Crueldad sanitaria: el gobierno nacional anunció vaciamiento del Programa Remediar

A pocos días de asumir Javier Milei dejó sin funcionamiento la dirección (DADSE) de asistencia para ciudadanos con cáncer y enfermedades con tratamientos de alto costo, rápidamente se acumularon más de 1800 expedientes sin respuestas, se estima que alcanzaba a 4000 enfermos en todo el país, 1463 solo de la Provincia de Buenos Aires.
Por Medardo Avila Vazquez, ex Subsecretario de Salud de la Ciudad de Córdoba y Secretario General de APDH Córdoba.
También redujo el presupuesto de Instituto Nacional de Cáncer en un 60%, luego desarmó el programa para operar niños con cardiopatía congénitos y continúa tratando de desmantelar al Hospital Garrahan. Los cinco millones de afiliados del PAMI se quedaron sin acceder a medicamentos gratuitos y de forma rápida. Y ahora desde este mes anunció la reducción del Remediar a prácticamente la nada, quitándoles el acceso a medicamentos esenciales a veinte millones de personas, las más desposeídas de toda la sociedad.
Qué es el Programa Nacional Remediar
El Programa del Ministerio de Salud de la Nación Remediar es fundamental para garantizar el derecho al acceso a los medicamentos a través de la distribución directa a 7800 Centros de Salud de primera atención.
La provisión llegaba mensualmente en botiquines de medicamentos esenciales, que dan respuesta al 80% de las consultas del Primer Nivel de Atención. De esta manera garantizaban la cobertura de medicamentos a 19 millones de personas que dependen exclusivamente del sistema público de salud.
Los medicamentos que se incluyen en el botiquín Remediar son analgésicos, antiácidos, antianémicos, antiasmáticos, antibióticos, anticonvulsivos, antiespasmódicos, antihistamínicos, antiinflamatorios, broncodilatadores, cardiovasculares, corticoides y tiroxina, ginecológicos, hipoglucemiantes orales, productos oftalmológicos, sales de rehidratación oral y vitaminas.
Para que las personas sin obra social puedan acceder, a partir de una consulta en el Centro de Salud más cercano y si corresponde, el médico o el odontólogo recetan el medicamento que, si forma parte del botiquín de medicamentos esenciales distribuido por Remediar, se retira en el momento.
Los centros de salud alcanzados por Remediar son los del Primer Nivel de Atención. En Córdoba llega mensualmente a 936 salas de atención primaria, en Santa Fe 942, en provincia de Buenos Aires 1269 y en Corrientes y Entre Ríos hay 680.
Remediar desarrolló una logística muy aceitada que permitía que todos los meses llegaran los botiquines a todos los centros del programa por más que estuvieran en los parajes más recónditos de la puna o los más lejanos del sur del país, esto posibilitaba que todos los argentinos, independientemente de donde vivían, pudieran acceder a sus medicamentos para la tensión arterial, para su diabetes, para su epilepsia, para su asma, etc.
A través de una distribución federal, el programa aseguraba el acceso a tratamientos para millones de personas, constituyéndose en una de las principales herramientas de política sanitaria orientadas a la equidad, que escapaba todas las formas de clientelismo o condicionamientos de cualquier tipo.
Remediar fue creado en el año 2002 por el Ministerio de Salud como respuesta a la grave crisis social y económica que asolaba al país. Se financió originalmente mediante un préstamo del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) pasando posteriormente a depender del presupuesto nacional. Por primera vez, muchas comunidades accedieron a medicamentos y pudieron cumplir con las indicaciones para aliviar, curar o realizar sus tratamientos crónicos más allá de su situación económica, laboral, social o de salud.
Desde su origen, se estructuró como una estrategia centralizada de compra por licitaciones públicas y distribución con fuerte alcance federal, orientada a fortalecer la atención primaria, reducir el gasto de bolsillo y consolidar la rectoría sanitaria del Estado nacional. A lo largo de la década siguiente, el programa se expandió tanto en cobertura como en alcance, lo que consolidó su carácter estructural dentro del sistema de salud. Fue una herramienta de salud pública que colocó al medicamento como bien social y un derecho que debe ser garantizado por el Estado Nacional. En su momento de mayor desarrollo el vademécum llegó a incluir cerca de 79 presentaciones farmacológicas que alcanzaron a cubrir aproximadamente el 90% de las patologías más frecuentes en el primer nivel de atención.
