El padre de la criatura

Por Roberto Caballero
El dato, para un fundamentalista de mercado como él, además de una rareza, es casi una deshonra curricular. Pero fue gracias al voto positivo de Federico Sturzenegger que casi medio millón de personas que no podían jubilarse por falta de aportes lograran hacerlo mediante la moratoria previsional de 2014. Quién lo hubiera dicho: una concesión al calor de la hegemonía kirchnerista.
Primera y última vez que apareció en su algoritmo mental la gente de verdad. Personas a las que el ahora ministro de Desregulación y Transformación del Estado ignora cuanto puede desde su hábitat predilecto, el frío laboratorio del tecnócrata bancado por las corporaciones, que tres gobiernos subordinaos al FMI -el de la Alianza de Fernando de la Rúa, el de Mauricio Macri y el de Javier Milei- le reservaron para que avance en el desmantelamiento de los bienes y las capacidades estatales.
Empeñado desde siempre en que nada del dolor humano abolle su adhesión a la teoría neoclásica del equilibrio general, Sturzenegger dedica sus días apacibles, entre clase y clase en la Universidad de San Andrés, a escanear leyes, normas y artículos para detectar vestigios de intervencionismo que deben ser erradicados para que la oferta y la demanda hagan de las suyas en un mercado libre de los excesos populistas. Así funciona el cerebro que conduce la motosierra.
El todavía vigente decreto de necesidad y urgencia (DNU) 70/2023, en los hechos una reforma constitucional encubierta que inauguró la gestión de Milei bajo el pomposo título "Bases para la reconstrucción de la economía argentina", nació de sus obsesiones. El artículo 154, que derogaba la ley 26.737, más conocida como "Ley de Tierras", impulsada en 2011 por Cristina para evitar la extranjerización, llevaba su sello inequívoco.
Pero Sturzenegger no es invencible. El equipo jurídico del Centro de Ex Combatientes de Malvinas de La Plata (CECIM), presentó una medida cautelar y logró que el juez Ernesto Kreplak dispusiera la suspensión del artículo que habilitaba la venta del país al extranjero sin restricciones.
"Los pibes de Malvinas" lo hicieron morder el polvo. Se ataron al mástil como Odiseo para no escuchar a los predicadores de la entrega que exigían que nadie pusiera palos en la rueda a la flamante gestión de los Hermanos Milei. Y defendieron, una vez más, la integridad territorial que otros buscan rematar cada vez que pueden.
La insistencia con la derogación de la "Ley de Tierras", casi tres años después, a diferencia de lo ocurrido con el primer intento, parece haber chocado con mucha más gente dispuesta a arruinarle los planes a Sturzenegger. Ni con Cristina presa y proscripta puede hacer pasar sus planes de demolición con la facilidad que exigió cuando fue al Parlamento, como padre de la criatura, a defender el proyecto de Ley de Inviolabilidad de la Propiedad Privada.
Desde los prácticos portuarios hasta las centrales sindicales unificadas, los obispos católicos, los pueblos originarios y los artistas populares, pasando por senadores y gobernadores con algún sentido de la supervivencia electoral a futuro, se van animando a enfrentar al ministro desregulador con coraje y, sobre todo, con renovada autoestima.
Y el ministro sabe por experiencia personal que cuando el pueblo pierde el miedo y se cansa de ser el ratón de su laboratorio, pueden pasar cosas.
Lo sabe desde 2001 y vaya si lo recuerda.
Fuente:
https://www.pagina12.com.ar/2026/08/06/el-padre-de-la-criatura/
