Crisis política y avance del saqueo

16.05.2026
foto: FM Impacto
foto: FM Impacto

Los cuestionamientos por corrupción siguen en ascenso, centrados en el ministro coordinador. La situación apremiante del gobierno no le impide seguir el camino de avance en la entrega a la gran empresa de resortes fundamentales. La respuesta de, por y para las mayorías y las asignaturas que faltan.


Por Daniel Campione

El jefe de gabinete y una crisis que ya fatiga

Esta semana política estuvo signada por un nuevo eslabón de la "saga" de Manuel Adorni. La develación de un presunto gasto de más de 240.000 dólares en refacciones de su casa en el country, dieron por tierra en cuestión de minutos con la pretensión de "pasar página" respecto a las sospechas de enriquecimiento ilícito que involucran al jefe de gabinete.

La senadora y ex ministra de Seguridad Patricia Bullrich salió enseguida con el reclamo de un cambio de rumbo. Esparció por los medios la conminación al ministro coordinador para que presente de inmediato su declaración jurada patrimonial, sin esperar a su vencimiento.

Bullrich rompía así la línea de sustentación de Adorni en el mismo núcleo del oficialismo. Hasta ahora hubo pronunciamientos más tajantes, que exigen la dimisión del vocero. Pero los hicieron figuras no integradas al elenco de gobierno, como Nicolás Márquez. O el antecesor, Guillermo Francos, que ya no forma parte del elenco ministerial y además no fue tan categórico.

La ex ministra tiene varias bazas a favor para jugarse a un forzamiento de la situación que otros no se atreven a llevar adelante. Al ser senadora, no está a tiro de un pedido de renuncia. La cubre sobre todo su claro triunfo en las urnas porteñas en octubre pasado y un extenso mandato que recién se inicia.

A ello se añade un factor menos tangible pero poderoso: Es la figura del oficialismo que aparece con mejor saldo de imagen en las encuestas, por encima del propio Javier Milei.

Y, como muchos sospechan, el deterioro en curso del gobierno le permitiría alentar expectativas de no conformarse con ser candidata a jefa de gobierno ni compañera de fórmula.

¿Por qué no postulante al premio mayor, previa diferenciación y si es necesario ruptura con La Libertad Avanza (LLA)?

El líder de LLA mostró su máximo nivel de empecinamiento con su salida de que "ni en pedo" le iba a pedir la renuncia al jefe de gabinete. Lo que fue reforzado con la manifestación de que "jamás ejecutaría a un inocente".

Frente a sus ministros, en reunión de gabinete, habría reiterado esa decisión con el agregado de que no lo haría "para ganar la elección". Ya se torna repetida la afirmación presidencial de que está dispuesto a hundirse con el barco.

No se privó de nada, ni de la atribución al contratista como "agente kirchnerista" mientras se le señalaba que los posteos de éste en las redes denotaban que era antiperonista y que había votado a LLA.

Ni la verdad ni la lógica le importan nada al "león". Mientras, siguen las especulaciones acerca del porqué de esa "banca" a Adorni en apariencia inamovible. Con la disposición al afronte de los mayores costos políticos. No hay respuestas concluyentes, sí sospechas acerca de lealtades que no conviene poner en riesgo.

El espacio político "libertario" luce desconcertado y con baja capacidad de respuesta. Y el elenco de gobierno acuciado por la continua interpelación mediática por los temas de corrupción.

Lo definitorio: La subordinación al capital y al imperio

Parte de esta secuencia ocurrió con el jefe de Estado en EE.UU, en su enésimo viaje con ese destino. Un periplo irrelevante en términos diplomáticos. No obstante operativo en cuanto a refrescar el galardón del presidente argentino como abanderado de la causa del gran capital internacional.

La que va en dirección a la instauración de un orden sin ninguna regla que obstaculice el libre desenvolvimiento y concentración de los capitales. Con Argentina a la vanguardia mundial por ese camino

Fue allí a participar de un encuentro del Instituto Milken. El que lleva ese nombre por Michael Milken, un gran financista que fue condenado por maniobras fraudulentas décadas atrás. Da una idea de su perfil que lo apodaran "el rey de los bonos basura". Contó en su momento con la benevolencia de Donald Trump para la abreviación de la pena.

Claro que todo lo que tenga que ver con el gran capital merece la reverencia de Milei. Así haga ganancias con la venta de órganos como declaró en su momento. Si son grandes empresarios trasnacionales mejor. Le interesa también mostrarse una vez más como el mejor amigo de Donald Trump y buque insignia de la política del imperio en el sur de América.

Mientras tanto la atención que suscita el caso Adorni resta repercusión informativa a otros pasos dados por el gobierno con un significado estructural, estratégico.

Así no tuvieron la resonancia merecida los anuncios del ministro de Economía acerca de un proyecto de nuevo régimen de privilegio para las grandes inversiones, apodado el "Súper RIGI".

Se trata de una profundización del Régimen de Incentivos para Grandes Inversiones (RIGI). Ofrece beneficios fiscales y aduaneros superiores al original

Luis Caputo lo anunció como orientado al beneficio de industrias que hoy no existen en el país: Refinación y laminado de cobre, baterías de litio, autos eléctricos, productos de energía nuclear (se habla de "la cadena de valor del uranio"), paneles solares, baterías eólicas. También producciones emanadas o destinadas a la agroindustria, como fertilizantes. Y algún rubro de la llamada "economía del conocimiento".

El régimen proyectado incluye la baja al 15% de la alícuota del impuesto a las ganancias; amortización acelerada del capital, exención desde el inicio de retenciones a las exportaciones, arancel cero para las importaciones de bienes requeridos por el proceso de producción.

