Santa Cruz: policías acuartelados, petroleros despedidos y una deuda de US$ 600 millones en la provincia que más acompañó a Milei

Mientras policías, penitenciarios y bomberos profundizan medidas de fuerza por salarios y condiciones laborales, el gobernador enfrenta además despidos masivos en el sector petrolero, paros estatales y una creciente resistencia a su proyecto de endeudar la provincia.
Por Natalia López Gómez
La crisis social y política se profundiza en Santa Cruz. Al autocuartelamiento policial que comenzó el martes se suman miles de despidos en el sector petrolero, protestas de docentes y trabajadores estatales, acampes frente a organismos públicos y cortes de ruta encabezados por desocupados. En paralelo, crecen las críticas al proyecto de endeudamiento por 600 millones de dólares impulsado por el gobernador Claudio Vidal.
En ese escenario, el gobernador Vidal-que se convirtió en uno de los aliados más firmes de Javier Milei y acompañó las principales iniciativas de la Casa Rosada- enfrenta una provincia donde la conflictividad social no deja de crecer y donde cada semana parece abrirse un nuevo frente de conflicto.
Ahora, la crisis alcanzó a la Policía de Santa Cruz.
Mientras crecía la protesta, la cúpula cenaba en un hotel cinco estrellas
La imagen de la noche del martes resumió buena parte del malestar que atraviesa la provincia. Mientras policías, penitenciarios y bomberos comenzaban medidas de fuerza en distintas localidades santacruceñas, las máximas autoridades de Seguridad participaban de una cena en el Hotel Patagonia, uno de los establecimientos más exclusivos de Río Gallegos.
Del encuentro participaron el ministro de Seguridad provincial, el jefe de Policía y autoridades de fuerzas de Neuquén, Río Negro, La Pampa y Tierra del Fuego.
La escena generó indignación dentro de una fuerza que desde hace semanas reclama salarios que no alcanzan para llegar a fin de mes, mejores condiciones laborales y respuestas a una serie de problemas internos que, según denuncian los efectivos, vienen siendo ignorados.
Carpas frente a las comisarías y retención de servicios
La tensión escaló rápidamente. De acuerdo con información de medios locales, los primeros autoacuartelamientos fueron en Pico Truncado y luego se extendieron a otras localidades de la provincia.
En varias ciudades comenzaron a aparecer carpas frente a las dependencias policiales, una postal que recuerda algunos de los momentos de mayor conflictividad institucional que atravesó la provincia.
"Se aseguran las guardias mínimas, pero desde las cero horas del miércoles hay retención de servicios", explicó a Wou Radio, el suboficial Víctor Cortés.
Según indicó, la medida no tiene fecha de finalización. "Es un paro por tiempo indeterminado hasta que el Gobierno acuerde una recomposición salarial. Hay policías que están cobrando alrededor de 800 mil pesos y están por debajo de la línea de pobreza", afirmó.
El reclamo no se limita al salario. También expone las dificultades cotidianas que enfrentan muchos efectivos.
"Nosotros nos compramos el uniforme. La provincia no nos lo da. En dos años y medio este gobierno solamente nos entregó una campera", cuestionó.
Y agregó una frase que resume el sentimiento de gran parte de los manifestantes: "No se acercaron a hablar. No hay intención de este gobierno. Hacen oídos sordos".
Una crisis que va mucho más allá de la Policía
La protesta policial es apenas una parte de un problema más grande. Desde hace meses Santa Cruz vive una escalada de conflictos. Hay docentes de paro, estatales movilizados, judiciales reclamando aumentos y trabajadores de la salud en alerta por salarios que no alcanzan frente al aumento del costo de vida.
En Río Gallegos, las carpas y acampes frente a organismos públicos ya forman parte del paisaje. Los gremios denuncian descuentos salariales, falta de diálogo y pocas respuestas por parte del gobierno provincial.
La tensión dentro de la Policía también creció después de que el Gobierno dejara afuera a los retirados del Consejo del Salario convocado para discutir la situación del sector, una decisión que generó más malestar en una fuerza que ya venía reclamando.
La crisis petrolera golpea el corazón político de Vidal
El conflicto tiene además un costado especialmente sensible para Claudio Vidal. El gobernador llegó a la política desde el sindicalismo petrolero, pero hoy la crisis también alcanza a esa actividad, la principal fuente de empleo de la provincia.
Referentes de trabajadores desocupados aseguran que más de 6.000 petroleros perdieron sus puestos de trabajo y advierten que la situación afecta a miles de familias en toda la zona norte santacruceña.
La polémica por la deuda de 600 millones de dólares
Como si los conflictos laborales no alcanzaran, el Gobierno abrió otro frente de discusión con su proyecto para tomar una deuda de hasta 600 millones de dólares.
El oficialismo sostiene que los fondos servirán para financiar obras e inversiones. Pero intendentes, dirigentes opositores e incluso algunos exaliados de Vidal cuestionan la iniciativa y plantean que la prioridad debería estar puesta en los salarios, el empleo y la asistencia social.
El costo político de acompañar a Milei
Desde que asumió, Vidal se convirtió en uno de los gobernadores más cercanos a Javier Milei y respaldó buena parte de las iniciativas impulsadas por la Casa Rosada.
Pero el apoyo al Gobierno nacional no evitó que la crisis siguiera creciendo. En Santa Cruz hay petroleros que perdieron su trabajo, docentes y estatales que reclaman aumentos y ahora policías que protestan porque sus salarios quedaron por debajo de la línea de pobreza.
Frente a ese escenario, Vidal sigue una receta similar a la del Gobierno nacional: ajuste, recorte del gasto y la apuesta a un fuerte endeudamiento. Mientras tanto, la conflictividad social no deja de crecer y la provincia atraviesa uno de los momentos más difíciles desde que asumió.
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