Las Fuerzas Armadas van a hacer espionaje interno pretextando contrainteligencia

18.05.2026

El ministro de Defensa, Carlos Presti, firmó una resolución que profundiza la intromisión de los militares en tareas de seguridad interna. 

Por Nazareno Suozzi (Prensa Obrera)

El ministro de Defensa, teniente general Carlos Presti, firmó una resolución que habilita a las Fuerzas Armadas a llevar adelante tareas de contrainteligencia militar. Se trata de una vuelta de tuerca más en el propósito del gobierno de Milei de introducirlas en tareas de represión interna, en el marco de una reconfiguración del aparato de espionaje y represivo al servicio del imperialismo norteamericano y de su tentativa de imponer a fondo el plan de ofensiva de la clase capitalista contra los trabajadores.

Con la medida, el Sistema de Inteligencia de Defensa, que forma parte del Sistema de Inteligencia Nacional, estará conformado por el Estado Conjunto Mayor de las Fuerzas Armadas y las direcciones de inteligencia del Ejército, la Armada y la Fuerza Aérea. Asimismo, integra contrainteligencia e inteligencia, que estaban separadas debido a una normativa dispuesta por el gobierno de Néstor Kirchner en 2006 a través de su ministra de Defensa, Nilda Garré.

El gobierno define como contrainteligencia militar el conjunto de políticas destinadas a prevenir, detectar y neutralizar acciones como el espionaje, la infiltración o el sabotaje, así como cualquier otra que tenga por objeto dañar las capacidades estratégicas o militares. El gobierno lanzó la resolución con el argumento de «resguardar» estas capacidades, infraestructura sensible y personal militar de amenazas externas como las que representarían organizaciones como Hezbollah y Hamas o potencias extranjeras como China o Rusia.

Como se ve, es una política que está en línea con la doctrina de seguridad de Estados Unidos, cuyo presidente Trump se ha colocado como objetivo ir hacia una profundización de su injerencia en América Latina para contrarrestar la influencia de sus rivales en un contexto político internacional signado por el aumento de las tensiones comerciales y bélicas. En esta línea, por ejemplo, el gobierno firmó en octubre pasado un acuerdo para que la Side realice tareas de espionaje de manera mancomunada con el FBI.

Lo de Hezbollah y Hamas es una excusa para intensificar la persecución contra quienes alzan la voz contra los crímenes del Estado de Israel en Medio Oriente en general y contra el pueblo palestino en particular. En abril, Milei viajó a Israel para apoyar la guerra que Netanyahu y Trump impulsan contra Irán, así como también al Estado de Israel en la invasión y los bombardeos que promueve contra el Líbano y en su política de genocidio contra los palestinos.

Según el gobierno, se mantendrían las prohibiciones legales sobre el espionaje interno. Pero si por algo se viene distinguiendo Milei es por pasar por encima de cualquier tipo de disposición legal existente y más aún por espiar, perseguir y reprimir a opositores políticos y trabajadores en general. Vanina Biasi, dirigente del Partido Obrero, es un ejemplo de ello: está siendo perseguida judicialmente por defender al pueblo palestino del Estado genocida de Israel.

El gobierno de Milei ha impulsado la apertura de causas por sedición contra manifestantes –a los que acusó de "terroristas"- que salieron con toda justeza a protestar contra sus medidas antipopulares, y ha acusado a periodistas de ser operadores del gobierno ruso en un cuadro de persecución y ataques casi sin precedentes contra los trabajadores de prensa y el derecho a la información.

Con todo, esta intromisión del imperialismo en seguridad interna no es nueva ni comenzó bajo Milei ni con Trump. Ya se ha reflejado en la Ley Antiterrorista impulsada por los Kirchner por orden y cuenta del Departamento de Estado, que se ha aplicado contra militantes ambientalistas y miembros de la comunidad mapuche. Por lo demás, Nilda Garré fue quien en 2012 impulsó junto a Cristina Kirchner el denominado Proyecto X, una política de espionaje sobre organizaciones populares que se vio, por ejemplo, con la Gendarmería haciendo inteligencia contra los trabajadores en lucha de Kraft.

Estamos ante un salto en la política de introducción de los militares en tareas de seguridad interna, la cual no tiene nada que ver con defender el «interés nacional» ni al país de «agresiones externas» ni con garantizar la seguridad general del pueblo, sino más bien con un intento del gobierno de tener a mano a las Fuerzas Armadas para usarlas como instrumentos de represión contra los trabajadores argentinos. Y la contrainteligencia militar es un pretexto para avanzar en el espionaje interno.

Fuera Milei.

Fuente: 

https://prensaobrera.com/politicas/las-fuerzas-armadas-van-a-hacer-espionaje-interno-pretextando-contrainteligencia

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