En los últimos años el Programa se venía reduciendo, en 2025 los centros de salud de la provincia de Córdoba recibieron solo 48 presentaciones farmacológicas distintas. En el caso de la provincia de Buenos Aires, se observa una contracción significativa en la cobertura y volumen de provisión entre 2023 y 2026. La cantidad de centros de salud fueron cada vez menos, mientras que las unidades de medicamentos descendieron de 10.458.567 a 4.636.253, lo que implica una reducción superior al 55%. También la Ministra de Salud de Tierra de Fuego refiere una caída significativa en la provisión de medicamentos del programa, las entregas se redujeron de 143.652 unidades en 2023 a 92.422 en 2024 y 42.966 en 2025, lo que implica una disminución cercana al 70% en apenas dos años. Esta tendencia refleja un proceso de deterioro previo a la decisión que desde abril de 2026 el Programa se restrinja a tres medicamentos cardiovasculares solamente.
El Ministro de Salud de la Nación Mario Lugones anuncio públicamente esta reducción del Programa Remediar a su práctica desaparición. Ante el recorte de aportes nacionales, algunas provincias se vieron obligadas a realizar compras de emergencia con presupuestos propios que superaron los $13.000 millones (Santa Fe).
El cierre del Programa Remediar se produce en un contexto caracterizado por un aumento sostenido de la demanda sobre el sistema público de salud con restricciones crecientes en la provisión de insumos y financiamiento. Por un lado, se observa un incremento en la cantidad de personas que, tras perder cobertura de obras sociales o empresas de medicina prepaga, recurren al sistema público para acceder a consultas, tratamientos y medicamentos. Este fenómeno se traduce en un aumento de la demanda efectiva. Por otro lado, se registran problemas en el abastecimiento de insumos críticos.
El achicamiento al mínimo del Programa Remediar va a implicar el abandono de tratamientos que requieren continuidad para ser eficaces, con el consecuente riesgo para la salud de la población. Esta cobertura, además, permitía resolver una proporción significativa de las consultas en el primer nivel de atención, fortaleciendo la estrategia de atención primaria de la salud (APS) y reduciendo la presión sobre niveles de mayor complejidad. Su eliminación va a redundar en la desorganización del sistema de salud dado que problemáticas que debieran tener continuidad de cuidados de manera ambulatoria van a presentarse de forma descontrolada y con cuadros más graves en las guardias hospitalarias.
Asimismo, el acceso discontinuo o restringido a medicamentos esenciales afecta la adherencia a los tratamientos y aumenta el riesgo de complicaciones evitables y eventos agudos. En este marco, el cierre, en la práctica, del Programa Remediar introduce un riesgo crítico de discontinuidad terapéutica, particularmente relevante en enfermedades crónicas, donde la interrupción de la medicación puede derivar en descompensaciones y progresión del cuadro. A su vez, esta situación impacta también sobre patologías agudas, cuya resolución depende del acceso oportuno a medicamentos. En conjunto, la pérdida de continuidad en los tratamientos compromete los resultados sanitarios y genera una mayor presión sobre los niveles de atención de mayor complejidad del sistema de salud.
Por el lado económico, los medicamentos constituyen bienes con demanda altamente inelástica, lo que implica que su consumo no puede ser postergado o reducido sin consecuencias sobre la salud. En este contexto, la provisión gratuita por parte del Estado operaba como un mecanismo de compensación que reducía el gasto de bolsillo de los hogares.
La eliminación del Programa Remediar implica una transferencia directa de costos hacia la población, con un impacto regresivo. Los sectores de menores ingresos, que presentan mayor carga de enfermedad y menor capacidad de pago, son los más afectados por la necesidad de financiar tratamientos de manera directa.
Del mismo modo acrecienta las desigualdades entre jurisdicciones que dependerán de su capacidad económica para poder hacerse cargo de la compra de estos medicamentos que antes financiaba la Nación.
Lo incomprensible es que la gran mayoría de mis colegas y otros compañeros y compañeras del equipo de salud votaron conscientemente esta política de crueldad sanitaria, que nunca fue ocultada ni negada en la campaña electoral, dijeron que haría lo que están haciendo. Mucho más triste aun es que su apoyo fue refrendado en la última elección intermedia de diputados.
La enorme alienación con respecto a nuestro objeto de trabajo: la salud de nuestros conciudadanos, es tan grande que muchísimos pueden aceptar situaciones de brutalidad inducida por la violencia que reproduce el presidente a diario y su ministro Lugones exterminador de jubilados de más de 80 años, como si nosotros, cada uno, y todos como colectivo sanitario no tuviéramos nada que ver. No somos capaces de ver cómo se instrumenta ante nuestras narices un minigenocidio tan cotidiano como el de Gaza en función de un supuesto equilibrio macroeconómico que solo genera más riquezas para la especulación financiera de los grandes grupos económicos y más miseria para todo el resto de los argentinos.
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