La trama detrás de la impunidad en Comodoro Caputo

El triplete de causas en su contra que Caputo logró desarticular en pocos días. Los vínculos con el violento grupo Revolución Federal. El intercambio de favores del ministro Mahiques.
La carambola salió perfecta: el ministro de Justicia Juan Bautista Mahiques eligió los jueces, los senadores los votaron, el presidente Javier Milei los designó y el ministro de Economía Luis Caputo zafó de las causas judiciales donde estaba su apellido en la carátula, tanto las propias como las de sus hermanos.
De la deuda con el FMI a Revolución Federal: el triple festejo judicial de Luis Caputo
En apenas unos días, el ministro Caputo festejó triple:
- El archivo del caso por la deuda con el FMI, el expediente judicial más importante del país por afano, plagado de evidencia de que se hizo de forma ilegal, pero los camaristas Mariano Llorens y Pablo Bertuzzi confirmaron el archivo que antes dispuso la jueza María Eugenia Capuchetti. A los 3 los designó Mauricio Macri; en el caso de Bertuzzi, fue confirmado ahora por Milei. Caputo estaba complicado; por ahora zafa al igual que Macri, Federico Sturzenegger, Santiago Bausili y Nicolás Dujovne.
- El sobreseimiento por el caso de la deuda a 100 años que Caputo emitió y a la vez compró desde una sociedad radicada en Islas Caimán que no identificó en su declaración jurada. También salió con la firma de los jueces Llorens y Bertuzzi.
- El sobreseimiento de sus hermanos Flavio Luis Nicolás, Hugo Luis Pascual y Rosana Pía en el expediente donde se investigaba cómo contrataron a los violentos integrantes del grupo antiK Revolución Federal para unos trabajos de carpintería que no sabían hacer y que tenían que colocar a más de 1.000 kilómetros de distancia. Este favor quedó a cargo del juez Marcelo Martínez de Giorgi.
La furiosa descarga en redes del ministro de Economía contra la oposición y el periodismo
De las causas por la deuda con el FMI y el bono a 100 años, Caputo no dijo nada. Pero cuando llegó el favor para sus hermanos, no se contuvo. "Años gastando plata de los contribuyentes (Arca, IGJ, Policía, etc) en la persecución más RIDÍCULA de la historia!! Y con la complicidad de una buena parte del periodismo. Con qué fin? Sacar algún rédito político? En el medio, las personas no importan. Lo importante es hacer daño. Así opera el kirchnerismo cuando está en el poder. Usa todo el aparato estatal para perseguir y dañar a los que ellos decidan. Lo curioso es que para algunos, lo preocupante son los 'modos' de este gobierno…", escribió el ministro en su cuenta de X.
Caputo trató de "sinvergüenzas, mentirosos y corruptos" a los periodistas que revelaron el vínculo de su hermana Rosana Caputo con Jonathan Morel y Leonardo Sosa, los líderes de Revolución Federal que organizaban marchas que incluían guillotinas con la consigna de que los kirchneristas debían terminar "presos, muertos o exiliados" pegada arriba de una guillotina. Es cierto que fue El Destape el que publicó la existencia de ese vínculo, pero el que se lo contó a este medio fue el propio Morel en octubre de 2022.
¿Por qué le molestaba tanto a Caputo que se publicara sobre la relación de su hermana con estos violentos? En una charla amistosa con Luis Majul, Caputo dijo: "¿Y si se levanta un loquito del otro lado y le pegaba un tiro a mi hermana? Todos los periodista que dijeron eso son una manga de sinvergüenzas, corruptos y basuras humanas". El problema es que su ejemplo funcionó al revés: la acción de esos grupos violentos bajo el amparo del sistema de medios dedicado durante años a la persecución de CFK fue lo que impulsó que efectivamente un hombre, Fernando Sabbag Montiel, intentara asesinar a la ex presidenta.
¿Cómo se vincula el financiamiento de los Caputo con el intento de magnicidio a Cristina Kirchner?
El magnifemicidio fallido tuvo a Sabbag Montiel como infiltrado entre los militantes que querían saludar a CFK en la puerta de su casa. La idea no era nueva. El 26 de agosto de 2022, 6 días antes del atentado, Morel dijo en un Twitter Space: "Hoy por ejemplo veía como Cristina saludaba a La Cámpora y a la militancia y decía: 'lástima que a mí ya me conocen la cara porque sino sabes cómo me infiltro ahí una semana y espero que baje'. Pero yo te juro. Si a mí no me conocieran los nenes de La Cámpora yo voy te canto ahí la marcha peronista siete días seguidos y en cuanto puedo pasa a la historia. Después me linchan. Pero pasa a la historia".
A estos personajes los financiaban los Caputo bajo la excusa de contratarlos para trabajos de carpintería que, de hecho, Morel tercerizó porque no sabía hacerlos.
"Nuestro objetivo es que los kirchneristas tengan miedo de ser kirchneristas", dijo Sosa, el otro líder de los violentos. Así consta en la excelente crónica que publicó Nicolás Baintrub en Anfibia, donde revela que "tanto Leonardo como Jonathan militaron la candidatura presidencial de Mauricio Macri en 2015", que "desilusionados por el rumbo económico del gobierno de Macri, al igual que muchos otros jóvenes del conurbano bonaerense, ambos se volcaron hacia el libertarianismo".
