El trasfondo de la foto Bullrich-Adorni: desconfianza, operaciones y promesa de lealtad

27.03.2026

Por Carla Pelliza  

Antes de que estallara el escándalo por el viaje en avión privado de Manuel Adorni a Punta del Este cuyo financiamiento sigue sin esclarecerse-, se detectó la aparición de una serie de publicaciones orientadas a erosionar la figura de Patricia Bullrich. Tras algunas averiguaciones internas, los indicios de estas notas, señaladas como operaciones de prensa de carácter intensivo, apuntan a terminales políticas con llegada directa a la Secretaría General de la Presidencia, bajo el mando de Karina Milei.

La hermana del Presidente es una figura omnipresente: en el esquema actual, la lealtad al proyecto implica necesariamente la sintonía con la secretaria general de la Presidencia. La foto de la senadora con el Jefe de Gabinete y el "vamos Manuel" sirvieron para exhibir esa fidelidad que, en última instancia, tributa a "El Jefe". Bajo el mando de Karina operan tres grandes grupos: el de Adorni, el de Martín Menem y el de Pilar Ramírez. Según se señaló, las publicaciones contra Bullrich surgieron de las terminales de los dos primeros, una actitud de la que se aparta a Javier Milei, quien recientemente destacó la labor de la senadora durante las jornadas de la Fundación Federalismo y Libertad en Tucumán.

A diferencia del vínculo con Mauricio Macri, con quien nunca se ocultó el enojo, en este caso prevalece la doble vara. Por un lado, la detección de operaciones en las páginas de los medios – recientemente olvidadas por los escándalos urgentes que envuelven al gobierno – ; por el otro, la propia Karina Milei se encarga de negar, en la intimidad, que exista cualquier tipo de conflicto o cortocircuito. El concepto central de estos movimientos es la desconfianza: sugieren que Bullrich en algún momento jugará la individual y saltará del barco. Sin embargo, quienes conocen a la senadora aseguran que no tiene intenciones de romper lazos. No encuentra hoy una propuesta alternativa al Gobierno, está atada al proyecto violeta y cumplirá con lo que le soliciten desde la Casa Rosada.

En estos más de dos años, Bullrich entiende que ya dio suficientes pruebas de compromiso y lealtad. El camino comenzó con el apoyo a Milei hacia el balotaje y siguió con concesiones de peso: no pretendía regresar al Ministerio de Seguridad, pero aceptó pese a que prefería la Jefatura de Gabinete o la Cancillería; avanzó en la ruptura con el PRO cuando se lo pidieron y formalizó su afiliación a La Libertad Avanza junto a su equipo. Finalmente, aceptó encabezar la lista al Senado contra su intención original.

El destino de la senadora dependerá ahora de las necesidades del Ejecutivo y de su capacidad para sostener una imagen positiva que, en ciertos casos, supera a la del propio Presidente. Si el oficialismo puede garantizar una victoria en la Ciudad sin ella, podrá prescindir de su figura para que aspire a otros destinos, como la Vicepresidencia. Pero si nadie más asegura un triunfo en el distrito porteño, se espera que los sectores desconfiados sean capaces de archivar sus dudas para que ella encabece la lista.

Cerca de la senadora descartan que la desvele la Jefatura de Gobierno; si las movidas oficiales buscan allanarle el camino a Adorni para competir por la Ciudad, solo bastaría con un pedido formal de no competir, sin necesidad de recurrir a golpes por debajo del cinturón. Lo que sí le seduce es la Vicepresidencia, pero sólo bajo la condición de que Javier Milei lo requiera.

Fuente:

El Destape

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