Precisiones en torno al cálculo y su precio

Alberto Nadra realiza en esta nota algunas precisciones, surgidas al calor de los pedidos de amigos y lectores, sobre su artículo «El precio del cálculo», publicado en este medio el 5 de julio del presente año.
Por Alberto Nadra - Político, escritor y periodista
Algunos de mis amigos me piden precisiones acerca de la propuesta que escribí en La Tecl@ Eñe (ver nota 5/7/2026) sobre una urgente y amplia coalición para derrotar a Milei, y el sentido del reclamo hacia los principales dirigentes de la oposición. Ya, porque los sufrimientos de la mayoría son muchos y muy graves.
Algunos creen que es voluntarista, o temen que entrañe un planteo de seguidismo. Aclaro que se trata de una formulación que realicé, entre otras consideraciones a las pocas horas del triunfo de Milei, aún antes de que asumiera (ver nota 23/11/2023). Nada más lejos de mi intención, entonces y ahora, que cualquiera de las variantes que preocupan a varios con los que he recorrido un largo camino, con muchas más luchas y dolorosas derrotas que serenidades y glamorosos triunfos.
Esas derrotas parieron estos tiempos. La falta de cambios estructurales y la superación de la dependencia con el aplastamiento sangriento de los proyectos liberadores de los '60 y '70 nos trajeron hasta aquí. Los gobiernos populistas que, en democracia, encararon proyectos redistributivos sin tocar el bloque dominante fueron desplazados, y barridas las pocas o muchas conquistas de esos períodos, y profundizaron un modelo rentista y de rapiña.
Mucho hemos retrocedido y lo realmente voluntarista y fantasioso es cualquier intento de retomar esos caminos sin desplazar primero al neoliberalismo en el poder. Luego, sí, cada uno tratará de empujar el camino que entienda más favorable para el pueblo y la Patria. Sencillamente, invirtiendo el principio lógico: quien no puede lo menos no puede lo más. Pretender mejorar la calidad de vida (mucho menos encarar cambios estructurales) sin antes desalojar al neoliberalismo del poder, es el verdadero voluntarismo.
No me creo propietario de la razón, pero siempre militaré lo que creo necesario y de lo que estoy convencido que, de no alcanzarlo — tal vez lo más probable —nos conducirá irremediablemente a nuevas frustraciones como Patria y como Pueblo.
Por eso subrayo una precisión central acerca de la propuesta: está concebida para organizar la lucha aquí y ahora, y no se elabora desde cálculos electorales de cara a unos comicios que, como advierto en la nota, cuando lleguen quizá — parafraseándome — «no tendremos pueblo al que liberar ni memoria que nos absuelva».
Sobre este principio general, intento lograr cuatro objetivos:
1 – Una convocatoria urgente a organizarnos para sacar a este asesino serial de argentinos, entregador y destructor de la Patria. Algunos podrán teorizar y calcular en abstracto, pero es muy grave la situación cuando no se tiene techo y comida caliente.
2 – Advertir y denunciar que hay una fuerte acción para rearmar, por una derecha descarnada, al peronismo como parte de un bipartidismo estable neoconservador. Tanto Cristina como Axel están bajo esa poderosa presión. No ser peronista, a los que no lo somos, no nos exime de considerar la gravedad de esta perspectiva.
3 – Un llamado a Myriam Bregman y el FITU, y al resto de las fuerzas de izquierda, que de una u otra manera están en las luchas, para que tomen la iniciativa y prioricen el primer objetivo: que reclamen públicamente al resto de los partidos políticos y organizaciones sociales actuar ya, en forma coordinada y contundente, para atenuar hoy, y erradicar mañana, el dolor cotidiano de millones. ¿Por qué? Porque esa es la razón de ser de la izquierda y no debe dejar la iniciativa a las organizaciones de la burguesía.
4 – Dejar en claro, si así sucediera, que peronistas y trotskistas, o alguno de ellos, terminen dando la espalda a los sufrimientos y necesidades urgentes de nuestro pueblo: unos por internismo ombliguista o entramparse en una «actualización» por derecha; los otros, si es que priorizan el crecimiento individual, la propia identidad y un alternativismo estrategista, vacío de táctica política concreta.
5 – Dejar en claro, sin ambages, que esta convocatoria no admite excusas sectoriales. Si el peronismo se enreda en su internismo o cede ante la presión de rearmarse como muleta neoconservadora, que sepa que estará cavando su propia irrelevancia histórica, como ya lo hizo la más que centenaria UCR. Y si el trotskismo y el FITU priorizan la pureza identitaria o un estrategismo abstracto por encima de soluciones concretas para los que hoy no comen, también quedarán expuestos. Pero mi llamado no se agota en señalarles el dedo; se sostiene en la certeza de que el pueblo debe estar por encima de las siglas.
No escribo esto desde la desesperanza, sino desde la urgencia de quien sabe que el tiempo se mide en vidas, no en calendarios electorales. La coalición que propongo no es un pacto de oficinas ni un reparto de cargos; es un fusible para evitar que el país se funda en la indiferencia. Si los líderes llamados a conducir no responden, que la historia los juzgue. Mientras tanto, nosotros — los que hemos perdido tanto y seguimos en pie — no tenemos derecho a la parálisis. Organicémonos donde estemos, sin pedir permiso. El dolor de la mayoría no espera. Y contra el dolor, sólo cabe la acción colectiva.
Fuente:
https://lateclaenerevista.com/precisiones-en-torno-al-calculo-y-su-precio-por-alberto-nadra/
