Más desplantes y tensiones entre LLA y Bullrich

Por Werner Pertot
Desde que se desmarcó con el pedido de la declaración jurada de Manuel Adorni, Patricia Bullrich viene teniendo una relación cada vez más tirante con Karina Milei. Es sabido: a la hermanísima no le gustan los librepensadores ni las figuras que cobran relevancia propia y Bullrich viene dando muchas señales de autonomía. No le confía, pero -a la vez- la necesita. Esta dualidad se expresó en las idas y vueltas del 25 de Mayo. A Bullrich no la invitaron a llegar en la caminata con el presidente Javier Milei, pero sí a estar en el Te Deum. Tampoco fue convidada a formar parte del grupo que se subió al palco del Cabildo (donde tuvo un lugar preferencial Martín Menem), pero sí la llamaron para que fuera a la Rosada a la reunión de Gabinete. En su entorno, intentan bajarle el tono a las decisiones y dejan en claro que los Milei tienen mucho para perder si deciden ir a la guerra con la funcionaria de al menos cuatro gobiernos, veterana de muchas batallas.
De fondo, la interna central parece ser por la estrategia electoral hacia el año que viene. Karina Milei está dando órdenes para que La Libertad Avanza prescinda del PRO de ser necesario, incluso con la intención de enfrentar a Jorge Macri para arrebatárles la jefatura de Gobierno. En cambio, Bullrich viene planteando que con las encuestas como están habría que explorar un acercamiento con Mauricio Macri para que no les robe votos en 2027. Es una línea más cercana a la que tiene Santiago Caputo, lo que podría llevar a esos dos (Bullrich y Caputo) a hacer una alianza estratégica si Karina Milei sigue expulsando a Bullrich de los lugares de decisión.
A esto se le suman los gestos de autonomía de Bullrich: mientras todos los ministros seguían -a regañadientes- la orden de la hermanísima de defender a Adorni, la senadora se desmarcó y pidió que presentara de inmediato su declaración jurada. Esto llevó a que Javier Milei saliera por televisión de forma intempestiva desde Los Angeles para asegurar que esa decisión ya estaba tomada de antes y que "Bullrich spoileó". Incluso el presidente dio a entender que la presentación de Adorni era inminente, cuestión de horas. No obstante, pasaron ya dos semanas y Adorni no presentó nada.
Como tiro de remate, Bullrich hizo un nuevo gesto cuando presentó su declaración jurada por adelantado. Había dicho en televisión que "cuando tenés todo en regla es sencillo". Además, Bullrich viene dando señales de que podría candidatearse a jefa de Gobierno porteña, aunque Karina Milei sospecha que su adversaria interna todavía ambiciona otro tipo de cargo nacional...
Idas y vueltas del 25
Sobre ese telón de fondo de tensión, ocurrieron las idas y vueltas del 25. Primero, Bullrich no fue invitada a participar de la caminata presidencial desde la Rosada hasta la Catedral, así que llegó sola -a eso de las 9.20- y antes que el presidente, lo que le permitió un momento exclusivo antes las cámaras. Hasta ahí, Bullrich agradecida: la exclusión de la hermanísima solo la mostró como una figura con más autonomía.
A Milei, en tanto, lo escoltaron el presidente provisional del Senado, Bartolomé Abdala, y el titular de la Cámara de Diputados, Martín Menem, a quien Milei colocó a su lado en el palco del Cabildo y saludó en todo momento en una señal de apoyo en la interna que sostuvieron por redes y televisión con los trolls de Santiago Caputo (que también estuvo invitado). Acá se rompe el argumento de ceremonial que le dieron a Bullrich: también lo tendría que haber acompañado la vicepresidenta Victoria Villarruel, pero la hermanísima ni la invitó. No les entra una interna más.
A Bullrich, en tanto, la sentaron bien atrás, lejos del Gabinete de Milei, como otra señal de que está camino a la Siberia karinista.
Después, cuando salieron todos juntos para ir al Cabildo a cantar el Himno nacional, fue cuando Bullrich descubrió que tenía prohibido el paso. Entraron todos los funcionarios, menos Bullrich, por orden de Karina Milei. No obstante, según fuentes de su entorno, fue a ocupar su lugar entre el público y no le dio mayor importancia. Más tarde, le aclararon que la dejaron afuera "por protocolo". En el entorno de Bullrich, se rieron de la excusa, según pudo comprobar este diario. Es más: dijeron que les parecen chiquilinadas, propias de adolescentes. Lo que se dice una juvenilia.
Después de terminado el acto, Bullrich sí estaba convocada a formar parte de la reunión de Gabinete (pese a que no es ministra; la confusión es total), así que para allá fue con el resto de los funcionarios. Para colmo de males, algunos de los que se acercaron a vitorear le gritó: "Vamos Patricia Presidenta!". Justo lo que Karina Milei teme.
El martes Bullrich participaría de la mesa política, como viene haciendo (hasta ayer, no había instrucciones de lo contrario), pero siguen los rumores de que la van a excluir también de ese ámbito. Para hacerlo salomónimo, dicen las voces en la Rosada, Karina Milei dispondría que los cónclaves se circunscriban a los integrantes del Ejecutivo, lo que dejaría afuera tanto a Bullrich como Martín Menem. Así, tendrían una mesa política sin sus espadas parlamentarias, lo que es un absurdo solo explicable por la voluntad de la hermanísima de impartir castigos ejemplares.
En el entorno de Bullrich continúan quitándole hierro a la interna. Dicen que ella ni se preocupó por las disposiciones de ceremonial y que no le importan los lugares donde eligen sentarla. No obstante, todo tiene un límite: también hay un sector del bullrichismo que advierte sobre los riesgos de tensar demasiado la cuerda con la ex ministra de Trabajo de la Alianza, ex ministra de Seguridad de Cambiemos (y de Milei), ex líder del Grupo A en el Congreso durante el kirchnerismo y tantos otros lugares que ocupó en su extensa carrera política. Advierten que Bullrich cuenta con una cantidad nada despreciable de legisladores que le responden tanto en el Congreso nacional como en diversos distritos. "Sin nosotros, quedan al borde del juicio político", remarcan. Para eso, no obstante, Karina Milei tiene que cruzar una línea invisible que todavía -al parecer- no pasó.
Fuente:
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