Un país de ficciones

Del aumento del índice de pobreza al nuevo papelón en la ONU, Milei parece girar en torno a los mismos ejes conocidos. La oposición sigue lejos de las definiciones en la previa del año electoral. Todo un problema para los apurados.
Hay un hilo conductor entre la gran mayoría de noticias principales publicadas y rebotadas en los últimos días. Y es que, en su acepción de "novedad", ninguna es auténticamente una noticia. Son hechos enmarcados en relatos repetidos. Se juega a la ficción de estar frente a circunstancias inéditas o rimbombantes, que se ratifican o desmienten, cuando apenas se trata de vueltas y más vueltas alrededor de ejes conocidos.
Por ejemplo: los datos de fuerte crecimiento de pobreza e indigencia dieron lugar a la habitual discusión sobre cómo se miden ambos índices.
El oficialismo insiste en que, pese al aumento de los indicadores, las cifras revelan un descenso incluso sistemático (???) respecto del gobierno anterior.
Los especialistas del área —todos— advierten que las limitaciones metodológicas del Indec obstruyen una comprobación muy diferente: si se midiera como corresponde, la pobreza alcanzaría ya al 45 por ciento de la población, en el primer semestre de este año, y nunca al porcentual de 32,3 que dibujan las estadísticas oficiales.
En cualquier caso, lo concreto es que son cifras pavorosas al cotejarlas con las potencialidades productivas de un territorio como el argentino.
Por tanto, semeja prácticamente abstracto discutir características de medición en orden general y, mucho más, cuando el propio reporte oficial admite -entre otros apartados- que el 44,5 por ciento de los niños menores de 14 años vive en hogares situados por debajo de la línea de pobreza.
Debería ser un escándalo informativo que, en vez de resaltar números "desagregados" de esa naturaleza, solo sea cuestión de ponerse a debatir cómo se consideran los índices mientras varíe el ingreso de bolsillo. ¿De acuerdo con qué? Con una inflación que también está sujeta a la polémica interminable de punto o decimal en más o en menos, cuando la clave es bien antes el poder adquisitivo del grueso poblacional.
En términos estructurales, la pobreza es llanamente determinada por el acceso a servicios básicos, eficacia educativa y sanitaria, condiciones alimentarias, vivienda, "seguridad" y etcéteras que hacen a la calidad de vida en su conjunto.
Algún gobierno se habrá acercado mejor a corregir esos marcadores y desequilibrios sociales manifiestos, pero ninguno logró resolverlos de raíz.
En consecuencia, ¿cuál es la profundidad del "debate" técnico acerca de si con tal o cual inventario se modifica sustancialmente la medición de los pobres, y con cuáles medidas concretas podría comenzar a corregirse su estructuralidad? ¿Dónde está la noticia?
Preguntas análogas corresponden a la nuevamente desopilante actuación del presidente en las Naciones Unidas.
Se mudó a malvinero enhiesto que exige a la ONU cumplir sus indicaciones sobre las islas. Lo hizo durante el mismo discurso en que, frente a un auditorio vaciado como el resultante contra el criminal de guerra Benjamin Netanyahu, calificó al organismo como un ente "inútil" que perdió su sentido por completo.
Literal, un infradotado —hablamos de política— que ninguneó en su vida y gestión cuanto tuviera que ver con la causa Malvinas.
Se tomó, también se sabe, de la sábana elevada por Giovani Lo Celso y de una declaración circunstancial de Donald Trump para convertirse en ese galtieroide que, en la visita neoyorquina, hubo de toparse con los plácemes entre su amo y el primer ministro británico.
Espectacular, pero sigue sin haber noticia alrededor de la indestructible alianza histórica entre Washington y el Reino Unido.
El viaje presidencial sirvió asimismo a fines de que sonaran las trompetas mediáticas, para anunciar un Corredor Andes-Atlántico.
El gobierno argentino dio por consumado que es una iniciativa estratégica, con financiamiento de hasta 7 mil millones de dólares, para conectar zonas como Vaca Muerta y regiones mineras de oeste y norte destinadas a exportar gas, petróleo, litio y cobre.
La mise en scène, sin embargo, apenas es una propuesta preliminar con posible participación de fondos privados con el requerimiento de que sean estadounidenses. Carácter eventual, sujeto en buena o total medida a que haya "garantías" de reelección mileísta.
De lo contrario, como informan las fuentes del propio establishment local y externo, los lobos del capitalismo financierizado prefieren esperar a que Milei no choque la calesita.
Así, el fondo de lo dejado por la casi enésima excursión internacional de El Hermano es virtualmente nulo.
