizo dos promesas que sintetizan una mecánica de manipulación comunicacional que se reitera hasta nuestros días en los regímenes totalitarios.

La primera es la de una rápida baja de impuestos. Lo expresó en estos términos: "La preconcebida reforma fiscal debe conducir a una simplificación en el reparto y de este modo a una disminución de gastos y de cargas. Por principio hay que levantar el molino de los impuestos en la corriente y no en el manantial…". (2)

La segunda, es sobre el final donde concreta su duro mensaje a los legisladores. Allí, vocifera Hitler: "El gobierno brinda a los partidos del parlamento la posibilidad de una evolución pacífica y de una inteligencia en el futuro resultante deella. Pero el gobierno está también dispuesto y decidido a aceptar lanotificación de la negativa y con ello el reto de oposición". Y cierra con una advertencia tan violenta como premonitoria "Ahora, señores, elegid vosotros mismos entre la paz y la guerra". (3)

La respuesta de los legisladores fue que con 444 votos a favor y 94 en contra, el Parlamento aprobó la ley que abrió el camino a Hitler para la naciente dictadura nazi. No obstante las intimidaciones, es remarcable la valentía de los 94 parlamentarios del Partido Socialdemócrata de Alemania (SPD) que votaron en contra. Por su parte, los parlamentarios comunistas no pudieron estar presentes, debido a persecución previa, encarcelamiento o asesinato.

En ese sentido, es importante es recordar que, un día antes de la sesión, el 22 de marzo, se había inaugurado el primer campo de concentración en Dachau, en las afueras de Múnich. Ese centro, estuvo inicialmente previsto para alojar opositores políticos, siendo los internos principalmente alemanes comunistas, socialdemócratas, sindicalistas y otros opositores políticos del régimen nazi.

De ese modo, la aprobación de la infame ley habilitante fue consecuencia directa de semejante violencia, fundacional para la época e inspiradora sin dudas para los actuales esbirros de la extrema derecha local.

2026

Comprender en serio el riesgo social que significan Milei y su runfla implica una tarea dura y también muy dolorosa. Nos enfrenta a verdades que no siempre estamos en condiciones de aceptar. Al mismo tiempo nos arroja en el rostro nuestra propia impotencia para frenar a quienes están aumentando intencionalmente la mortalidad infantil, la de las vejeces y la de quienes, completamente desolados se quitan la vida para dejar de sufrir.

Milei está logrando una sociedad devastada, que es el campo más propicio para el saqueo de los recursos naturales de nuestro país. Ante ese panorama, la demora en poner en marcha una respuesta adecuada, resulta muy riesgosa.

Ello por cuanto si bien los hermanos Milei son peones fungibles que sin dudas serán reemplazados por sus amos cuando su desgaste sea irreversible, en el camino dejan un tendal. Es innegable que durante ese proceso, el daño social y cultural es inconmensurable y cuanto antes se logre frenar, antes se podrá iniciar la reconstrucción de un tejido que está siendo impiadosamente agredido.

Después, siempre es tarde.

Referencias:

1) Telefé, programa PH (Podemos Hablar), Andy Kusnetzoff (2018)

2) Carlos Alberto Rozanski. "De Hitler a Milei. Curiosidades dementes criminales", Ediciones Ciccus, CABA 2024. Pág. 119

3) Ibid. Pág. 119

Fuente:

https://lateclaenerevista.com/1933-por-carlos-rozanski/