Baintrub reconstruyó que "el 25 de mayo, tres semanas después de haber conocido a Leonardo, y poco después de haber sido contratado por el Grupo Caputo, Jonathan se paró frente al Cabildo con su amigo y encendieron sus antorchas. Repartieron algunas más entre otras señoras a las que Jonathan luego llamará, con cariño, las Mabeles, que también habían ido a protestar contra el gobierno. Para la siguiente fecha patria, el 9 de julio, ya tenían un grupo de WhatsApp nutrido con algunas vecinas y una guillotina fabricada en su carpintería que decía: Tod☀️s presos, muertos o exiliados".
La crónica que el periodista publicó en Anfibia contiene estos intercambios.
—Tuvimos un pequeño debate en torno a la palabra muertos —dice Leonardo
—¿Cuál fue el debate?
—No, bueno, que es fuerte —dice Leonardo.
—Sí, es fuerte. ¿Ustedes quieren ver a los kirchneristas muertos?
—En realidad es una expresión de deseo. A nosotros los funcionarios nos cagaron la vida con los impuestos y los queremos presos o exiliados —dice Leonardo.
—O muertos, ponen en el cartel.
—Eso también forma parte de la expresión de la bronca —Leonardo hace un silencio corto y a continuación agrega algo razonable—. Hay puntos que no podemos tocar, no porque no tengamos ganas, porque el pensamiento humano es así, muchas veces se te pasa por la cabeza 'quiero matar a alguien' o 'estoy sacado', pero vivís en una sociedad, eso tiene consecuencias y entonces no lo hacés.
También dice esto:
—Es un milagro que todavía no haya aparecido alguien que se les plante a estos tipos con cosas más jugadas. En el mundo se escucha: tiroteos, cosas así.
Y esto:
—La gente lo dice: la quieren a Cristina muerta. ¿No?
¿A quiénes contrataban los Caputo? A dos chicos que no sabían hacer carpintería. Que uno, Sosa, tenía como tuit fijado "Haga patria, persiga al kirchnerismo"; el otro, Morel, tenía en su biografía "Bala a los kirchneristas". "Las frases siguen ahí una semana después del atentado", detectó Baintrub.
El huemul
El rol del ministro de Justicia Mahiques es clave. Fue el ejecutor del lawfare durante el gobierno de Macri, ahora es el armador de la impunidad durante el gobierno de Milei y de la entente judicial para amedrentar a cualquier funcionario a futuro. La impunidad que maneja es tal que fue uno de los viajeros a Lago Escondido invitados por el grupo Clarín, un grupo autodenominado "Los Huemules".
El grupo "Los Huemules" incluía a:
- su papá Carlos "Coco" Mahiques, a quien se ocupó de mantener 5 años más como juez en la Cámara de Casación como primera medida de su gestión como ministro
- Pablo Yadarola, a quien logró ascender de juez a camarista con el voto unánime del Senado, incluidos los inexplicables votos peronistas
- Pablo Cayssials, que por entonces manejaba 82 expedientes que involucraban al anfitrión del viaje, el grupo Clarín
- Julián Ercolini, clave en la persecución a CFK y en la protección de los dueños de Clarín en el caso Papel Prensa
- Marcelo D'Alessandro, por entonces ministro de Seguridad porteño
- Leonardo Bergroth, ex miembro de la SIDE
- El publicista Tomás Reinke, especializado en campañas por redes sociales.
Hace unos días, Mahiques festejó que "Milei alcanzó las 166 designaciones de jueces, fiscales y defensores en un solo año, la cifra más alta registrada en el país para un mismo período". Dijo también que es "un verdadero cambio de época para el Poder Judicial. La cobertura acelerada de vacantes históricamente frenadas permite alivianar la carga en los tribunales, agilizar los tiempos procesales y modernizar la estructura de la justicia". Hay que reconocerle la agilización de los tiempos: eso sí, para los amigos.
La designación que cerró el círculo: el ascenso de la esposa del juez y el sobreseimiento final
Mahiques es fundamental para entender el salvataje de los hermanos de Caputo. También Ana María Cristina Juan. El nombre es menos conocido, pero su importancia reside en que es la esposa del juez Martínez de Giorgi. Trabajaba como secretaria letrada en la Cámara Federal de Comodoro Py y buscaba convertirse en jueza. Su pliego iba y venía durante años y el hecho de que Martínez de Giorgi manejara causas que involucraban a todos los gobiernos hacía que siempre sonara como una prenda de negociación.
El 4 de junio, el Senado votó a favor de que Ana Juan se convierta en jueza federal de Hurlingham. Es otro de los pliegos que salió por unanimidad, incluidos los senadores peronistas, como el caso del juez Yadarola. Tampoco explicaron ese voto. Pocos días después, el 15 de julio, Milei y Mahiques la designaron jueza. Y ahora su esposo, el juez Martínez de Giorgi, agradeció el gesto y sobreseyó a todos los Caputo.
