Los Milei continúan ocupando el espacio vacío

23.02.2026

Como era de prever, el debate y votación por la reforma laboral ratificaron al Congreso en un rol de actor secundario frente a las ambiciones del Gobierno. Los tránsfugas del peronismo, sin siquiera sonrojarse, lo consiguieron nuevamente.


Por Eduardo Aliverti   

Hubo firmeza y muy buenas intervenciones desde el bloque de Fuerza Patria (Germán Martínez, Julia Strada, Vanesa Siley, Máximo Kirchner, entre otros), pero no alcanzó ante los cómplices gubernamentales.

Myriam Bregman lo resaltó en su también destacada exposición, pero aportó cierto aditamento al remarcar que "cuando la conducta política se repite, cuando los de Tucumán y otras provincias estaban con Milei antes de las elecciones de octubre y vuelven a estar después, ¿no se aplica la reiterancia y reincidencia para la conducta política? ¿Por qué son traidores? Son canallas". Se preguntó qué pasaría "si a la clase política, a la casta política, les aplicaran lo mismo; a los que dicen que la vienen a combatir, y a los que les votan las leyes y la retroalimentan".

¿Por qué no puede hacerlo? Porque, sin entrar a la discusión sobre cómo se conformaron Unión por la Patria y Fuerza Patria, ni tampoco a la de las contradicciones que surcan al peronismo, es objetivo que esa fuerza carece hoy de, casi, cualquier atisbo de conducción.

Hasta que eso no comience a suceder, es de una ingenuidad supina imaginar que pueda haber alguna decisión, unificada, así sea respecto de cuestiones estratégicas. Para reiterar, lo subrayó que el bloque de Fuerza Patria se partió casi exactamente al medio en la votación sobre el acuerdo Mercosur-Unión Europea.

Esa ausencia conductiva, de lo que aspiraría a ser una oposición auténtica, se revela también en la facilidad con que los Milei imponen la agenda de su desorden hasta ahora bien ordenado. O bien ejecutivo.

Este aspecto, el de quedar presos de la ofensiva gubernamental en todas las direcciones sin saber privilegiar cuáles son los ítems principales, abarca al debate sobre la reforma laboral.

Por ejemplo, debiera ser insólito que prácticamente haya pasado de largo, o sin dedicación específica, el capítulo en torno a de dónde saldrá la plata para sostener el Fondo de Asistencia Laboral. FAL, vaya sigla.

Vendrían a ser una versión remozada de las AFJP del menemismo, con un festival de cobro por comisiones -y otras yerbas- alrededor de un monto recaudatorio que se estima puede llegar a 5 mil millones de dólares anuales. Fiesta. Qué fantástica esta fiesta.

¿Por qué una anunciada obscenidad como ésta no mereció esmero, en las intervenciones públicas de referentes opositores? ¿No se trataría de que cuestiones de semejante naturaleza, tan paradigmáticas y habiendo de por medio "qué se hace con la plata de los jubilados", sean parte de los disparadores a emplear desde la oposición para generar conciencia de lo que hay en juego?

¿No es mejor eso que destinar horas y horas de pantalla, micrófono, posteos, artículos, mensajes en los foros, memes, a meramente cazar en el zoológico propio, lagrimeando por la perversidad mileísta de la que "el palo" ya sabe y sufre de sobra?

¿No estaría siendo momento -hace rato- de elegir unos pocos o cuantos ejes de provocación y propuesta, en lugar de una letanía quejosa que no suma ni entusiasmo ni votos?

Otro dato inadvertido es que las importaciones caen al ritmo de la recesión. Por supuesto, no se aspira a que el escudriño de la balanza comercial sea un tema de interés popular. Ni muchísimo menos. Pero sí es responsabilidad política tomar esos números y convertirlos en paradigma de un modelo de país-factoría, sólo financierizado, capaz de terminar como terminó con Menem.

El cierre de FATE, quizás, generó un sacudón en ese sentido y no solamente por las dramáticas historias de vida de sus trabajadores, lanzados después de décadas a caer en las garras de alguna aplicación o símil desesperado. Y otro "pormenor" que se relega: además de sus empleados de planta, queda en situación angustiosa el circuito de pymes y laburantes -miles, con sus familias- que dependían de la empresa.

También debiera ser increíble que, entre los componentes descriptivos del hecho, se haya colado o impuesto que el sindicato de neumáticos se pasó varios pueblos con su combatividad.

¿Así que uno de los problemas nodales son los "revoltosos" del gremio, los "paros salvajes", los "troscos", y nunca el modelo de peruanización? Si quieren saber lo que es ir perdiendo la batalla cultural, no busquen mucho más.

Habrá quienes se sorprendan por el dato de la caída en las importaciones, justo cuando nos inundan zapatillas vietnamitas, pomelos sudafricanos, tomates paraguayos, prendas de vestir usadas de Estados Unidos, galletitas danesas, autos chinos, línea blanca y sigue la lista que da vergüenza ajena.

¿Y entonces? Entonces ocurre que las importaciones que caen son las de insumos, piezas y bienes de capital. Todo cuanto se ligue a la actividad productiva.

Si Argentina no se reconfigura en una dirección que sustituya dedicarse exclusivamente a exportar materias primas para el solo acopio de los beneficiados de agro, energía y minería, junto con la investigación científico-técnica pertinente, a llorar a la iglesia.

Ya aburre preguntarlo, pero lo único que falta es dejar de hacerlo. ¿Cuál es el corpus propositivo que la oposición tiene al respecto? ¿Cuáles son las líneas que se ocupen en primer lugar de las necesidades alimentarias y de la producción de cercanía? No se sabe. O no existe. O existe, pero no integra las inquietudes mediáticas de dirigentes y prensa contestataria.

Mientras no acontezca esa reacción, y pese al conjunto de enseñanzas históricas sobre el destino irreversible de modelos como éste, no nos preguntemos cómo es posible que los libertaristas conserven una base muy significativa de apoyo, expectativa o resignación popular.

Agarrárselas con "la gente" que los vota es comprensible. Uno mismo lo hace, vamos, en sus raptos de furia.

Sin embargo, antes que eso es una zona de confort analítico, visceral, que, después y por caso, hace pasar el razonamiento núcleo alrededor de la eficacia de un paro general. O de la necesidad de ampliarlo a una huelga por tiempo indeterminado, que nadie sustenta en cuanto a quiénes lo convocarían. Desde qué espacio de credibilidad masiva. Con cuáles dirigentes sindicales a los que, a la par, se denuesta sistemáticamente.

Es impresionante esa enajenación de la realidad, que llama al combate "de clase" cuando el respaldo a los Milei atraviesa a todos los segmentos sociales. O, más aún, cuando una sección enorme o sustantiva de su base se encuentra, precisamente, entre los sectores populares. Y, en particular, juveniles.

Por eso cabría sugerir lo imperioso de algo más ¿módico?, que no por eso deja de ser imprescindible como primer paso.

Una dirección consensuada, sin trampas. Unas propuestas específicas para disputar terreno de (buen) sentido común. Un liderazgo, a construir. Unas acciones más creativas. Una comunicación más eficiente (¿cuánto hace que viene hablándose de que "la derecha comunica mejor"?).

Es decir: todo lo que se dice fácil, mientras van ganando quienes implementaron lo que parecía difícil.

Fuente:

P12