De delirios, futuras elecciones y corrientes desde abajo

05.10.2026
Foto: Perfil
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El presidente argentino profundiza con tozudez su rumbo alejado de las necesidades cotidianas y de tozuda indiferencia frente a los problemas de su gobierno. Si se dirige la vista hacia la oposición, son muchas más las indefiniciones que las certezas. Pese a todo hay algo y alguien nuevo en el horizonte.

Javier Milei continúa con las acciones de tónica "malvinera". En su último viaje a EE.UU y a su regreso planteó la condena de la explotación hidrocarburífera en las islas y sus adyacencias marítimas. Lo que incluye la intimación a su cese. Y la amenaza de concurrencia del país al tribunal internacional sobre derechos del mar si la interrupción no se lleva a efecto.

Algo similar se aplica respecto a vuelos sin autorización que se han realizado entre Puerto Argentino y Punta Arenas, Chile. El comunicado oficial sobre estas medidas calificó a las actividades británicas como "explotación ilegal de nuestros recursos".

No se lleva delante de manera consecuente el derrotero "soberanista". Está dirigido a un proselitismo que desvíe el eje de los problemas económicos. En el encuentro que el mandatario argentino sostuvo en la asamblea de la O.N.U con Benjamín Netanyhau no se habló del tema Malvinas.

Al parecer no hubo ninguna referencia a la actuación de Navitas. Empresa israelí que es la principal inversora en la aventura petrolera de las islas.

El viaje a EE.UU en su conjunto trasmitió una imagen penosa, llena de desmesuras, de falsificaciones de la historia reciente e insultos para cualquier actitud más o menos crítica a su gobierno.

El presidente argentino ha dicho enormidades en los últimos reportajes que contestó. Habló de una expulsión de 30.000 "terroristas" del país. Algo que no tiene ningún correlato en los números oficiales. Por ejemplo los de la secretaría de inteligencia del Estado (SIDE)

Al servicio de la negación de todos los datos económicos desfavorables, ha puesto en duda la información estadística oficial. Llegó a la afirmación de que "los números dan cualquier cosa".

Con su distanciamiento de la información fidedigna y de los padecimientos reales de gran parte de los argentinos y argentinos, el líder de La Libertad Avanza da cada vez más sensación de ajenidad frente a la realidad circundante.

A su juicio no existen ni retrocesos de amplios sectores de la economía, ni desempleo ni incremento de la pobreza. Al menos eso es lo que dice en público.

Sin embargo hay deterioro no sólo de la economía real sino de las actividades financieras, El riesgo país tuvo una suba pronunciada. Las entidades calificadoras de riesgos y los organismos internacionales corrigen hacia abajo sus predicciones de crecimiento económico. Hasta la banca Morgan, sobrerrepresentada en el gobierno a través de Luis Caputo y su equipo tiene reservas sobre las perspectivas de la política económica.

La acentuada caída de actividad en el mes de julio se halla en estrecha relación con la bajada en las evaluaciones del mundo financiero internacional. Y con la suba del llamado "riesgo país", hoy por encima de los 600 puntos. La peor cifra en varios meses.

Entretanto el gobierno impulsa impertérrito sus políticas ultraliberales. Se encuentra en avanzado trámite la privatización de centrales térmicas de electricidad hasta ahora dependientes de ENARSA, como las llamadas General San Martín y General Belgrano. Sigue su curso lo atinente al Belgrano Cargas y los corredores viales, entre otras.

La actualidad del peronismo.

El peronismo gime bajo el peso de sus propias contradicciones y de un andar irresoluto que de a poco insinúa la toma de rumbos divergentes que habrán de chocar más temprano que tarde.

Se cuestiona en estos días la condena de Cristina ante una instancia judicial internacional, el Comité de Derechos Humanos de las Naciones Unidas. Y a la vez se denuncia la situación de proscripción y se comunica su voluntad de ser candidata.

Esta deriva tribunalicia no suple ni excusa el trayecto de más de un año desde la condena amañada, sin que se desarrollara un plan de acción en torno a la consigna "Cristina libre".

Las peregrinaciones a San José 1111 y los actos en Parque Lezama no pueden confundirse con la movilización por todo lo alto que debió ser la respuesta perseverante a una decisión antidemocrática instigada desde el poder política y con jueces parciales como ejecutores.

El principal postulante peronista hasta el momento, Axel Kicillof, no disimula su escaso entusiasmo a la hora de que la libertad de Cristina se torne un objetivo real. Y no una mención de compromiso que no ocupa el centro de la escena.

Busca los votos para su candidatura presidencial. Y parece convencido de que la defensa de CFK se encuentra en la columna del débito a la hora de pedir el sufragio. No cuajaría más allá del núcleo más fervoroso de apoyo a la ex presidenta.

Está por verse si esto es así. Las encuestas muestran amplia confluencia del electorado de ambos. El que estaría dispuesto a votar a uno está proclive al voto por la otra. Y no está claro quién podría ser el presidenciable indicado para ponerse enfrente del gobernador bonaerense.

Es en parte por esa carencia que ha aparecido la consigna "Cristina presidente", a despecho de la proscripción.

Corresponde preguntarse cuánto hay de verdadero en la voluntad de postulación de la jefa del justicialismo. O si es un elemento de presión para que se afirme su liderazgo.

