Pichetto, Monzó y Massot: el plan para un peronismo que dialogue con CFK sin depender del kirchnerismo

El armado busca articular un espacio de centro con base federal, con las PASO como herramienta para ordenar liderazgos y enfrentar a Javier Milei en 2027. Mientras suma apoyos y gestos territoriales, la estrategia combina apertura al diálogo y la construcción de autonomía política frente al kirchnerismo duro.
Por Marina Portilla
La reunión entre Cristina Fernández de Kirchner y Miguel Ángel Pichetto en San José 1111 encendió señales políticas que resonaron en todo el peronismo. Más allá de la foto ausente y de la discreción del encuentro, el mensaje fue claro: la oposición necesita un frente amplio y federal, capaz de desafiar al gobierno de Javier Milei y organizar un programa político coherente de cara a 2027.
"Antes de hablar de liderazgos hay que discutir las ideas", sostuvo Pichetto al referirse a la posibilidad de construir un nuevo Frente Nacional. La prioridad, aseguró, es articular un espacio político sólido, con eje en producción, empleo y educación, que evite la fragmentación interna que hoy beneficia al oficialismo libertario.
En este escenario, Pichetto comenzó a mover piezas estratégicamente: consolidar un peronismo de centro y federal que funcione como alternativa a los extremos del espectro político. Según informó el periodista Iván Schargrodsky, en 30 días encabezará un acto en CABA junto a Emilio Monzó, con el objetivo de abrir una puerta de entrada a sectores del peronismo que hasta ahora se sienten desplazados. La movida incluye articular a Nicolás Massot, ex jefe del bloque PRO, con el diputado Guillermo Michel, cercano a Sergio Massa, y la legisladora cordobesa Natalia de la Sota.
Este espacio de centro busca ser horizontal y amplio, con PASO como herramienta de legitimación, evitando que las candidaturas se decidan únicamente en cúpulas y fortaleciendo la democracia interna del armado.
Gestos
A este movimiento se suman gestos de distintos sectores del peronismo hacia referentes del radicalismo y de Provincias Unidas, aunque por ahora no hay un plan coordinado a nivel nacional. Como informamos en GRUPOLAPROVINCIA.COM, en Buenos Aires, el espacio que impulsa Axel Kicillof y los intendentes peronistas mantiene movimientos propios, como analizar desdoblamientos de elecciones provinciales.
Declaraciones de Juliana Di Tullio evidencian la complejidad del escenario. "Hay radicales con orígenes populares y democráticos. Somos primos, por eso hay que ir a buscarlos", señaló. La experiencia histórica muestra que acercamientos entre radicales y kirchneristas tienen antecedentes, como La Concertación impulsada por Néstor Kirchner en 2006, aunque hoy el rechazo radical al kirchnerismo sigue siendo fuerte.
Aun así, valores democráticos, institucionales y de defensa de la educación pública funcionan como ejes de conversación con gobernadores como Maximiliano Pullaro y Martín Llaryora, impulsores de Provincias Unidas.
Massot y Monzó: articuladores del centro político
El espacio de Pichetto busca confluir Monzó y Massot en un peronismo de centro y federal. La idea es generar una coalición que dialogue con sectores empresariales y gremiales, ofreciendo un perfil productivista y de experiencia legislativa, distinto de los extremos del oficialismo y del kirchnerismo duro.
Otros actores como Diego Bossio, ex titular de la ANSES, participan del entramado, manteniendo conversaciones con dirigentes del interior y del peronismo bonaerense. Según los impulsores, el objetivo es que la coordinación se traduzca en un gran frente o interna unificada hacia 2027.
En ese mismo clima de acercamientos, el homenaje a Raúl Alfonsín realizado en La Plata la semana pasada reunió a radicales y peronistas, dejando señales de posible convergencia a nivel provincial. Dirigentes como Federico Storani sostienen que la UCR debe ubicarse en las antípodas de Milei, mientras otros sectores exploran el diálogo con el peronismo federal, aunque la presencia de La Cámpora continúa siendo uno de los principales obstáculos para avanzar en acuerdos más amplios.
Los actores provinciales del PJ no K mantienen un enfoque similar: sanar heridas internas y abrir el juego a disidentes, evitando confrontaciones directas con gobernadores aliados a Milei como Raúl Jalil o Osvaldo Jaldo, que poseen electorado clave.
El peronismo del interior coincide en un principio: la vía del medio no funcionó. "Esto es Boca o River. Los que fuimos por el medio nos cansamos de perder. Tenemos que ir a un mano a mano con Milei. Con el kirchnerismo adentro. Y es a ellos a los primeros que tenemos que ganarles", aseguró un dirigente federal.
El objetivo del nuevo armado es garantizar la validez de las PASO, consolidar un programa electoral con eje en producción, empleo, educación y política fiscal, y articular consensos sobre política exterior, negociación de la deuda con el FMI y rol del Estado en la economía.
Pichetto, Monzó y Massot buscan un frente amplio, federal y estratégico, que permita medir fuerzas, organizar candidaturas y enfrentar a Milei con una alternativa coherente y competitiva. Cada movimiento es calculado, y la coordinación provincial y nacional será clave para consolidar este espacio hacia 2027.
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