Un bolonqui atomico

Por Paula Marussich
A pocos días de publicar un paper junto al Presidente en el que llama a los gobiernos a "correrse" para dejar que los emprendimientos de las big tech se desarrollen sin interferencias estatales, un escándalo salpica a Demian Reidel, uno de los hombres de máxima confianza de Javier Milei y presidente de Nucleoeléctrica Argentina S.A. En concreto, el comité de Integridad de la empresa le quitó la firma y luego apartó a dos funcionarios designados por Reidel, tras la difusión de denuncias por sobreprecios en licitaciones de limpieza y parquizado. Como de costumbre, la Casa Rosada evitó expedirse sobre el futuro del licenciado en Física y ex JP Morgan, invitado habitual del presidente Milei en Olivos e ideólogo del plan nuclear libertario, que apunta a privatizar parcialmente Nucleoeléctrica Argentina S.A. y avanzar con la instalación de data centers en la Patagonia. Las denuncias dejaron al descubierto una nueva interna en el círculo íntimo del Presidente.
Pese a que la mesa política del Gobierno decidió, una semana atrás, reunirse para trazar la estrategia de cara a la reforma laboral y contener los cortocircuitos internos que crujen al interior de la Casa Rosada, con el objetivo de no ensuciar la performance del Presidente en Davos, un nuevo escándalo irrumpió en Balcarce 50. Los protagonistas son Demian Reidel, el hombre con el que Milei sueña con ganarse un Premio Nobel de Economía, y su asesor estrella Santiago Caputo, cuya mano derecha en el directorio, Diego Chaer, votó a favor de remover a los funcionarios puestos a dedo por Reidel.
La interna entre Caputo y Reidel no es nueva, pero escaló al calor del escándalo. "La diferencia entre ellos es que Caputo apunta a acelerar la privatización de Nucleoeléctrica, mientras que Reidel, que llegó con Karina, está detrás de los negocios y los sobreprecios", explicó una fuente de carrera dentro de la empresa. Según su relato, la gestión de Reidel, que comenzó en marzo del año pasado, promovió "despidos estratégicos para manejar dinero". Como ejemplo, mencionó la salida de gerentes de áreas clave como Compras, Finanzas y la comisión de Recepción. "Lo que está haciendo esta gente no lo vimos nunca", denunció el empleado en diálogo con Página/12.

El miércoles, el comité de integridad de NASA, la empresa estatal que opera las centrales nucleares del país, resolvió quitar la firma y apartar a los dos funcionarios designados por Reidel luego de que se conocieran denuncias por sobreprecios. Entre ellas, la presentación de pedidos de auditorías internas por parte del gerente de planta de la generadora, Juan Pablo Nolazco Sáenz, y de la empresa M&G Facility Service, encabezada por Maximiliano Agalarrondo. Por su parte, la firma Distribón también llevó el caso a la Justicia a través de un recurso de amparo presentado a comienzos de enero.
Los funcionarios desplazados son Marcelo Famá, gerente general de la compañía, y Hernán Pantuso, gerente de Coordinación Administrativa, dos hombres de extrema confianza de Reidel desde su desembarco en Nucleoeléctrica. Pese a su visible nerviosismo —que, según trascendió, habría terminado en gritos e insultos—, Reidel no pudo evitar la remoción provisoria de sus hombres y su propio futuro quedó ahora atado a que el escándalo no escale y a que Milei decida continuar protegiéndolo.
"Esto empezó en diciembre, cuando a partir de un par de intentos de desvinculación de profesionales en Atucha I y II se tomó conocimiento, puertas adentro, de un desfalco muy grande", explicó por Radio 750 Fernando Pérez, secretario general de ATE Zárate. Según trascendió, la licitación del servicio de limpieza dejó afuera a diez oferentes y habilitó únicamente la continuidad de LX Argentina, con una propuesta que —de acuerdo con los valores de referencia de la Sindicatura General de la Nación— resultaba un 140 por ciento más cara que los precios de mercado.
A ese expediente se sumó otro frente sensible. ATE Zárate reclamó que se investigue una contratación en el área de sistemas vinculada a la migración de un software de planificación de recursos empresariales, cuyo presupuesto escaló de 600 mil a 7 millones de dólares: un salto del 1066,7 por ciento que volvió a encender alarmas sobre los mecanismos de compra y control interno.
Tras las denuncias, el directorio decidió limitar las funciones de los dos gerentes y reasignar la firma a una conducción transitoria, mientras avanzan las investigaciones internas. Desde el entorno de los funcionarios desplazados ensayaron una defensa que apunta a relativizar las acusaciones y a presentarlas como parte de una disputa interna. En contradenuncias presentadas ante el mismo comité de Integridad, sostuvieron que los cuestionamientos responden a resistencias frente a un intento de endurecer los criterios de control y transparentar las compras.
Un camino que no tiene fin
El episodio dejó al descubierto otro chispazo al interior del Gobierno. La crisis en Nucleoeléctrica se inscribe en la disputa entre Demian Reidel y el asesor presidencial Santiago Caputo por el control de áreas estratégicas del Estado. La pulseada atraviesa el sector nuclear y se proyecta sobre la definición del rumbo que el Ejecutivo busca imprimirle a la empresa.
Reidel, que se presenta como uno de los principales ideólogos del plan nuclear libertario, quedó envuelto en lo que dentro de NASA describen como "maneras de trabajar muy burdas". Aunque llegó de la mano de la hermana del Presidente, "hoy Karina no lo estaría bancando tanto", deslizaron fuentes consultadas por este diario. En ese marco comenzaron a emerger cuestionamientos que provienen del ala alineada a Santiago Caputo.
Desde el entorno del asesor presidencial estrella desconfían de los anuncios grandilocuentes de Reidel y de la falta de transparencia de su gestión. Para los trabajadores del sector, la interna se resume en una definición cruda: "el ala Caputo está enfocada en acelerar la privatización, mientras que el ala Reidel está enfocada en hacer caja".
Fuente:
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