Esta vez, y fue insólito, no lo acompañó La Hermana porque hay entremedio un Olivos Gate de obscenas corruptelas licitatorias. Algún perro, real o imaginario, en situación dramática de descompostura o agresión. Churrascos que no estaban jugosos a las tres de la madrugada. Militarización de la quinta presidencial, en manos de un coronel que se apellida Tereso.
Y restantes delicias que tampoco son noticia, habiendo, como hay, el escenario de Los Locos Adams.
Hablamos de lo institucional en su sentido de confiabilidad ejecutiva, desde ya, y no de lo claro que tienen el rumbo los mandantes económicos de Homero y Morticia.
Si se necesitaran agregados (lean, a propósito, el artículo de Luciana Bertoia en Página/12 de este viernes), el Gobierno quiere darles a los militares más atribuciones. E insertarlos en tareas de "seguridad interior".
Cual detalle nada accesorio, es destruido el Instituto de Obra Social de las Fuerzas Armadas (IOSFA). Tenía unos 400 mil afiliados, con superávit en el gobierno de o con Alberto Fernández. Profundizó su crisis en la gestión de Luis Petri. Los salarios y, ergo, aportes de los uniformados, habitan el subsuelo.
¿Es noticia el humo de malvinizarse mientras sucede esto y compran chatarra voladora?
¿Es noticia el escrache y linchamiento a la jueza Laura de Marinis, que actuó conforme a derecho al declarar inconstitucional la baja de la edad de punibilidad? ¿Sí?
Quitado el debate jurídico sobre el que cabría aceptar que una mayoría toca -tocamos- de oído, aunque un gran número de los mejores constitucionalistas advierte la barbaridad de desconocer o cuestionar preceptos básicos del alcance de los fallos judiciales, ¿de veras es noticia que una mayoría de la sociedad continúa enganchada en cárcel donde sea, o bala como fuere, para un pibe de 14 años?
¿Es noticia lo elemental de que la Cámara respectiva le revocó el fallo, ante tamaña cacería de los republicanistas que se ajustan la República a sus intereses de clase?
¿La noticia no sería que se descarte el populismo punitivo como solución a estos males?
Es notable, pero jamás extraordinario, haber vuelto a llegar al límite de resolver, con la manera bestial que fuese menester, las consecuencias de las causas del delito juvenil.
¿Escrachan a los jueces de Lago Escondido? ¿La prensa del andamiaje libertarista pide publicar la foto y el número telefónico de los mafiosos de Comodoro Py? (vayan disculpas periodísticas por la inflamación panfletaria de preguntas retóricas como ésas).
Por último, que siempre es una forma de decir, se juega asimismo a grandes fraseologías y actitudes en la campaña ya lanzada ma non troppo.
Los sectores del denominado "kirchnerismo duro" tienen la única carta de Cristina Libre, que amerita agudeza por el barbarismo jurídico que la condenó a prisión y proscripción de por vida. Y se une a ello la espera por un dictamen en una comisión de Naciones Unidas, de dudosísima relevancia efectiva en el espíritu y la letra concretos de esta Corte Suprema.
Si se produjese que un comité de la ONU recomendara revisar el fallo y que el máximo tribunal doméstico "acatara" tal sugerencia, estaríamos ante la sorpresa política más despampanante de que se tenga registro o memoria. Y empero, un sector amplio o significativo de las fuerzas en pugna aguarda esa decisión como si fuera asunto de que solo entonces habrá de decidirse qué hacer.
La excomandante Pato se presenta crecientemente como el muleto, junto con algunos otros de llegada hoy insignificante, por si las moscas de que Los Hermanos sigan disparándose a los pies.
El peronismo, entendido en lo global de su definición, que al presente nadie sabe muy bien qué es, mira antes de actuar porque precisamente es un grupo de tribus sin conducción.
Axel Kicillof también mide cada paso, lanzó su precandidatura y nadie está mejor posicionado que él. Pero no arriesga ideas-fuerza específicas, todavía, según la certeza de que todo habrá de decantar a su tiempo.
Y crece, testifican encuestas a un lado y otro, la imagen de Miryam Bregman. Se lo merece por coherencia, por honestidad personal, por acompañar sin mengua las luchas sectoriales. Pero confundir imagen con intención y concreción de voto es propio de extravío analítico, sin perjuicio de que pueda hacerse un cierto lugar entre la bronca de decepcionados y ningunistas.
Es de esta forma que cabría asumir lo mucho que falta para las definiciones electorales concluyentes. En eso tampoco hay noticias. Hay escarceos. Todo un problema para los apurados.
Fuente:
https://www.pagina12.com.ar/2026/09/27/un-pais-de-ficciones/
