Por la crisis, cierran empresas emblemáticas

Por Juan Garriga
El cierre de empresas y la pérdida de puestos de trabajo continúan acumulándose en distintos sectores de la economía desde que asumió Milei. En los últimos días se conocieron casos que van desde la liquidación del frigorífico San Roque en Morón, con 140 despidos, hasta la baja de persianas de los 20 locales de la distribuidora Beer Market en el Área Metropolitana de Buenos Aires, mientras que la fabricante de electrodomésticos Peabody pidió la apertura de su concurso de acreedores y la histórica fábrica de bolsas Panpack, en Tucumán, cesó su actividad tras más de 50 años. La seguidilla de conflictos empresariales se produce pocos días después de que el Presidente de la Nación afirmara en el Congreso que la economía argentina creció "10 por ciento en dos años" y defendiera la apertura de importaciones como eje de su programa de Gobierno. Mientras el discurso oficial habla de recuperación, la realidad productiva muestra quiebras, despidos y empresas en crisis en distintos puntos del país.
Uno de los casos más visibles es el de la distribuidora Beer Market, que decidió cerrar definitivamente sus 20 locales en el Área Metropolitana de Buenos Aires tras diez años de actividad. La empresa despidió a más de 90 trabajadores y dejó fuera de línea su página web, confirmando el final de sus operaciones.
Beer Market se presentaba como una pyme argentina con presencia en todo el AMBA y con un equipo de más de 90 trabajadores. En su propia descripción institucional afirmaba estar comprometida con el crecimiento del país y con el desarrollo del mercado local.
Según trascendió, la firma acumulaba 40 cheques rechazados por más de 191 millones de pesos y una deuda bancaria superior a los 1900 millones, lo que la colocaba en una situación de alto riesgo de insolvencia. Los empleados fueron notificados inicialmente mediante mensajes y luego convocados a una reunión en la que se confirmó el cierre definitivo.
Otro golpe para el empleo industrial se produjo con el cierre del frigorífico San Roque, ubicado en la localidad bonaerense de Morón. La planta cesó su actividad y dejó sin trabajo a 140 empleados, argumentando que los cambios en las condiciones económicas del país, la caída del consumo interno y el impacto de las importaciones de carne que alteraron "de manera sustancial las reglas del negocio, volviendo inviable la continuidad".
El crack también alcanza al sector de electrodomésticos. La empresa Goldmund, propietaria de la marca Peabody, solicitó la apertura de su concurso de acreedores con el objetivo de reestructurar pasivos y evitar un colapso financiero. Emplea a unos 250 trabajadores y opera una planta industrial en el partido bonaerense de La Tablada. El establecimiento ocupa el mismo predio donde funcionaba anteriormente la fábrica de Whirlpool, recientemente cerrada. En un comunicado dirigido a proveedores y clientes, la compañía informó que continuará con las actividades productivas y comerciales mientras avanza el proceso judicial, manteniendo vigentes sus responsabilidades comerciales y contractuales.
Durante el fin de semana los trabajadores recibieron una notificación verbal que anticipaba la decisión. El lunes por la mañana, cuando debía comenzar el turno de las 6, los 75 trabajadores se encontraron con los portones cerrados y custodiados por personal de seguridad. La firma había iniciado un proceso de reducción de personal en 2025, cuando despidió a 25 trabajadores que tenían entre 5 y 35 años de antigüedad. En aquel momento ofreció pagar la mitad de las indemnizaciones en siete cuotas.
Panpack comenzó el año con alrededor de 100 empleados y luego sumó personal contratado. Sin embargo, las dificultades financieras y la competencia de productos importados terminaron precipitando el final. El impacto se suma a otros conflictos laborales registrados en Tucumán, donde en lo que va del año también cerró la textil TN&Platex. Según datos difundidos por el Centro de Economía Política Argentina (CEPA), entre enero de 2024 y comienzos de febrero de 2026 se registraron al menos 717 conflictos laborales en el país.
La industria concentra la mayor parte de esos casos. De acuerdo con el relevamiento, el 62,1 por ciento de los conflictos se originaron en ese sector. La principal causa fueron los despidos, que representaron el 63,6 por ciento de las situaciones registradas. Le siguieron los cierres de empresas, las suspensiones y las crisis empresarias.
El cuadro general muestra una economía atravesada por tensiones productivas persistentes. Mientras el Gobierno insiste en que la apertura comercial permitirá mejorar la eficiencia y abaratar precios, distintos sectores advierten que la combinación de consumo deprimido, competencia importada y empresas con dificultades financieras está provocando un proceso de contracción del entramado productivo.
Como resultado, se crea un mercado laboral cada vez más presionado y una estructura productiva que enfrenta crecientes dificultades para sostener la actividad y el empleo.
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