El propósito económico ostensible es el agregado de valor a las producciones extractivas. Se generaría así mayor diversificación para un sector de bienes exportables que se encuentra expandiéndose.

En la práctica se da estímulo a la gran empresa mediante enormes ventajas tributarias y de tratamiento general de las inversiones. Asimismo se procura la potenciación del boom exportador energético y minero en ciernes con una nueva gama de bienes que puedan ser comercializados en el exterior. El Estado queda como "socio bobo" que resigna ingresos y levanta regulaciones

Otro conjunto que pasa bajo el radar de la mayoría es el progresivo avance de privatizaciones y concesiones. Transener, Aysa, Nucleoléctrica, el ferrocarril Belgrano Norte, el Correo, la re-concesión de la Hidrovía. Todo está en la hoja de ruta del gobierno, con mayor o menor inmediatez en el tiempo.

Entraña nuevos puntos de apoyo para la rentabilidad empresaria. También una pérdida renovada de capacidades regulatorias y de generación de políticas estratégicas desde el aparato estatal. Todo al servicio de una reestructuración de largo alcance de la sociedad argentina.

A la que se quiere constituida en "política de Estado" de difícil reversión. Se sabe que algunos cerebros privatizadores tienen en su mira que las normas generen obstáculos infranqueables ante intentos de "reestatización".

Juega un importante papel en este campo el asesor Santiago Caputo. Perdedor, al menos por el momento, en la disputa con la hermana presidencial, parece hoy dedicado a facilitarle negocios a empresarios. Una tarea con expectativas diferentes que la "rosca" política y posibilidades de satisfacciones mayúsculas.

Para la mirada de amplios sectores de la gran empresa, el de Milei sigue por ese camino como un gobierno favorecedor. Que abre picadas con decisión para nuevos espacios de alta rentabilidad, transferencia regresiva de riquezas y mayor poder social para el empresariado.

Lo ha hecho con la reforma laboral y la ley de glaciares ¿por qué no creer en lo que todavía es promesa? Mientras mantenga esta capacidad, es difícil que la actual gestión sufra hostilidades decisivas por parte de los "dueños" del país.

Lo que vale como advertencia acerca de los límites de la crisis política que vive el gobierno. Mientras ésta no se traduzca en protesta masiva que ponga en entredicho a los círculos de poder, Milei y sus seguidores podrán seguir su camino. El padecimiento social no es para ellos problema si no perturba el espacio público

Si en algún momento se genera un margen de reactivación de la economía, el actual oficialismo está a tiempo de quedar en condiciones competitivas para los comicios del año que viene.

Claro que en el "círculo rojo" anidan contradicciones y desacuerdos entre distintos sectores. Está claro que no están en la misma Techint y el grupo Clarín, por un lado y Marcos Galperín y los Bulgheroni, en la vereda de enfrente. Los intereses estratégicos de la clase se hallan sin embargo a buen resguardo por ahora.

El camino de lo nuevo

La chatura imperante en el panorama de los enfoques políticos convencionales hace que poco de novedoso pueda esperarse desde allí. En la derecha antiperonista se verá cuáles son las posibilidades de reacomodamiento del debilitado macrismo. Podría presagiarse que será aliado o competidor de LLA según cómo evolucione la situación para las posibilidades de esta última.

Mientras tanto, el conjunto de la oposición "amigable" sopesará si le conviene el sostén del respaldo general a las iniciativas del gobierno. Sólo matizado por críticas a las formas y delimitación frente a algunos "excesos" demasiado evidentes.

El grueso del peronismo parece enfilado a la "moderación" y a la prudencia. Ninguna apuesta por el incremento del conflicto social ni por la respuesta organizada desde abajo al proyecto depredador en curso.

Toda la preocupación está colocada en alguna forma de "frente anti-Milei" para los comicios presidenciales del año que viene. Que pueda expandirse sobre todo del centro a la derecha. En dirección al alumbramiento de una propuesta que matice al neoliberalismo sin ningún rompimiento de lanzas con los grandes poderes locales y globales.

Es probable que se decanten por un "progresismo" compatible con el dogma del equilibrio fiscal, el recorte del gasto y la revisión conservadora de las convicciones socioeconómicas del justicialismo. El nombre de los candidatos tal vez termine como un aspecto secundario.

Es el momento para una propuesta diferente. El salto cualitativo en la atención despertada por la figura de Myriam Bregman y el conjunto del FIT-U marca una posibilidad.

Claro que aún no va acompañada por un gran proceso de movilización, de articulación política de las luchas. Las manifestaciones de protesta siguen por el momento signadas por cierto aislamiento y discontinuidad.

Trabajadores en conflicto; la comunidad universitaria, jubilados y jubiladas, discapacitados y discapacitadas, no deberían continuar como trincheras desarticuladas frente al avance del enemigo de clase, surcadas por esperanzas del alcance de soluciones parciales.

Se necesita la marcha hacia una alternativa que proponga un camino radicalmente diferente. Que se distinga no sólo por la propuesta programática a favor de una sociedad igualitaria y justa. También por el compromiso inquebrantable con la autoactividad y autoorganización de las masas.

Un proyecto transformador con probabilidades de triunfo es incompatible con el dominio de burocracias anquilosadas al frente de las organizaciones populares. La democratización desde debajo de sindicatos y organizaciones populares en general resulta un imperativo.

El conjunto requiere de un alcance masivo y una representatividad que aúne distintas tradiciones y culturas políticas con modalidades de acción diversas. "Unidad en la diversidad", una vieja consigna que hoy mantiene renovada vigencia.

Fuente:

https://fisyp.org.ar/2026/05/15/crisis-politica-y-avance-del-saqueo-por-daniel-campione/

Share