Un comodoro en Ciencia y Tecnología

El flamante funcionario mileísta es licenciado en Sistemas Aéreos y Aeroespaciales, y tiene una maestría en Relaciones Internacionales por la Universidad del Salvador.
La pauperización extrema de las Fuerzas Armadas, la pérdida de poder adquisitivo de los salarios militares y la parálisis del planeamiento en materia de Defensa, marcas registradas de la administración mileísta, conviven por el momento con el ascenso individual de integrantes activos de las fuerzas a cargos estrictamente políticos, que los gobiernos democráticos desde 1983 reservaban para funcionarios civiles. El nuevo caso que ratifica esa paradoja es el del comodoro César Oscar Lencina, a quien el gobierno designó por decreto al frente de la Subsecretaría de Ciencia y Tecnología, en reemplazo de un funcionario que respondía al jefe de Gabinete Diego Santilli.
El nombramiento del oficial de la Fuerza Aérea, publicado en el Boletín Oficial, se produce al mismo tiempo que el gobierno decidió disolver la Administración General de la Residencia Presidencial de Olivos, desplazando a todos los civiles que trabajaban allí y reemplazándolos en tareas logísticas y de servidumbre por uniformados que dependen de la Casa Militar, ante la pasividad del teniente general Carlos Alberto Presti, ministro de Defensa de Javier Milei.
La designación del comodoro Lencina se oficializó mediante la publicación del decreto 1056/20206 en el Boletín Oficial. La Subsecretaría de Ciencia y Tecnología, que ahora pasa a manos de un militar, forma parte del organigrama de la Secretaría de Innovación, Ciencia y Tecnología, que a su vez depende de la vicejefatura de gabinete de ministros. Por el mismo decreto se le acepta la renuncia al licenciado José Luis Acevedo, que ocupaba el cargo desde abril del año pasado. Su nombramiento había sido impulsado por Santilli, que lo tuvo como colaborador de confianza cuando era diputado.
El flamante funcionario mileísta se formó en el Instituto Universitario Aeronáutico, donde se recibió de licenciado en Sistemas Aéreos y Aeroespaciales, y tiene una maestría en Relaciones Internacionales por la Universidad del Salvador. Entre sus antecedentes se destacan la jefatura de la Base Aérea Militar de Mar del Plata y de la Base Antártica Marambio, además de funciones en el área de Investigación y Desarrollo de la Fuerza Aérea. Al tratarse de un oficial en actividad, el decreto ordena adecuar su situación de revista conforme al artículo 38 de la Ley para el Personal Militar.
La Secretaría de Innovación, Ciencia y Tecnología, de la que depende la subsecretaría del comodoro, también sufrió cambios de caras visibles en los últimos tiempos. En julio pasado, Santilli desplazó a su titular, Darío Geuna, luego de varias semanas de incertidumbre. En su reemplazo asumió, el 13 de agosto, Adriana Baravalle, impulsada por el hombre del PRO que conduce el gabinete de Milei.
Baravalle es doctora en Inteligencia Artificial por la American Andragogy University y magíster en Ciencia de Datos y Gestión del Conocimiento por la Universidad Austral, donde también cursa un doctorado en Ingeniería. Fundó y dirige synapsIA, una red regional de especialistas en IA, y condujo el Laboratorio de Tecnologías Exponenciales de la Austral. Según el comunicado oficial, integró la Mesa de IA y Ciberseguridad que participó en la elaboración de la Estrategia Nacional de Inteligencia Artificial entre 2016 y 2019.
Bajo la órbita de esa secretaría se encuentran organismos como el Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (Conicet) y la Comisión Nacional de Actividades Espaciales (CONAE), dos de los sectores que busca destruir el topo enquistado en la cumbre del Ejecutivo.
Fuente:
https://www.pagina12.com.ar/2026/09/23/un-comodoro-en-ciencia-y-tecnologia/
