Independencia o dominación: la Argentina en juego

10.07.2026

El discurso oficial por el 9 de Julio convivió con cuestionamientos por la política exterior, las privatizaciones y la relación con Estados Unidos, en un debate que recupera el sentido histórico de la independencia nacional.

Javier Milei volvió a montar una ceremonia farsesca en la fría medianoche de julio en Tucumán. Celebró "el ajuste más grande de la humanidad". Los gobernadores, muchos de ellos, volvieron a poner su rostro, en nombre del rumbismo. El embajador Peter Lamelas tuvo el decoro de no asistir. La puja entre el interés nacional y la dominación extranjera es una historia que tiene más de dos siglos y nos encontramos en un momento en el que nuestra independencia corre peligro existencial como pocas veces.

Las imágenes frías en la noche tucumana y a la mañana siguiente, en una Plaza de Mayo vacía para la comitiva oficial, contrastaron con las celebraciones efusivas del 4 de julio, días antes. Esto va más allá del escándalo; es un problema para todos los argentinos, porque al simbolismo lo precede un ciclo de entrega inédito, que subordina nuestra Nación a los designios imperiales. Eso enajena nuestro pasado, deteriora la situación presente y compromete el futuro de los argentinos que aún no llegaron.

Minutos antes de viajar a Tucumán, el presidente le puso la rúbrica al contrato de privatización de la hidrovía Río Paraná. La belga Jan De Nul se queda por 25 o 30 años con el dragado y balizamiento de la vía navegable más importante del país, que factura unos 600 millones de dólares por año. La Procuraduría de Investigaciones Administrativas había objetado el 15 de mayo el procedimiento por encontrar que la competencia estaba limitada y que no había un estudio ambiental serio.

Antes de que se confirme el nuevo contrato, Jan De Nul tuvo que rendir examen ante el embajador Lamelas y ratificar por escrito que no utilizará proveedores de origen chino en la operación. En abril, Brian Mast, presidente del Comité de Relaciones Exteriores de la Cámara de Representantes, había dicho que la participación de China en el río Paraná sería "inaceptable y dañina para la seguridad nacional". De Estados Unidos, por supuesto. El problema es la dirigencia local que acepta estas condiciones.

Es un sistema que funciona acertadamente desde el primer día del gobierno de Milei y que se profundizó con el regreso de Donald Trump a la Casa Blanca. En octubre de 2025, con el programa económico ahogado, el Tesoro de Estados Unidos armó un swap de 20.000 millones de dólares y salió a comprar pesos en el mercado para sostener el tipo de cambio en la recta final de la campaña. "Si él pierde, no vamos a ser generosos con la Argentina", amenazó el presidente norteamericano.

Después llegó el acuerdo comercial, firmado en febrero en Washington: Argentina se compromete a desregular el patentamiento farmacéutico y biotecnológico (traducción: remedios más caros y regalías para los laboratorios norteamericanos), baja aranceles en 221 categorías de productos de Estados Unidos y firma un acuerdo de "minerales críticos" que promete prioridad en la cadena de suministro preferencial de litio, cobre, uranio y tierras raras. A cambio, Washington "concede" poco y nada.

En el plano militar la subordinación ya ni se disimula. Los F-16 comprados a Dinamarca en una operación auspiciada por Estados Unidos fueron el primer paso. Entre abril y mayo la Armada hizo ejercicios con el portaaviones nuclear USS Nimitz en aguas argentinas, autorizados por decreto, sin pasar por el Congreso. Y el 18 de mayo, casi sin cobertura, la Armada firmó con la Cuarta Flota del Comando Sur un acuerdo a cinco años para la vigilancia del Atlántico Sur, al que consideran "bien común global".

Ushuaia merece un capítulo propio. La famosa Base Naval Integrada que Milei anunció junto a la generala Laura Richardson, prometiendo que nos convertiría en "la puerta de entrada al continente blanco", está clavada desde fines de 2023 en el 9,13 por ciento de avance físico: dos informes de la Jefatura de Gabinete al Congreso repiten el mismo número con un año de diferencia. No hay plata, no hay acuerdo formal, no hay obra. Lo que hay es otra cosa más difícil de explicar.

