«Desde las fuerzas del cielo no se puede comprender al pueblo»: Leila Gianni dio el portazo y abandonó La Libertad Avanza

La exfuncionaria y actual concejala de La Matanza anunció su salida del espacio oficialista con duras críticas a la conducción libertaria, el accionar de los trolls y la falta de respuestas territoriales.
El barco libertario suma un nuevo capítulo de fragmentación e internas feroces en el Conurbano Bonaerense. La concejala de La Matanza, Leila Gianni, anunció a través de sus redes sociales su salida definitiva de La Libertad Avanza, el espacio político por el que obtuvo su banca luego de un veloz e inverosímil salto desde el aparato del peronismo hacia las filas de la extrema derecha. A través de un comunicado en su cuenta de X, la exsubsecretaria de Legal del Ministerio de Capital Humano expuso la fractura del espacio oficialista y sugirió una profunda desconexión de la cúpula gobernante con la realidad social.
En su descargo, la edil matancera dejó al descubierto la sordera y el manejo verticalista que caracteriza a la conducción de La Libertad Avanza. Gianni afirmó haber advertido sobre diversas irregularidades «en todos los niveles que correspondían», encontrando como única devolución la indiferencia de la dirigencia nacional. «Cuando una persona plantea algo así y del otro lado hay silencio, también hay una respuesta», disparó la funcionaria para justificar su portazo, señalando que ya no reconocía el espacio en el que decidió encarar su última mutación ideológica.

El texto de renuncia no escatimó dardos hacia el núcleo duro que rodea al presidente Javier Milei. Con frases tajantes como «desde las fuerzas del cielo no se puede comprender al pueblo», la concejala cuestionó el aislamiento elitista de la gestión y apuntó directamente contra la estrategia de comunicación oficial en las redes sociales. «No importa lo que digan los trolls: cuenta lo que se siente en la gente», lanzó en un claro tiro elevado hacia la estructura de hostigamiento digital financiada desde la Casa Rosada para acallar cualquier disidencia interna.
Pese a los cuestionamientos éticos que implica abandonar el partido por el que fue electa hace pocos meses, Gianni ratificó que conservará su banca en el Concejo Deliberante más poblado de la provincia de Buenos Aires. En un previsible ejercicio de oportunismo político, la dirigente buscó matizar su salida prometiendo armar «una fuerza que nace de abajo» y que responda a las demandas de seguridad y avance narco en los barrios, una construcción enigmática con la que pretende reciclarse de cara al futuro sin perder presencia territorial.
La fuga de la exmilitante peronista y reconvertida libertaria expone las frágiles bases sobre las que se armó el experimento oficialista en la provincia de Buenos Aires. El camaleónico recorrido de Gianni —que pasó de defender la gestión anterior a ser la espada mediática del ajuste de Sandra Pettovello y hoy romper por izquierda con la ortodoxia libertaria— funciona como muestra gratis de la improvisación, el pragmatismo sin convicciones y la inminente descomposición territorial de un espacio en el que las ambiciones personales terminan haciendo crujir el discurso de la «nueva política».
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