EE.UU se queda con el Río Paraná argentino

01.06.2026

Por Mempo Giardinelli   

El gran patriota argentino Carlos del Frade, santafesino él y ejemplo de investigador político con profundo amor a este país en desguace acelerado, publicó hace dos semanas en su clásico y muy recomendable portal "Pelota de trapo" un impactante artículo acerca de "los que quieren quedarse con el 80 por ciento de las exportaciones del pueblo argentino".

Del Frade denunció en ese texto excepcional que "aunque muchas familias viven en provincias que no conocen el color del Paraná, el destino del manejo de las riquezas que se mueven por sus aguas significan menos o más platos de comida diarios en Misiones, La Pampa, Tierra del Fuego o Mendoza". Y eso porque "los verdaderos titiriteros detrás de esto son el Comando Sur del Ejército de Estados Unidos y Cargill". Y con la misma prosa punzante definió que "Milei y Macri son marionetas de esos intereses depredadores. De donde la pelea por el Paraná es la lucha por la felicidad de nuestras hijas e hijos".

Para su investigación, Del Frade dijo basarse en fuentes dobles: "el Diario ´Página/12` del jueves 21 de mayo de 2026; e investigaciones propias en su libro "Vicentin. Capitalismo argentino, desaparecedores y fugadores", fechado en Rosario, 2021.

A lo largo de su investigación, destacó que "la Armada Argentina firmó un acuerdo con la Cuarta Flota del Comando Sur de los Estados Unidos que considera al Mar Argentino como un "bien común global", lo que expresa una clara cesión de soberanía. Y denunció además que "la carta de intención habilitaría la transferencia tecnológica, el entrenamiento y la posibilidad de que los marines den ´apoyo` para neutralizar las que ellos consideren amenazas marítimas en la región`".

El convenio, sobre el que el Gobierno Argentino no habría dado detalles oficiales, según Del Frade "fue comunicado por la Embajada de los Estados Unidos y constituye un nuevo capítulo del alineamiento automático de Javier Milei con los designios de Donald Trump, que meses atrás ya lo había llevado a sumarse a la coalición militar ´Escudo para las Américas`".

De donde –continuó– lógicamente ni el Mar ni el Paraná son argentinos. El Mar Argentino como "bien común global" es una clara cesión de soberanía y de alineamiento automático del gobierno de Milei con Trump.

Pero no sólo eso:desde 2020 "el Comando Sur del Ejército de EEUU es el encargado de pensar el negocio de las aguas del río Paraguay y a partir de 2023 también es responsable de la logística del Paraná".

Para ello, "la Armada Argentina firmó ese acuerdo con dicha Cuarta Flota de los Estados Unidos, que considera al Mar Argentino como un "bien común global", lo que implica la cesión de soberanía.

La carta de intención habilita la transferencia tecnológica, el entrenamiento y la posibilidad de que los marines den "apoyo" para neutralizar las que ellos consideren amenazas marítimas en la región.

Ese convenio, sobre el que el Gobierno no dio detalles oficiales, fue comunicado por la Embajada de los Estados Unidos y constituye un nuevo capítulo del alineamiento automático de Javier Milei con los designios de Donald Trump, que meses atrás ya lo había llevado a sumarse a la coalición militar "Escudo para las Américas".

Aquella noticia siguió diciendo que la Embajada de los Estados Unidos informó que estaba lanzando con la Argentina el Programa de Protección de Bienes Comunes Globales para "fortalecer la seguridad marítima" en el Atlántico Sur. El programa se extenderá por cinco años, lo que implica que abarcará lo que quede de la gestión de Milei y el próximo gobierno.

Por otro lado, y para mejor comprensión de la entrega, hay que recordar que el río Paraná atraviesa siete provincias argentinas y que por sus aguas se va el 80 por ciento de las exportaciones del país. Verbigracia: Quien maneja el Paraná, maneja las riquezas argentinas.

En cualquier provincia (desde Jujuy a Tierra del Fuego) aunque no conozcan de qué color es el agua del Paraná, cada familia tendrá un plato de comida menos si esa fenomenal cantidad de dinero, casi 50 mil millones de dólares, van a parar lejos de estos saqueados arrabales del mundo y sin control.

La licitación pública e internacional de los servicios de dragado, balizamiento y peaje del Paraná que desde el 26 de octubre de 1898 hasta 1995 eran realizados por la Dirección Nacional de Construcciones Portuarias y Vías Navegables, desde entonces pasaron a ser un negocio de la dragadora belga Jan de Nul, una de las cinco más importantes del mundo, ahora en etapa final del nuevo proceso de concesión.

