Milei se asoma otra vez a su propia fragilidad

04.03.2026

Por Diego Genoud   

Apenas unas horas después de su discurso en el Congreso, donde ignoró la crisis internacional, Milei descubrió que Donald Trump puede ser un aliado explosivo. El presidente está atado a las decisiones de un Trump que desató una inestabilidad imprevista en Casa Rosada con el inicio de una nueva guerra en Medio Oriente. La estrategia bélica de Trump en Irán atenta con sus intereses domésticos, donde necesita los precios de los combustibles a la baja camino a las legislativas de noviembre. Si el presidente de Estados Unidos ni siquiera repara en eso, mucho menos puede considerar la suerte del más barato de sus socios. 

La menor compra de reservas, la baja de la cotización del oro, el aumento del riesgo país, la suba del dólar y la caída de las acciones hicieron correr este martes el frío por la espalda de la consultora Anker. Luis Caputo había empezado el día agrandado en un encuentro de la Fundación Mediterránea en Córdoba, donde vaticinó un triunfo de Milei "por 30 o 40 puntos" en 2027 si el peronismo se separa del kirchnerismo. Pero terminó más preocupado de lo que reconoce en público.

La inquietud es general en los circuitos financieros próximos al gobierno, según admite un economista de diálogo directo con Milei. "Argentina sigue siendo un país con cierto grado de vulnerabilidad a shock externos y estamos entrando a uno nuevo. No sabemos la magnitud. Hoy los mercados reaccionaron fuerte y no da la sensación de que esto vaya a ser un episodio breve, como se pensó al principio", dice.

En caso de que la crisis financiera se profundice, en el cálculo del gobierno, la salvación llegaría otra vez de Scott Bessent, el secretario del Tesoro de Trump. Pero las reservas que el gobierno no acumuló cuando pudo, camino a ser rescatado por un triple salvataje, ahora pueden costarle carísimo. Además, la meca de volver a los mercados, el grandísimo objetivo de Caputo, se vuelve a alejar más de la cuenta.

La turbulencia global desplazó a un segundo plano el show de Milei en el Congreso, el domingo pasado. Aunque su plan desata un brutal transferencia de ingresos en favor de sectores de alta rentabilidad y promueve reformas que son una declaración de guerra contra los que trabajan, Milei se presenta como una víctima de conspiraciones tramadas por sus enemigos. En esa lista, el presidente incluye bien arriba a un grupo de actores locales entre los que destaca a Victoria Villaruel, Paolo Rocca y Javier Mandanes, el empresario que aprovechó la vía libre oficial para masacrar 920 puestos de trabajo como antesala de la reforma laboral. Después de haber cooptado a gran parte de la casta para su gobierno, Milei se tentó con vapulear a una facción del Círculo Rojo y admite en privado que quiere destruirlos.

La guerra con Villarruel puede divertir al oficialismo siempre y cuando el gobierno mantenga cierta solidez. Si no, puede terminar en un escenario volcánico. La pelea es abierta, como lo mostró la vicepresidenta en la apertura de sesiones y en sus redes. En lo único en lo que hay coincidencia es en que los Milei la quieren fuera de gobierno y debilitada al máximo. Si en algún momento alguien alrededor de Milei analizó el indulto a los genocidas de la última dictadura militar, después de la escena en el Congreso con Villarruel, el ex panelista parece haberlo descartado por completo. "Eso es subestimar al presidente. Si algo no va a hacer es alimentar el Villaruelismo. Nunca se pensó", dicen en las cercanías de Karina Milei.

El enemigo político con el que Milei se descargó en la apertura de sesiones ordinarias fue el peronismo al que identifica con el liderazgo de Cristina Kirchner. El presidente lo atacó desde una triple asimetría: la de la investidura, la del micrófono y la del poder que hoy concentra, con gran parte del sistema político y económico alineado con su proyecto. Así, jugó a la polarización con un actor debilitado, pero también asumió su falta de autoridad. En el karina-menemismo aseguran que Milei no tiene un problema con el kirchnerismo, sino con un arco más amplio que incluye al Frente de Izquierda. El problema, traducen en un tono más diplomático, son las ideas que el líder de extrema derecha busca combatir.

Pero el principal enemigo de Milei en el terreno local no está ni en el poder económico ni en la oposición política: sigue siendo el abismo que separa sus gritos de la realidad. Aunque dice que es el presidente de casi 48 millones de argentinos, en casi dos horas de discurso, Milei volvió a demostrar que no tiene en cuenta a la sociedad que gobierna. La única alusión a la sociedad civil fue una sentencia incomprobable: la malaria se terminó, una afirmación que está más ligada a la fortaleza política que recuperó después de las elecciones que a las mejoras concretas.

Cuando la ametralladora de insultos se agotó, el presidente dio indicios de sus objetivos políticos para su tercer y decisivo año en el gobierno. Milei repite que los sectores que generan dólares van a crear los empleos que hoy destruyen las viejas industrias que están muriendo, producto de su plan económico. Aún si así fuera, la pregunta es cuándo porque los desocupados de la era Milei aumentan ahora, todos los días, y muchos no pueden esperar.

Según los datos oficiales del último informe de la subsecretaría de Seguridad Social, en los últimos 12 meses los padres de 211.374 chicos menores de edad dejaron de cobrar la asignación por hijo debido a la destrucción de empleo que se profundiza. La medición mide el período que va de noviembre de 2024 a noviembre de 2025 y está a tono con una economía que cumple un año de estancamiento y retorna a la estanflación. Milei no ofrece ningún tipo de transición para los que se caen del mapa y toma el resultado electoral como un cheque en blanco. Ese desprecio por los perdedores que fulmina el modelo puede volverse su peor enemigo.

Los datos que muestran que la actividad no repunta se difunden día a día. Pero uno de los más preocupantes, que los gobernadores sienten en carne propia, es la caída de la recaudación que, según los datos oficiales que difundió ARCA, ya acumula siete meses consecutivos. Un cuadro demasiado complejo, con demasiados enemigos, para relajarse en el exitismo. Sobre todo, si Trump acaba de meter al planeta en una guerra de largo alcance.

Fuente:

El Destape