Pobreza sin fin: la Iglesia de Santa Fe advirtió por el aumento de las familias que no pueden pagar alquiler

La Iglesia Católica señaló que se profundizar distintas situaciones de vulnerabilidad, vinculadas con la disminución de los ingresos familiares, la pérdida de empleos formales y el aumento de los costos. "Las personas que no pueden comer todos los días son una urgencia", afirmó Nicolás Perot.
El aumento de la pobreza y la indigencia en el Gran Santa Fe volvió a poner el foco sobre las dificultades que atraviesan las familias de los barrios más vulnerables en la provincia gobernada por Maximiliano Pullaro. En el primer semestre de 2026, la pobreza alcanzó al 38,6% de la población, mientras que la indigencia llegó al 9,8%, según los datos difundidos por el INDEC."Nos duelen, nos preocupan. Nunca es lindo ver estos números, que aumenta el nivel de pobreza y, sobre todo, que aumenta acá en la ciudad de Santa Fe, que nos toca muy de cerca", señaló Nicolás Perot, integrante de la mesa directiva de la Pastoral Social de la Arquidiócesis de Santa Fe.
Según explicó Peirot, en los últimos meses se profundizaron distintas situaciones de vulnerabilidad, vinculadas con la disminución de los ingresos familiares, la pérdida de empleos formales y el aumento de los costos fijos. A su entender, los datos difundidos por el organismo estadístico nacional terminaron de confirmar una tendencia que las instituciones ya venían advirtiendo.
"Las personas que no pueden comer todos los días son una urgencia, son una prioridad. No podemos desentendernos de esos nenes, nenas y adolescentes que no tienen un plato de comida en su casa. Eso tiene que ser nuestra máxima prioridad", enfatizó en declaraciones para UNO Santa Fe.
Uno de los aspectos que más inquietan a la Pastoral Social es el aumento de las familias con dificultades para sostener el pago de un alquiler y el riesgo de quedarse sin vivienda. Perot confirmó que las instituciones de la Iglesia perciben un crecimiento de estas situaciones y destacó que la problemática habitacional se suma a otras necesidades básicas que se profundizan en el actual contexto económico. En ese marco, remarcó que el acceso a una vivienda digna y a los servicios esenciales forma parte de las condiciones indispensables para garantizar la dignidad humana.
Frente a este contexto crítico, planteó la necesidad de combinar la asistencia inmediata con políticas de largo plazo que permitan revertir el deterioro social. Para Perot, el objetivo debe ser que los indicadores de pobreza e indigencia disminuyan hasta desaparecer. "Que haya una persona en situación de pobreza, una persona en situación de indigencia, ya nos tiene que alarmar como sociedad", aseguró.
El rol de la Iglesia frente a la crisis social
Perot también se refirió al papel que cumple la Iglesia ante el crecimiento de las dificultades económicas y sociales. De esta manera, explicó que, en contextos de mayor vulnerabilidad, muchas personas encuentran en las instituciones religiosas un espacio de contención espiritual, pero aclaró que su tarea también incluye acciones concretas de asistencia.
En ese sentido, destacó el trabajo de Cáritas y de las organizaciones sociales, que acompañan a las familias que atraviesan situaciones críticas. Sin embargo, aclaró que la asistencia de la Iglesia no reemplaza las responsabilidades de los gobiernos ni las políticas públicas necesarias para atender las necesidades de la población.
"La doctrina social de la Iglesia es muy clara con los principios y con el bien común. Esto no tiene que ver con un gobierno en particular, sino con la sociedad en la que estamos", sostuvo. Además, afirmó que la Iglesia continuará visibilizando las situaciones que afectan a los sectores más vulnerables, independientemente de quiénes estén al frente de los gobiernos.