No es un hecho menor reconocer que en ese ciclo de casi cien años la Argentina supo tener una gran flota mercante y desarrollar una industria ferronaval basada en proyectos propios y para mejor cuidar su producción y el presente de su pueblo. Fueron las distintas genuflexiones a favor de intereses privados, más las imposiciones de la deuda externa, las que eliminaron la marina mercante y las vinculaciones de los trenes con los barcos.

El problema más grande es ahora quiénes planificarán el Paraná y la circulación de mercaderías, legales e ilegales. Si el estado nacional como sucede en Estados Unidos, Gran Bretaña, Italia, China, Rusia o Francia, o si lo harán intereses extranjeros. Como parece inminente.

No dejó de ser un espectáculo grotesco el hecho de que, durante el primer año de presidencia de Javier Milei el ex presidente Mauricio Macri y el actual discutieron quién de los dos era el mejor gerente de relaciones públicas de los intereses extranjeros.

Cuando Donald Trump le ordenó al pueblo argentino votar por el ex arquero y profundizar la dependencia y así lo hicieron las mayorías en octubre de 2025, ya no hubo duda de quién era el dueño del Paraná en particular y las riquezas argentinas en general.

Comenzó a profundizarse el esquema de dejar afuera a intereses chinos o brasileños y sumar en cambio a los que sean, siempre y cuando acaten el plan diseñado por el imperio.

Desde 2020 el Comando Sur del Ejército norteamericano es el encargado de pensar el negocio de las aguas del río Paraguay. Y a partir del 28 de noviembre de 2023 también es responsable de la logística del Paraná en Argentina y en las siete provincias bañadas por sus aguas.

Los verdaderos titiriteros son Estados Unidos y su empresa insignia en la exportación de cereales y derivados: Cargill. Los títeres serán Jan de Nul o Deme, la otra dragadora belga que llega al final de la concesión, y los socios argentinos que se anotan como Juan Ondarcuhu, la familia Neuss y los representantes de las terminales portuarias de Bahía Blanca y Quequén.

Poco importaron las denuncias fundamentadas sobre documentos falsos de Naciones Unidas; las sistemáticas violaciones a las leyes de las siete provincias y la ley nacional de medio ambiente que exige un estudio de impacto ambiental anterior a semejante ultraje del Paraná, su lecho, sus humedales, su fauna y su hidrología. Hoy todo se reduce a exigencias de las multinacionales o a denuncias sobre el tránsito de negocios ilegales como el narcotráfico, el contrabando de armas y trata de personas desde abril de 1978.

Los propios paraguayos llaman "hidrovía de la cocaína" al tramo de los ríos Paraguay y Paraná, ahora agravada por la recuperación de los negocios ilegales en Bolivia de parte de la DEA. Desde allí seguirán llegando los cargamentos que serán bajados en la provincia de Santa Fe para luego "exportarlos" a distintos lugares del mundo previo pago del peaje para las bandas narcopoliciales barriales que le harán el aguante a la mercadería, generalmente del 10% de lo que luego se destinará a otra región del planeta. Por eso en las últimas semanas han aparecido cargamentos en avionetas caídas antes de llegar al destino con información de la DEA.

Quizás en breve haya informaciones sobre la necesidad de dotar al Paraná de una "seguridad internacional" como alguna vez quisieron hacer sobre el Amazonas para redondear la doble faz del negocio, económico y político, que supone siempre la intervención de los Estados Unidos en "el patio trasero".

No es una privatización más, entonces. La concesión del dragado, balizamiento y peaje del Paraná es muchísimo más y gravísimo.

Sobre todo porque la suerte parece echada, a medida que la Argentina se desvanece a fuerza de saqueo, dependencia, corrupción y ferocidad, devenida así otra estrella, oculta en la bandera de los Estados Unidos.

El manejo y la planificación de las exportaciones del Paraná harán del pueblo argentino una comunidad cada vez más empobrecida y sujeta al conocido destino de las naciones semicoloniales a lo largo de la Historia universal.

Debería ser una cuestión nacional, sin embargo termina siendo el negocio de pocos en una mesa chica controlada desde el imperio.

Apenas una semana después del 25 de Mayo, aquellos sueños y necesidades de Mariano Moreno y Manuel Belgrano de tener una marina mercante propia para sacar los frutos de la tierra parecen ser apenas la sombra melancólica de un país que ya no es.@

Fuente:

P12 


NDR: Recomendamos visitar las editoriales de Carlos del Frade subidas en su propio espacio

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