De inmediato se echó a rodar la interpretación de que esa consigna sólo busca devolverle el lugar de "gran electora". Esto sería efecto de la salida de eje de cualquier aspirante. Compelido entre la rendición de pleitesía a la vicepresidenta de Alberto Fernández o el alto riesgo de la ruptura con ella y el mote de "traidor".

Quien insista en candidatearse al margen del consentimiento de las dos veces mandataria se erigiría en adversario de la conductora y hasta en cómplice indirecto de su permanencia en prisión domiciliaria

Quizás sería deseable que la búsqueda presidencial sea una inquietud auténtica. Una muestra de un enfoque no leguleyo en el combate contra una condena que ofende al orden democrático. Estaría a un paso de la impugnación práctica de unas elecciones presidenciales viciadas. En tanto que se veda el acceso a una dirigente que hasta podría ser la más votada en primera vuelta. E incluso elegida presidenta.

Un interrogante es cuánto consenso existe, aún en el campo kirchnerista más acérrimo, para llevar adelante estos propósitos.

Máximo Kirchner ha emitido un claro pronunciamiento: "Le hace mal a la democracia argentina que tantos millones de argentinos y argentinas quieran votar a alguien y no puedan hacerlo. Se empieza a falsear el sistema democrático".

Si a la prohibición se le agregara la supresión o suspensión de las PASO y una nueva intromisión electoral del gobierno estadounidense como la de 2025, podría dar lugar a unos comicios muy enrarecidos. Con una soberanía popular cada vez más restringida en sus reales alcances.

La aún lejana perspectiva electoral.

Librado a su propia dinámica, sólo puede esperarse del gobierno la persistencia inalterable en las políticas que los intereses a los que sirve y sus propias creencias le dictan.

Sólo una acción desde fuera del Estado, con impulso principal en la masa de trabajadores y empobrecidos puede desplazarlo de ese sendero. Los de arriba quieren una sociedad modificada para siempre en sentido regresivo. Librarse de las "anomalías argentinas" en cuanto a acentuada capacidad de resistencia y movilización. Es mucho aun lo que puede hacerse para dar por tierra con este proyecto.

La mucho mayor masificación del espíritu de la "marcha de la bronca" del sábado 19 podría dar la pauta de un camino diferente. Un sendero de unidad que deje de lado prejuicios del pasado y privilegie la vocación de amplitud. Sin que esto último entrañe ningún "amontonamiento" con quienes con su inveterado posibilismo han hecho factible que llegáramos hasta acá.

La rabia es mucha y ya lleva un par de años de acumulación. Claro que no basta con el descontento. Hace falta un programa, breve, directo, contundente. Con el consiguiente plantarse como alternativa de cara al conjunto de la sociedad.

Una encuesta de la consultora Zuban Córdoba midió más de un 35% de imagen positiva para el gobierno. Dista de ser un escenario de derrumbe. El desgaste de la actual gestión es indudable. Pero conserva un núcleo de fieles que sostienen su respaldo. Milei todavía puede ilusionarse hasta con un triunfo en primera vuelta.

La otra cara la constituye que Cristina, Kicillof y Myriam Bregman, en ese orden, aparecen con mayor imagen positiva que el actual mandatario. Las imágenes negativas son altas en los cuatro casos. Todas y todos suscitan más antipatías que entusiasmos.

El quiebre de la representación política continúa su curso. Quienes se presentaron como los verdugos del predominio de una "casta" reducida de políticos profesionales han incorporado a varios a su elenco. Y reprodujeron una buena parte de las conductas tan execradas antes de ser gobierno.

Milei y sus acompañantes corren el riesgo de trocarse en un nuevo fiasco. Un desengaño amargo para ciudadanas y ciudadanos de a pie que decidieron correrse hacia el extremo derecho del arco político en una mezcla de ira y esperanza que parece quedarse hoy sin respuestas.

Esta vez es Bregman la que emerge como una figura nueva e incontaminada. Jamás fue oficialista de ningún gobierno. Nunca ocupó un cargo ejecutivo. La corrupción siempre la tuvo como denunciante y nunca como sospechosa. Su estilo de vida no se distingue hacia arriba del de la mayoría de sus compatriotas. La nota que la distingue aún más es su antagonismo con el poder económico en su conjunto.

Eso en una época en que la dirigencia política a lo sumo se permite críticas parciales hacia los grandes grupos. Al resguardo de su reconocimiento de la propiedad privada, acompañada por la aceptación de los mecanismos de mercado.

Las "nuevas figuras" colocadas del centro a la derecha no han funcionado hasta ahora. La nominación informal de supuestos outsiders como Jorge Brito o Daniel Hadad no conmovió a nadie.

Es Myriam, con discurso socialista y raigambre en el marxismo la que aparece como la única novedad sustancial en la campaña electoral que se viene. Ella y el frente que la sostiene comprenden que no se le puede pedir "paciencia" a la mayoría de las ciudadanas y ciudadanos. Que no deben solazarse en que "hay 2027" sino empeñarse en la búsqueda de alternativas para mañana mismo.

La izquierda se identifica con la idea de que "ahora es cuando". Es hora de llevarlo a la práctica. Los comicios del año próximo es improbable que abran un camino para transformaciones profundas. Se requiere trazar picadas en el camino de la democracia auténtica y de la renovación integral de las relaciones sociales. No es hora de moderación ni de cautelas.

Fuente:

https://huelladelsur.ar/2026/09/30/de-delirios-futuras-elecciones-y-corrientes-desde-abajo/

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