Alineamiento automático con la Casa Blanca

Por Paula Marussich
En un nuevo capítulo del "alineamiento automático con Occidente", Javier Milei anunció que la Argentina será parte del "Consejo de la Paz" creado por Donald Trump para "administrar" la Franja de Gaza. El anuncio fue cuestionado incluso por el primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, quien aseguró que la iniciativa "no fue coordinada con Israel". La junta impulsada por el presidente estadounidense estará compuesta por un comité de tecnócratas palestinos y contará con "supervisión internacional" a través del Board of Peace, el órgano creado por la Casa Blanca para monitorear la gobernanza temporal del territorio, que permanece bajo un frágil alto el fuego desde octubre. La aceptación inmediata por parte del presidente argentino, aun cuando se desconocen los alcances concretos del acuerdo, se inscribe en su alineamiento automático con Washington y podría tener costos en la diplomacia internacional, en el ámbito de la ONU y en la capacidad de articular reclamos históricos del país, como el de Malvinas, donde resulta clave el respaldo estratégico de los países del Sur Global. A pocos días de la operación militar de intervención y la captura del presidente Maduro en Venezuela sin el aval de la ONU, el anuncio de Trump revela el vínculo selectivo y estratégico de Trump con las Naciones Unidas en virtud de la concreción de sus objetivos a los que Milei subscribe sin cuestionamientos.
Milei agradeció la invitación y compartió una carta que lleva la firma de Trump y dice que el acuerdo implica "un nuevo y audaz enfoque para la resolución de los conflictos globales". Al cierre de esta edición la propuesta ya se había extendido a líderes de unos 60 países, incluyendo al brasilero Lula Da Silva aunque este último no respondió si aceptará como tampoco lo hizo Turquía, actor clave en la mediación de una paz todavía trunca en Gaza.
La noticia puso en alerta a la comunidad internacional. "Parece que Trump está construyendo aquí una organización que no se ocupará solo de Gaza, tal vez una especie de mini-ONU", señalaron diplomáticos occidentales al Jerusalem Post apenas se conoció la información. Aunque la carta que Trump remitió a Milei se ampara en el propio Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas. Allí, el presidente estadounidense advierte que el Board of Peace forma parte del Plan Integral para poner fin al conflicto en Gaza, una hoja de ruta de 20 puntos que fue aprobada por la ONU a través de la Resolución 2803 del Consejo de Seguridad.
A pocos días de la operación de intervención militar en Venezuela y del secuestro de su presidente Nicolás Maduro sin pasar por el Parlamento estadounidense ni por las Naciones Unidas, las palabras de Trump "revelan el uso pragmático y la recurrencia selectiva y estratégica hacia la ONU en función de sus objetivos", explicó a Página/12 Ignacio Rullansky, doctor en Ciencias Sociales y especialista en Medio Oriente.
La paradoja es que la noticia se conoce el mismo día en que el mandatario norteamericano anunció una suba de aranceles para los países de la OTAN por apoyar a Groenlandia. "Este arancel será exigible y pagadero hasta que se alcance un acuerdo para la compra total de Groenlandia", extorsionó Trump a sus aliados en Thurth Social." Dos hechos ocurridos en simultáneo que exponen la doble vara de Donald Trump y su uso instrumental del derecho internacional, al que Javier Milei adhiere sin cuestionamientos.
Para Gabriel Merino, doctor en Ciencias Sociales e investigador del CONICET, si bien el Board of Peace es presentado por Donald Trump como un paso hacia una paz duradera, en los hechos se trata de otra cosa. Según el especialista, más que una paz estructural, el plan apunta a una reconstrucción del territorio bajo los imperativos del presidente estadounidense. "Después del genocidio y la devastación de Gaza, Estados Unidos aparece como quien busca apropiarse de ese territorio. Incluso Trump habla directamente del proyecto de la 'Riviera de Gaza': un gran plan inmobiliario, con extracción de recursos y con el desplazamiento de la población palestina hacia Jordania y Egipto", explicó Merino a Página/12. En ese sentido, sostuvo que se trata, en definitiva, de un esquema de reconstrucción diseñado según los intereses estratégicos de Washington.
Merino señaló además que el objetivo central es legitimar esta iniciativa mediante la conformación de un Consejo integrado por tres miembros de la OTAN —Albania, Canadá y Turquía— y por un actor extra-OTAN que funciona como un aliado clave de Trump en América Latina. Por ahora ningún país de los BRICS aceptó la invitación y eso constituye, para el especialista, una señal de alerta. Ese esquema, advirtió, "aleja a la Argentina del mundo emergente y reduce de manera significativa el margen de maniobra de la política exterior". El analista advierte que esta orientación tendrá costos concretos en la diplomacia internacional, en el ámbito de la ONU y en la posibilidad de articular intereses y reclamos históricos del país, como el de Malvinas, donde resulta indispensable construir alianzas con el Sur Global.
Para el exministro de Defensa Agustín Rossi, "ninguna acción encabezada por Trump puede calificarse como multilateral. El presidente Trump hace lo que quiere y no acepta ninguna decisión que vaya en un sentido contrario a lo que él piensa".
"Basta absolutamente una comunicación telefónica para que el presidente diga que sí, independientemente de si eso implica riesgos o no, de si conoce los detalles de la invitación o cuáles serán los objetivos específicos del grupo de paz que pretende crear —o que está creando— en este momento el presidente Trump", concluyó Rossi.
Por su parte, el academico Rullansky dijo que el impacto real de lo que Milei pueda hacer dentro de este Board of Peace será, en la práctica, muy limitado, ya que difícilmente su participación exceda lo simbólico.
Argentina se va….
El 7 de enero, Trump firmó un memorando presidencial anunciando la retirada de 66 organismos, convenciones y tratados internacionales que "son contrarios a los intereses de Estados Unidos". Se trata de 31 organismos vinculados a Naciones Unidas y 35 no vinculados. Aunque no hay una lista oficial, se presume que éstas son algunas de las organizaciones de las que Washington decidió irse:
*Foro Global sobre Migraciones
*Panel Global sobre Cambio Climático
*Agencia Internacional sobre Energía Renovable
*Alianza Solar Internacional
*Plataforma Intergubernamental sobre Biodiversidad.
*Comisión Económica para África
*Comisión Jurídica Internacional
*Fondo de Naciones Unidas sobre Población
*Naciones Unidas por el Agua
*Naciones Unidas para las Universidades
*Oficina de Representación de Niños en Conflictos Armados
En general son organismos o tratados que elaboran políticas, proponen resoluciones o estrategias de distinto tipo ante situaciones de crisis planetarias.
Como las relaciones exteriores del gobierno de Javier Milei operan únicamente en espejo con la Casa Blanca, se prepara la salida no de 66 organismos sino de unos 30. ¿Por qué la diferencia? Porque la Argentina tiene, actualmente y a punto de ser aprobados, créditos fundados en estudios y proyectos de esos organismos, según consigna el periodista Dan Kemper, en el sitio Corta. Dar el portazo pone en peligro créditos por varios miles de millones de dólares.
Fuente:
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