Reforma laboral: Mejor hablar, también, de ciertas cosas

La Reforma laboral, que ha surcado los oscuros caminos legislativos de estos días, se inscribe en la misma matriz que nutrió el Título IV del DNU 70/23, referido a relaciones individuales y colectivas de trabajo. Reforma esa que, a la luz de su contenido regresivo, convoca a reinstalar en el centro de análisis la cuestión política.
Por Carlos Cruz - Doctor en Derecho UBA; Profesor de la materia Delitos económicos (Facultad de Derecho-UBA); Presidente de la Asociación de Abogados y Abogadas de Buenos Aires (2011/2013)
1. El valor del trabajo. El Mercado de trabajo –asimétrico–, propio del Modo de producción capitalista, conforma una estructura en la cual se desarrollan procesos de socialización, al mismo tiempo que se genera el "valor de cambio" de mercancías en su relación con la remuneración salarial (plusvalía). En consecuencia, aquellos procesos también vienen signados por conflictos de intereses en torno a la forma en que se lleva a cabo, en cada momento histórico: la distribución de la renta. Conflictos estos que emergen, hoy, dentro de un contexto en que el sector hegemónico (corporaciones transnacionales, con sus agencias y organismos internacionales de crédito), al amparo de sus Estados gendarme, vuelve a desempolvar una rancia legislación encaminada a reforzar un modelo de Economía de mercado predatorio. Modelo que, paulatinamente, se va extendiendo y a su paso: balcaniza el territorio argentino; deconstruye el Estado-Nación y procura romper los lazos sociales de identidad histórica y cultural.
2.- Agenda hegemónica. Ante dichos escenarios; entendemos que es necesario: "estar atentos" con miras a poder sortear los destellos de una manipulación informativa −distractiva−, reproductora de "novedades" propias de la Agenda económico-comunicacional hegemónica. Agenda orientadora de noticias, que ponen el acento ya sea en rasgos psicopáticos de personalidad o bien en una maraña de datos microeconómicos, para no hablar, entre otras controversias: de temas concernientes al Mercado de trabajo. Temas tales como: el efecto que tiene sobre el salario la sobreoferta de mano de obra "libre y disponible" (ejército de reserva); el abuso de la Posición de dominio (oligopolio) en ocasión de fijar el precio de alimentos o el Lavado de activos, seguido de fuga de capitales, en su relación con la toma de Deuda pública externa. Todo ello entretanto se suele transmitir una suerte de preocupación, o sorpresa, por resultados de políticas públicas, a las que se califica de: "errores" o "excesos". Dicho esto, muchas veces, sin asomarse al análisis de cuál ha sido el provecho y objetivos: geopolíticos, estratégicos y económico-sociales que guiaron, y dieron sentido final, a esos actos decisorios. Actos que, a ojos vista, lejos de fracasar o ser erróneos, han resultado exitosos en la consecución de objetivos, y saqueos, adecuados al Modelo de Gobernanza global que impera en nuestras geografías.
3. Modernidad neoliberal. Asistimos a momentos en que, desde el campo popular y de tanto en tanto, se copia una especie de mantra evocando "modernidades" mágicas. Mantra que, a modo de cantinela repetida, da cuenta de un nivel de conciencia sin rumbo. Es decir: alejado de los intereses y valores de su propio campo. De tal manera, podemos entrever una suerte de claroscuro al observar, por el contrario: una burguesía financiero-industrial con plena conciencia de cuáles son las condiciones e intereses que le dieron origen; la nutren ideológicamente y debe defender.
Coherencia esta, expresada en un relato que −más allá de componentes operativos y tecnológicos propios de distintas coyunturas− lejos de ser "moderno" exhibe hoy una línea de continuidad que se remonta a conceptos y proyectos propios del Viejo liberalismo. Así pues, podemos referir a título de ejemplo: el vigor que adquiere, en los actuales discursos neoliberales, el Ensayo sobre el Gobierno Civil de John Locke (1690); la investigación de Adam Smith, acerca de la Riqueza de las Naciones (1776); las conclusiones del Coloquio Walter Lippman (1938), o el libro Los intelectuales y el socialismo de Friedrich Hayek (1949).
El resultado exitoso de esa cohesión, y su continuidad cultural-académico-publicitaria, fue motivo de especial reconocimiento, durante uno de los habituales seminarios de la Red Atlas. Encuentro ese donde Deepak Lal (ex presidente de la Sociedad Mont Pèlerin) se ocupó de destacar, ya en el año 1996: que el proselitismo liberal estaba en camino de poder ganar "La Batalla cultural" (28º Seminario de Atlas-Estambul)
4. Conciencia para sí. En vista a estas circunstancias, se nos presenta el desafío de contribuir a efectuar una mirada crítica. Mirada que, a la par de abordar los aspectos reivindicativos, coloque en el eje del debate: la aludida Cuestión política. Esto es: poner en el núcleo de la disputa –en tanto aspecto inescindible de la Batalla cultural−: la importancia de que el movimiento obrero se consolide a partir de tomar conciencia de sus propios intereses. En otros términos: tomar conciencia para sí, en camino a poder reconstruir su rol como sujeto histórico.
Fuente:
https://lateclaenerevista.com/reforma-laboral-mejor-hablar-tambien-de-ciertas-cosas-por-carlos-cruz/
