Moraleja

22.05.2026
Javier Milei en el portaviones estadounidense USS "Nimitz". Foto: AFP
Javier Milei en el portaviones estadounidense USS "Nimitz". Foto: AFP

La fábula que narró Javier Milei acerca de qué pasaría si un marciano llegara hoy a la Argentina nos procura una moraleja directa y elocuente: para creer que la Argentina está en camino de ser una potencia mundial hay que estar desinformado o vivir en otro planeta.

Por Martín Kohan - Escritor y docente universitario. Licenciado y doctor en Letras por la Universidad Nacional de Buenos Aires.



El Presidente de la República comentó el otro día, en un tramo de la entrevista que le hicieron en un medio afín, de qué modo pasaban el rato con su asesor Juan Carlos de Pablo charloteando en la residencia de Olivos. Dieron en imaginar (una magra imaginación, por cierto) qué pasaría si un marciano llegara ahora a la Argentina. En la fábula algo pueril que compusieron a dúo estos dos economistas puros y duros, bajo una variante estatal del elige-tu-propia-aventura, se abrían claras dos opciones: si el marciano se atenía estrictamente a los datos (a los datos y solamente a los datos, sin pensar ni interpretar), concluiría que el país al que llegó es próspero y alentador, una inminente potencia mundial; si se dedicaba, en cambio, a leer los diarios o a mirar televisión, supondría que en el país hay malestar, que las cosas no van bien, ya a las puertas de un "infierno".

La fábula que narraron de a dos Javier Milei y Juan Carlos de Pablo, tan sencilla y lineal como es, nos procura una moraleja directa, elocuente en razón de eso mismo: para creer que la Argentina está bien, en camino de ser una potencia mundial, hay que estar desinformado o vivir en otro planeta.

Fuente:

https://lateclaenerevista.com/moraleja-por-martin-kohan/

Share