Después del parazo contra la reforma laboral, ¿cómo la seguimos?

20.02.2026

Después del parazo contra la reforma laboral, ¿cómo la seguimos?

El paro fue contundente y en Rosario hubo varios cortes y movilizaciones. Mostraron que hay bronca y rechazo a la reforma laboral, pese a que la CGT se negó a movilizar. Durante el verano, el PTS Santa Fe impulsó una gran campaña contra la reforma. Hay que organizarnos para impulsar una gran rebelión popular que derrote el plan de Milei. 

La clase trabajadora mostró que tiene fuerza para paralizar la región cuando decide intervenir en la pelea política nacional. Un gran paro nacional contra la reforma laboral del gobierno dejó a la ciudad y la provincia sin colectivos, sin bancos, sin clases, con fábricas paradas, los puertos sin actividad, las aceiteras y agroexportadoras paralizadas y la administración pública detenida. La huelga, arrancada a la CGT con las movilizaciones de la semana pasada, se sintió en cada barrio y en cada lugar de trabajo.

En Rosario y el cordón industrial el paro afectó a todos los sectores estratégicos. En el transporte y la logística pararon la UTA, Camioneros alineados con Hugo Moyano, el SOMU y los conductores navales, los estibadores del SUPA de Puerto General San Martín, los trabajadores de Carga y Descarga de Cereales y los Vigiladores Privados nucleados en Sutravip. En el complejo portuario y agroexportador, eje clave de ingreso de divisas del país, la Federación Aceitera paralizó las plantas del sur de Rosario, el SOEA hizo lo propio en San Lorenzo y el Personal Jerárquico de la Industria Aceitera también se sumó; en la Terminal Puerto Rosario el nuevo sindicato del SUPA realizó asambleas, pararon desde la medianoche y movilizaron luego a la Plaza 25 de Mayo. En la industria se sumaron el Smata, Químicos y Petroquímicos, Ceramistas, la UOM —aunque no garantizó el paro en las fábricas pese a los despidos en la línea blanca y los conflictos en Vassalli, Essen y Cramaco— y otros gremios fabriles. En el sector público y servicios pararon ATE, municipales, Judiciales nacionales, Correo, Obras Sanitarias, Luz y Fuerza, Atsa y la recolección de residuos. En la educación y el sector financiero adhirieron Amsafe, Sadop, COAD y los no docentes universitarios, junto a la Asociación Bancaria y el Sindicato de Empleados de Comercio. La administración pública, los bancos, las escuelas, las fábricas y los puertos quedaron paralizados.
En Villa Constitución, el paro fue total en Acindar y otras metalúrgicas. El sindicato movilizó a la plaza de Congreso mientras que los trabajadores de la lista negra - la oposición a la actual conducción-, pasaron por Fate antes de ir al Congreso, brindando su apoyo a los trabajadores del neumático que están siendo atacados.

Los empresarios, que todos los días dicen que ellos generan las riquezas, desde temprano lloraron cuánto perdieron por el paro. Según el gobierno, entre 500 y 600 millones de dólares. En el Gran Rosario, la paralización de los puertos, el transporte y las agroexportadoras volvió a mostrar que cuando paran los trabajadores, se para una de las principales fuentes de divisas del país.

La CGT: paro sí, pero sin movilización

El paro nacional fue contundente. Y fue arrancado a los dirigentes del triunvirato cegetista con las movilizaciones de la semana pasada, que dejaron a la central sindical muy cuestionada por su evidente rol negociador con Patricia Bullrich y el gobierno. La bronca en las bases los obligó a llamar al paro, pero se negaron a movilizar. Pese a su negativa, en el Congreso Nacional hubo movilizaciones de los sindicatos combativos, la izquierda y trabajadores que buscaron expresar su bronca.

En Rosario hubo ocho cortes sobre la Circunvalación y en avenidas, concentraciones y columnas sindicales que salieron a la calle; todo pese a la negativa de la CGT.
A la madrugada, Aceiteros Rosario partió desde las plantas y movilizó a Buenos Aires con 450 trabajadores, junto a los estatales de ATE.

A media mañana, Empleados de Comercio marchó por el centro rosarino recorriendo la zona comercial. También hizo lo suyo la Asociación Bancaria. Desde las 12, una importante columna de trabajadores portuarios, referentes de la CTA A, La Toma, las organizaciones del Frente de Izquierda, docentes y estatales cortamos e impulsamos acto frente a la Municipalidad de Rosario, que sirvió como punto de convergencia de la bronca frente a la negativa de la mayoría de los sindicatos a movilizar.
Y por la tarde hubo una concentración de organismos de Derechos Humanos, los universitarios de la COAD, Amsafe y Sadop.

