La gran mentira de hacer la guerra para hacer la paz

02.03.2026

Por Mempo Giardinelli

La sorpresa luego del discurso presidencial es comprensible. En un texzato leído que fue bastante más extenso que de costumbre, el Presidente se dedicó a cuestionar, apostofar, gritar, ofender, burlar –y quiza gozar– dejando en el camino de su discurso demasiado material a la par.

Este columnista se sorprendió, como acaso muchos asistentes al Congreso, y no ocultó su incomodidad evidente, del mismo tamaño que el silencio de la vicepresidencia, así como el denso silencio tenaz del inefable ladero tucumano.

Lo cierto es que el estilo, entre natural y sobreactuado en otras ocasiones, esta vez que diferentes, hasta gritón y amenazante. Nada del otro mundo, tratándose de un sujeto tan inestable como el mandatario de marras.

Cierto que curiosas fueron las miradas cansadas de la vicepresidenta, cuya semirsonrisa congelada empataba con la del indescriptible sobrino-nieto del innnombrable Carlos Sául, y heredero ambos, así, de su estilo diríase entre críptico, gelatinoso y falluto sin remedio.

Mientras estallan bombas en casi todo el mundo, y no solo se trata de que mueren cientos, quizás miles de inocentes, lo gravísimo es que aquí y ahora resulta indignante soportar tanto cinismo a la vista empatando con aplausos complacientes que esta noche sólo definieron una hipocresía y mala fe extraordinaria.

Hay una guerra mundial no declarada que está en marcha y es dolorosa universalmente. Pero que en Argentina, y anoche, no existió. Como ahí también están las tragedias de Irán y de Palestina, y la de tantas otras nacioanes que en este presente horroroso nos deja sin palomas, porque ahora todos son tigres, muy feos realmente, y encima no hay inocentes porque los inocentes son los que están muriendo, y mueren de todas las religiones, de todas las razas, de todas las culturas, y porque son las verdaderas víctimas del horror desatado, imparable y cruel que estos días es empujado por gentes tan interesadas en sus egoismos como falsas y evasivas en sus comportamientos.

Y tristezas que delinean paisajes también crueles y falseados, porque ningún gobierno se muestra más interesado que el norteamericano, que se constituyó así en una especie de repugnante papá universal todopoderoso. Y así el Sr. Trump fue seguido por el Sr. señor Netanyahu y lo que ambos han heho y están haciendo en Palestina y su desastre ya es nada más que un simple, farsante y mentiroso accionar que sólo sirve para incentivar otra maldita guerra tanto o más horrorosa que las más crueles y cínicas –todas las guerras lo son– conocidas por su infame pretension de que se va a hacer se va a hacer la paz, siendo obvio que eso es absolutamente una gistantesca mentira.

El planeta y la humanidad completa, está sometidos hoy a la gran mentira, la gigantesca y cínica falsedad que esa esa vil mentira que pretende que hacer la guerra es hacer la paz.

Incluso el Papa León 14, norteamericano y peruano, que uno se da cuenta de hoy que está sobrepasado, debió descender a un papel lamentablemente muy pasivo.

Y eso por un lado, porque por el otro también es verdad que todo lo que está ocurriendo tiene responsables concretos, y esos responsables concretos se apellidan Trump, Netanyahu y quizás algunos más. Pero admítase primero que estas cosas, obviamente estas matazones, todo esto, la violencia, y esta barbarie se soltaron y desmoronaron porque se dio porque se han movido bastos asuntos de intereses, y hubieron amenazas permanentes por parte de Donald Trump, las sigue habiendo y haciendo como vulgar provocador que es, quizás el más tenebroso, al menos en esta guerra mundial todavía no declarada pero que ya ha empezado, y que fueron ellos dos quienes la empezaron, desde hace un año la venían amenazando y ahora se lanzaron.

Mientras todos los demás –decirlo es muy doloroso en todos los sentidos– se desentienden de las pérdidas humanas, de quienes sean judíos, iraníes, mahometamos, católicos o no católicos, que de todo hay en la viña del Señor, donde hoy todos son víctimas, en realidad son víctimas, como somos todos y todas, no solamente los de la dictadura de Trump y Netanyahu. No, no es sólo eso, en realidad ellos han sido parte de un sistema inflexible, digamos, y también insensible porque ya han entrado en una guerra que es un horror y que realmente ofende a la naturaleza humana completa.

Y entonces, la pregunta: ¿Qué está pasando y que están haciendo estos tipos? Y entonces descubrir, tentativamente que realmente no importa demasiado si juegan para un lado o para el otro, si el que empezó una primera bomba o no sé qué, fue un mandatólogo, un miembro de esas presidencias, o si fue un cristiano o no fue, el hecho es que venía cantado que la intemperancia iba a ser el signo de este tiempo. Incluso, también hay que decirlo, todas las participaciones, las aspiraciones y los discursos de todas las partes, y esto va desde los más cautos o disimulados a los más soberbios, ha sido una locura realmente, una especie de rebatimiento brutal que definitivamente mantiene a todo el planeta, nos tiene inquietos porque hoy lo que está imperando es la muerte, no es la justicia, lo que está impelando hoy no es la posibilidad de acuerdos. Y no lo es porque el señor Trump quiere eliminar a todos los demás, y lo que los distintos partidos quieren es eliminar a todos los demás, y cada uno tiene su parte de razón, porque todos han sido víctimas, todos fueron manejados, todos culpados, y hoy en día el drama es saber ¿cómo va a terminas esto?

Acá se han movido bastos asuntos de intereses, ha habido amenazas permanentes por parte de Donald Trump, y aunque es más peligroso, pero quizás más tenebroso, él es el de allá, el que en realidad tiene los motores de esta guerra mundial no declarada, pero que ya ha empezado, y fueron ellos dos los que empezaron, desde hace un año la venían amenazando y ahora se lanzan.

Y lo más patético es tanto aplauso ignorante. Tanta provocación falsaria habla más bien de una o varias mentes completamente desubicadas. Cientos de legisladores gritando "Argentina, Argentina" pero aplaudiéndose a ellos mismos, eso es patético porque además con ellos todo es mentira, todo provocador, todo falsa información o sea desinformación seriada y sistemática.

Fuera de sí. Realmente sacado, el Sr. Presidente mostró esta vez todo lo patético del personaje que encarna. Peligroso, además, porque sus desbordes a gritos y su rencor –quién sabe de qué– hablan de un desequilibrio muy eficaz.

Claro que los patéticos festejadores, también completaban cuadros psíquicamente insostenibles. Y así su país imaginario, pobrecillo, podría ser hasta gracioso si no fuese tan dañino.

Sus mentiras y exageraciones fueron la constante de la noche de anoche. Además grosero, vulgar y de mal gusto.

Pero no vino mal que se autodeleitara con fantasías mentales. Que hacen pensar que, en esencia, es nada más que un pobre tipo. Como su amigo y mentir, el Sr. Tramp miles de kilómetros mas al Norte.

Lo bueno, sí ha sido la incomodidad visible de los uniformados. Enhorabuena, porque no se entregaron al delirante. Es una esperanza que queda, en todo caso. Si es que no resulta demasiado para el presidente que hoy padecemos los argentinos y argentinas honestos, trabajadores y amantes del honor y la verdad.

Dios dirá.

Fuente:

https://www.pagina12.com.ar/2026/03/02/la-gran-mentira-de-hacer-la-guerra-para-hacer-la-paz/