Un aliado clave se planta ante Milei por la reforma electoral

El gobernador mendocino ratificó que la provincia mantendrá las primarias para los comicios locales, en medio del impulso del Gobierno nacional para eliminar las PASO.
El gobernador de Mendoza, Alfredo Cornejo, se diferenció del Gobierno nacional y confirmó que la provincia mantendrá las elecciones Primarias, Abiertas, Simultáneas y Obligatorias en 2027. La decisión marca un límite político frente a la reforma electoral que impulsa la administración de Javier Milei, uno de los objetivos centrales de la nueva etapa de negociación parlamentaria.
La definición fue expresada durante una reunión con Erik Høeg, embajador de la Unión Europea en Argentina. Consultado por el escenario electoral de 2027, Cornejo respondió que en Mendoza no se suspenderán las PASO y que habrá elecciones primarias en la provincia.
La postura tiene peso político porque el mandatario mendocino es uno de los aliados provinciales más relevantes de La Libertad Avanza. Su decisión expone una diferencia concreta con la Casa Rosada justo cuando el oficialismo busca ordenar a sus socios para avanzar con cambios electorales en el Congreso.
Una señal para la discusión nacional
El Gobierno nacional tiene entre sus objetivos prioritarios eliminar las PASO, una reforma que considera clave de cara al calendario electoral de 2027. En esa estrategia, la Casa Rosada busca convencer a gobernadores y bloques aliados con el argumento del ahorro fiscal y de una simplificación del sistema electoral.
Según los cálculos difundidos por el oficialismo, la eliminación de las primarias obligatorias permitiría reducir un gasto estimado en 250 millones de dólares. Sin embargo, la decisión de Cornejo muestra que el respaldo de los aliados no está garantizado, especialmente cuando la discusión se traslada al diseño electoral de cada provincia.
En el caso de Mendoza, el gobernador ratificó que las primarias seguirán habilitadas para definir las candidaturas de los distintos espacios políticos que compitan en los comicios locales. La provincia apunta además a mantener una lógica electoral propia, con la posibilidad de desdoblar las elecciones provinciales de las nacionales.
El rol de Santilli y la mesa política
La decisión de Cornejo aparece en un momento clave para Diego Santilli, quien asumió como jefe de Gabinete y tiene entre sus desafíos destrabar acuerdos legislativos para las reformas que impulsa el Ejecutivo. La reforma electoral es uno de los puntos que el Gobierno quiere acelerar en la nueva etapa de la mesa política oficialista.
Ese espacio se reactivará con Santilli en el lugar que antes ocupaba Manuel Adorni. Allí se buscarán definir estrategias para ordenar los apoyos necesarios en el Congreso y avanzar con dos reformas sensibles: la electoral y la vinculada al régimen de Zonas Frías.
La discusión por Zonas Frías también forma parte del paquete de prioridades del oficialismo. La iniciativa apunta a modificar el esquema de subsidios a las tarifas de gas en gran parte del país, con excepción de la Puna, la Patagonia y Malargüe. El proyecto ya obtuvo media sanción en Diputados y podría avanzar en el Senado.
En paralelo, la reforma electoral exige una negociación más compleja, porque impacta directamente sobre los intereses de los gobernadores, los partidos provinciales y las estrategias de armado político para 2027. La posición de Cornejo deja en evidencia que incluso dentro del universo de aliados hay diferencias sobre el alcance de los cambios.
Un límite desde una provincia aliada
La señal mendocina no implica necesariamente un rechazo total a una reforma nacional, pero sí establece una frontera clara: en Mendoza, las PASO seguirán vigentes para la elección local. Esa definición permite al cornejismo conservar una herramienta de ordenamiento interno y de competencia entre espacios dentro del tablero provincial.
El movimiento también complica la narrativa del Gobierno, que busca presentar la eliminación de las primarias como una medida de eficiencia administrativa y ahorro. Para los gobernadores, en cambio, la discusión combina costos, reglas de competencia, armado territorial y control político de los procesos electorales.
Con esta postura, Cornejo se ubica en una posición de cooperación condicionada: mantiene su vínculo con el oficialismo nacional, pero marca límites cuando la agenda de la Casa Rosada toca decisiones institucionales de Mendoza. La reforma electoral queda así expuesta a una negociación que será más amplia que el simple conteo de votos en el Congreso.
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