Hay que preparar una huelga general y una rebelión popular para derrotarlos

Desde el PTS impulsamos durante el verano una intensa campaña en todo el país contra la reforma laboral. En Rosario durante todo enero recorrimos fábricas, plazas, barrios y eventos culturales. Una avioneta con una bandera contra la reforma cruzó la vista de miles de personas que disfrutaban fines de semana en el río Paraná para dejar en claro que para enfrentarla necesitábamos un paro general.

A cada lugar que fuimos nos propusimos pelear por la exigencia de un paro activo que permita enfrentar con fuerzas el plan del gobierno. Por eso planteamos reunir a los sindicatos combativos de la región para organizar la resistencia, peleamos en cada espacio para que sea un motor de convocatoria. Con esa idea participamos de la asamblea antifascista que organizó la movilización del 7 de febrero, donde el colectivo LGTBIQ+ se puso a la cabeza de retomar en las calles la pelea contra al gobierno como fue luego del discurso de Milei en Davos en febrero del 2025. Frente a las declaraciones de muches que decían que la reforma ya estaba cocinada y había salido, con Pan y Rosas junto a muches referentes de la diversidad fuimos claros: si esta reforma sale no iba a ser con nuestra complicidad. Por eso había que reventar las calles y acordamos movilizarnos con un eje claro contra la reforma laboral y por la exigencia a la CGT a un gran paro general.

En las universidades junto a En Clave Roja y en los terciarios con la No Pasarán repartimos miles de volantes entre los ingresantes, hicimos pintadas en las calles rosarinas. Junto a Pan y Rosas nos propusimos recorrer hospitales y centros de salud, y acompañamos el reclamo de las y los trabajadores del PAMI contra el cierre y el vaciamiento. Con cada volante repartido, en cada pintada hecha nos encontramos con un amplio apoyo de estudiantes, laburantes, enfermeras, obreros metalúrgicos que coincidían que había que rechazar la reforma laboral.

Entre los docentes de la provincia surgieron en los días previos decenas y decenas de acciones autoconvocadas en muchísimas ciudades de la provincia impulsadas por la enorme bronca que hay contra el gobierno de Pullaro y con un elemento común: el cuestionamiento a la inacción de la burocracia celeste que conduce Amsafe. Desde la Marrón en el Frente 4 de Abril peleamos por desarrollar cada uno de estos espacios de autoorganización para impulsar la bronca docente contra el gobierno ajustador, pero también contra los sindicatos que buscan evitar que se desarrolle esa fuerza. Parte de esta pelea fue plantear que era necesario que el sindicato pusiera colectivos para llenar de guardapolvos el Congreso, a lo que se negó la conducción de Amsafe.

En cada uno de estos lugares encontramos también otro elemento común: compañeros, compañeras, compañeres que reivindican a la izquierda, el rol del PTS, de Myriam, de Nico y de cada uno de nuestros referentes en la lucha contra la reforma laboral. Muchos inclusive reconociéndose como peronistas, pero criticando la pasividad y la resignación.

Esa es la fuerza que apostamos a desarrollar. Porque si el proyecto se aprueba en Diputados y regresa al Senado, no puede haber una espera pasiva. Como dijo Myriam Bregman en la plaza del Congreso esta tarde: "Esta es la primera etapa no solo de una pelea por derrotar el plan de Milei, es la primera etapa de una conclusión muy importante: nos tenemos que organizar, hay que militar, no queda otra." Apoyar a la izquierda en redes, difundir nuestros materiales, acompañarnos con el voto, es muy importante. Pero no es suficiente para los desafíos y ataques que nos plantean el gobierno y la clase capitalista. Llegó el momento decisivo. Porque aunque aprueben la ley, la resistencia social va a ser la clave para impedir que la apliquen. Tenemos que ser miles, cada vez más laburantes, más enfermeras, más docentes y estudiantes organizados.

Y para intercambiar como sigue esta pelea, el sábado a las 16 horas en la Casa Marx el PTS hará una asamblea abierta para discutir cómo hacemos para que crezca la bronca pero también la fuerza, para que se amplíe y organice y cómo impulsar la resistencia a los planes del gobierno. 

Fuente:

https://www.laizquierdadiario.com/