El 20 de enero de este año el Gobierno intervino el puerto de Ushuaia por resolución; el gobernador Melella se enteró por WhatsApp. Cinco días después aterrizó en la ciudad un C-40 de la Fuerza Aérea estadounidense con una delegación de 23 personas. En marzo, el jefe de la SIDE visitó Langley y la base estuvo en la agenda de su reunión con el director de la CIA. Esta semana salió a la venta un terreno de la Armada donde iba a montarse la base integrada. Habrá que prestar atención a los compradores.

El caso más grave sigue siendo el desmantelamiento nuclear, porque ahí se entregan siete décadas de conocimiento acumulado. El CAREM, un pequeño reactor modular ciento por ciento argentino que tenía la obra civil al 80 por ciento, está paralizado desde 2024. Atucha III, que iba a construirse con financiamiento chino, fue cancelada. Nucleoeléctrica, la empresa pública que opera las tres centrales, en proceso de privatización por decreto. Sus empleados, despedidos o expulsados por bajos salarios.

En la primera semana de mayo, siete funcionarios del Departamento de Estado, del Departamento de Energía y de los reguladores nucleares de Estados Unidos recorrieron los centros atómicos de Constituyentes, Ezeiza y Bariloche, más la sede de la CNEA, después de que El Destape revelara que Washington diseñó un sistema de cámaras de vigilancia para instalar en esas instalaciones. "Esto lo hacen para vigilar", denunció el físico Rodolfo Kempf, de la CNEA.

Mientras tanto, una empresa llamada Meitner Energy, radicada en Delaware, con 60 por ciento de capital norteamericano y 40 por ciento de INVAP, absorbe a los profesionales que la CNEA y Nucleoeléctrica dejan ir, según reveló el diario Río Negro, y presentó en sociedad "su" reactor ACR-300, que es el diseño argentino relanzado bajo paraguas institucional estadounidense. El plan nuclear soberano existía. Lo desguazaron y lo están reempaquetando en Delaware.

En simultáneo el FBI firmó acuerdos con la SIDE y apadrina el nuevo Departamento Federal de Investigaciones de la Policía Federal, la DEA anunció una task force en la frontera norte y Buenos Aires será sede de su conferencia internacional el año que viene. A cada agencia del Estado argentino le apareció un tutor. Las leyes que regulan la inteligencia se adaptaron para la incorporación de Palantir, a esta altura un brazo más del Imperio en sus colonias australes.

El Acta de la Independencia que se firmó el 9 de julio de 1816 en Tucumán no es la que conocemos hoy. Esto no lo cuentan en la escuela, pero el original tuvo una modificación clave horas antes del juramento público que se llevó a cabo doce días más tarde, el 21. En una sesión secreta del Congreso de Tucumán, el diputado porteño Pedro Medrano advirtió un problema: el acta declaraba la independencia "del rey Fernando VII, sus sucesores y metrópoli", y de nadie más.

Por las provincias corría un rumor venenoso: que el director Pueyrredón acariciaba la idea de entregar estas tierras a la corte portuguesa instalada en Río de Janeiro. Otros temían (o deseaban) una nueva incursión británica, esta vez en concurso con los criollos. Medrano propuso agregar a la fórmula del juramento, antes de que circulara a los ejércitos y a los pueblos, unas pocas palabras: independientes también "de toda otra dominación extranjera". El 21 de julio se juró en Tucumán con la fórmula completa.

San Martín, que venía exigiendo la declaración desde el verano, fue uno de los que más insistió, a través de los congresistas cuyanos, para que se impusiera la fórmula completa, que semanas más tarde, el 8 de agosto de 1816, le hizo jurar al Ejército de los Andes antes de cruzar la cordillera para liberar medio continente. Otros, en cambio, operaron para que esa frase no se incluyera, porque tenían otros planes, que encuentran hoy, 210 años más tarde, una preocupante continuidad.

Fuente:

https://www.eldestapeweb.com/politica/independencia-dominacion-argentina-juego-2026710059

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