Muzzio dijo que las jugueterías cierran porque no hay chicos y buscó desligar a Milei de la crisis

La vicejefa de Gobierno porteño tomó la caída de los nacimientos para explicar los cierres de comercios y negar el impacto de la economía. El problema es que el dato demográfico no permite explicar por sí solo la caída de las ventas ni mucho menos determinar por qué cerró cada negocio.
Por Natalia López Gómez
Clara Muzzio encontró una nueva explicación para uno de los problemas que atraviesa el comercio argentino: las jugueterías cierran porque hay menos chicos. La vicejefa de Gobierno porteño publicó un extenso mensaje en redes sociales en el que utilizó la caída de la natalidad para intentar correr de la escena el impacto de la economía de Javier Milei.

El razonamiento de Muzzio tiene varios problemas. El principal es que la caída de los nacimientos no permite explicar por sí sola por qué están cerrando las jugueterías. Que haya menos chicos puede achicar el mercado infantil con el tiempo, pero no alcanza para determinar por qué un comercio cerró o dejó de ser rentable.
Muzzio parte de un dato cierto: Argentina pasó de 777.012 nacimientos en 2014 a 413.135 en 2024. La caída es fuerte y tiene consecuencias demográficas que van a sentirse durante años. Pero de ahí no se desprende que los más de 200 cierres de jugueterías registrados por la cámara sean consecuencia de la menor cantidad de niños.
Para sostener esa conclusión habría que analizar qué pasó con las ventas, el consumo, los precios, los costos, los alquileres, las importaciones y la competencia de las compras online. Sin ese análisis, el dato de natalidad sirve para describir un cambio demográfico, pero no para explicar por qué cerró un negocio.
Muzzio y una explicación que no explica los cierres
Muzzio menciona otros factores que pudieron afectar al sector, como las compras online y el contrabando. Pero después pone el foco en la caída de los nacimientos y sostiene -sin aportar ningún otro dato que respalde esa conclusión- que ese es el principal motivo por el que cierran las jugueterías.
Ahí está el problema: que haya menos chicos puede significar que, con el tiempo, haya menos clientes para algunos productos infantiles. Pero eso no explica por qué una juguetería cerró hoy. Para saberlo habría que mirar qué pasó con sus ventas, cuánto aumentaron sus costos, los alquileres, los precios de los juguetes, las importaciones y cuánto pueden gastar las familias.
El dato que Muzzio deja afuera
Hay además una cuestión política en el planteo. La publicación busca establecer una relación bastante directa: jugueterías que cierran, menos nacimientos y, por lo tanto, el problema no sería la economía de Milei.
Pero la situación del comercio no se puede resolver con una estadística demográfica. El consumo de los hogares, los costos y la competencia también forman parte del escenario económico en el que funcionan esos negocios.
La natalidad argentina viene cayendo desde hace años, también durante gobiernos anteriores. Precisamente por eso, usar ese fenómeno estructural para explicar un proceso comercial puntual exige mucho más que mostrar dos cifras de nacimientos.
La nueva agenda de la vicejefa porteña
El mensaje encaja, además, con el giro discursivo que viene mostrando Muzzio. La vicejefa porteña endureció sus posiciones sobre cuestiones vinculadas con género, ESI y diversidad, y ahora suma la caída de la natalidad a una narrativa política que pone el foco en los cambios demográficos antes que en las condiciones económicas del presente.
El problema no es discutir las consecuencias de que nazcan menos argentinos. Es un debate legítimo y relevante. El problema aparece cuando un fenómeno real se usa como explicación automática para un hecho que requiere analizar muchas otras variables.
La caída de la natalidad existe. Los cierres de comercios también. Lo que no surge de esos dos datos es que uno explique automáticamente al otro.
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