Irán cuestionó al gobierno de Milei por declarar terrorista a su Guardia Revolucionaria: "Grave error de cálculo"

02.04.2026

Por segunda vez en el año, Irán se refirió a la Argentina en medio de la guerra en Medio Oriente, que ya desbordó lo militar para impactar en la economía global. Ocurrió luego de que el gobierno de Javier Milei declarara a la Guardia Revolucionaria —el cuerpo militar de élite que responde directamente al ayatolá— y como "organización terrorista", en línea con otras definiciones de política exterior que refuerzan su alineamiento con Estados Unidos.

Lo hizo a través de un comunicado inusualmente duro, en el que acusó al Presidente y al canciller, Pablo Quirno, de alinearse con Estados Unidos e Israel, ubicando a la Argentina "del lado equivocado de la historia". Además, calificó la decisión como un "grave error de cálculo".

No es la primera vez que Teherán apunta contra los dichos de Milei. Esta nueva reacción marca la segunda intervención directa de la Cancillería iraní sobre la retórica de Milei, luego de que semanas atrás cuestionara su "apoyo descarado" a la guerra contra el país persa y dijera que su gobierno es un "enemigo" del país, una definición que Milei sostiene desde el año pasado.

A diferencia de aquel episodio —más centrado en el respaldo político—, ahora el mensaje da un paso más: conecta ese discurso con decisiones concretas de política exterior. La reacción llega después de que la Casa Rosada incorporara a la Guardia Revolucionaria iraní al Registro Público de Personas y Entidades vinculadas al Terrorismo (RePET), una decisión que el propio Gobierno presentó como parte de una política de "alineamiento con la civilización occidental" y como respuesta a los atentados de los años noventa en Buenos Aires.

Pero para Teherán, el movimiento excede el plano jurídico sino que se interpreta un gesto político en plena guerra. El comunicado, según supo PERFIL de fuentes diplomáticas, comenzó a circular en las últimas horas entre distintas embajadas en Buenos Aires y también fue difundido a través de representaciones diplomáticas de otros países latinoamericanos, como Chile y Uruguay, en un movimiento que no solo apunta a fijar posición sino a disputar el sentido del conflicto.

En medio de amenazas cruzadas y de la expectativa por el discurso de Trump del miércoles a la noche, en paralelo Teherán profundiza su estrategia digital para contrarrestar la narrativa de Estados Unidos, que busca instalar la idea de un Irán debilitado y dispuesto a negociar.

La acusación directa contra el gobierno de Milei

"El Ministerio de Relaciones Exteriores de la República Islámica de Irán condena enérgica y categóricamente la acción ilegal e improcedente del Gobierno de Argentina", arranca el documento oficial, que rechaza las acusaciones contra el Cuerpo de Guardianes de la Revolución Islámica.

El texto va más allá y plantea que la decisión fue tomada "bajo la influencia" de las políticas de Estados Unidos e Israel, en un contexto que define como de "agresión militar" contra Irán. En ese marco, sostiene que la medida viola principios básicos del derecho internacional como la soberanía y la no injerencia.

La crítica escala un nivel cuando apunta directamente contra el Presidente y la Cancillería: los acusa de haberse convertido en "partícipes" de los crímenes en curso al respaldar la ofensiva liderada por Washington e Israel. Según esa lógica, la Argentina deja de ser un actor periférico para pasar a integrar —al menos discursivamente— el bloque de países involucrados en el conflicto. Advirtió que implica una posible "responsabilidad internacional" para la Argentina y la definió como un "grave error de cálculo" y una "ofensa" al pueblo iraní.

La guerra en Medio Oriente como marco

El cruce con Argentina se inscribe, así, en una disputa más amplia de narrativas. Mientras Washington —acorralado por la disparada del precio de la energía por el bloqueo del estrecho de Ormuz— intenta instalar la idea de un Irán debilitado que busca negociar, Teherán insiste en que su ofensiva es una respuesta a una "agresión" y que cualquier salida requiere garantías estructurales. En concreto, reclama tres condiciones: que no habrá nuevos ataques, el reconocimiento de su programa nuclear y reparaciones por los daños sufridos.

En ese tablero, la decisión argentina —que el Gobierno presentó como un acto de política interna vinculado a la lucha contra el terrorismo— adquiere otra dimensión. Para Irán, es una señal de alineamiento. Para parte del cuerpo diplomático en Buenos Aires, una jugada riesgosa en un momento de máxima volatilidad. Y para la Casa Rosada, una reafirmación de su política exterior.

La decisión de declarar organización terrorista a la Guardia Revolucionaria iraní no es un movimiento aislado dentro de la política exterior del gobierno de Javier Milei. Se inscribe en una serie de definiciones similares adoptadas en los últimos meses. La Guardia Revolucionaria —creada tras la Revolución Islámica de 1979— es un cuerpo militar de élite que responde directamente al líder supremo de Irán y tiene un rol clave tanto en la seguridad interna como en la proyección externa del país, a través de operaciones militares, inteligencia y apoyo a grupos aliados en la región.

En enero de 2026, la Argentina ya había incorporado a la Fuerza Quds —la unidad de operaciones exteriores de la Guardia Revolucionaria— al mismo registro, junto a individuos vinculados a su estructura, en una medida que también fue rechazada por Teherán. Antes, el Gobierno había avanzado en la misma línea con actores vinculados al conflicto en Medio Oriente, como Hamas, reforzando una política de seguridad alineada con Estados Unidos e Israel en la identificación de amenazas globales.

En ese esquema, la decisión argentina también encuentra un antecedente directo en la política de Estados Unidos: durante la primera presidencia de Donald Trump, Washington designó a la Guardia Revolucionaria como organización terrorista, en una medida sin precedentes contra una estructura estatal.

Fuente: 

Perfil

Share