Pronunciamiento de la CPI ante el 1° de mayo de 2026

24.04.2026

Nuestro país, históricamente, se fue conformando en el contexto de su integración subordinada y dependiente al mercado mundial capitalista.

En su Etapa de gobiernos conservadores liberales o democrático populistas, de facto o constitucionales, se expresaron contradicciones, ofensivas reaccionarias y resistencias populares, que nos indicaban los cambios del modelo productivo y de desarrollo, tanto a nivel nacional como internacional.

Estos cambios llevaron a diferentes conformaciones del movimiento obrero y popular, tanto en sus condiciones productivas, como culturales y políticas. En estas circunstancias las/os trabajadoras/es expresaron diversas estrategias y objetivos para el cambio social en contra y más allá del capitalismo.

Hoy asistimos, a un nuevo ciclo regresivo de la reconversión capitalista, teniendo en cuenta que lo nuevo siempre no aparece en forma clara y distinta, cuestión que no niega su existencia.

Una etapa regresiva reaccionaria, expresada en el Imperialismo guerrerista de Trump, que es acompañada en nuestro país por el ajuste "hambreador" de Milei. Un Orden Internacional clausurado que abre las puertas a una barbarie creciente a nivel planetario, y en lo interno una política de pérdida de derechos sociales de carácter histórico.

Milei por medio de la reforma laboral, entre otras medidas, desarma la legislación laboral que amortiguaba la explotación patronal, al tiempo que le es funcional a su objetivo de transferencia de riquezas a los monopolios capitalistas en nuevos territorios de la explotación y el saqueo: la Patagonia o la cordillera, bajo la minería o la explotación de hidrocarburos no convencionales.

Se trata de un modelo productivo y de desarrollo sustentado en la mayor explotación de la fuerza de trabajo y el saqueo de los recursos naturales, los bienes comunes, con consecuencias gravísimas para el medio ambiente.

Disciplinar al movimiento de los trabajadores, es condición necesaria para la reconversión capitalista a favor de la clase propietaria, volviendo a la dominación de la sociedad oligárquica del siglo XIX, bajo nuevas condiciones de desarrollo capitalista.

Esta es la base de relanzamiento del nuevo ciclo capitalista, sustentado en viejos deseos oligárquicos, asociados a la gran burguesía local y global, pero esta vez legitimados por el voto. Lo nuevo y lo viejo.

Son momentos en que los intereses de la reproducción capitalista se ponen en juego y el conjunto de la burguesía y de todos los Partidos Políticos que representan sus intereses se ponen de acuerdo y brindan su apoyo, unos explícitamente (los libertarios en sus diferentes líneas internas), otros que se llaman a silencio (diversas expresiones populistas), o incluso aquellos que acuerdan con el fondo y discuten las formas.

Este 1° de Mayo los trabajadores enfrentan una correlación de fuerzas extremadamente adversa, no solo en sus condiciones de vida, también en las políticas, la ausencia de una alternativa política que ofrezca una salida a sus padecimientos cotidianos.

La burguesía ha logrado su principal objetivo, que es fragmentar y desintegrar el sentido de pertenencia a la clase trabajadora, la enorme mayoría de la población que vive de la venta de su fuerza de trabajo, en relación de dependencia, o en forma autónoma, bajo condiciones regular o irregular de empleo.

El contenido internacionalista y clasista del 1° de mayo expresa su repudio a las burocracias sindicales que expresan políticamente su subordinación a las patronales, difundiendo las bondades de la conciliación de clase.

Así, Estado, patronales y burocracias sindicales, se constituyen como fuerza política para ejercer, en forma abierta u oculta la lucha de clases contra los trabajadores.

La ausencia de una articulación política, limita la fuerza de las/os trabajadoras/es para intervenir en la lucha como clase.

En situaciones de adversidad extrema, en donde se devela la naturaleza expoliadora del capital, se permite visualizar posibilidades de cambio a favor de los pueblos-

Pero todo dependerá de la capacidad de la clase trabajadora, para vincular sus demandas inmediatas con la constitución de una fuerza política con capacidad de disputar poder, no solo el gobierno del capitalismo.

Desde la CPI, entendemos que la constitución de una nueva fuerza política, debe contener a todas las fuerzas que fueron forjando la resistencia y lucha del movimiento obrero y popular a lo largo de la historia: Anarquistas, Socialistas, Comunistas, Trotskistas, Peronistas.

Compañeros de estas tendencias políticas, protagonizaron las luchas contra el ajuste de Milei y sus socios: Jubiladas/os, discapacidades, presupuesto universitario, el Garraham y la salud pública en general, entre otros conflictos.

Por estas razones sería significativo, como posibilidad de un inicio en la recomposición política de las/os trabajadoras/es, llamar a un acto unitario este 1° de mayo, en forma autoconvocada y abierta al conjunto de las/os trabajadoras/es.

¡¡¡VIVA EL 1° DE MAYO, DIA INTERNACIONAL DE LAS/OS TRABAJADORAS/ES!!!

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