Una investigación denuncia que la precariedad laboral en las pesqueras de Chubut produce suicidios

El eslabón más fino pasa por las personas que salen de prisión, porque la provincia no tiene Patronato de Liberados con equipos trabajando en territorio. Entonces los someten a la máxima explotación.
Por Jesús Cabral
En Chubut «el frío quema y el trabajo te pide el cuerpo», sostiene Pablo Tolosa, sociólogo de la Universidad Nacional de San Martín (UNSAM), docente de Filosofía y Sociología en la educación media. Realizó trabajo de campo e investigó sobre el trabajo en las empresas pesqueras de Trelew, Rawson y Puerto Madryn.
A poco de terminar el Mes de la prevención del suicidio -septiembre- y en pleno ejercicio del Mes de la salud mental -octubre- el licenciado en Sociología explica que en 2025 la provincia patagónica tuvo 63 suicidios, 16 cada 100 mil habitantes; la cuarta tasa más alta a nivel país.
Tolosa explica que en Puerto Madryn el olor a langostino se mete en las fosas nasales de los pobladores a las cinco de la mañana. «No es metáfora», asegura. «Es vapor, es amoníaco de las cámaras, es el olor de 50 plantas prendidas al mismo tiempo», apunta.
«Muchos se suicidan por las condiciones laborales precarias y la máxima explotación a la que son sometidas las personas», denuncia. Agrega que a eso se le suma «los consumos problemáticos de sustancias peligrosas, como ser, la cocaína».
Tolosa enumera diciendo que la mitad de las empresas están en Madryn. Siete en Rawson, tres en Trelew y ocho en Comodoro Rivadavia. En total, el Consejo Federal de Inversiones (CFI) registró 8606 obreros y 12.000 proyectados. «Si sumás estibas, marineros, hielo y camiones, son 25.000 personas viviendo de lo mismo», remarca el sociólogo.
Sin ninguna seguridad laboral
Tolosa cuenta que entran a trabajar pibes de 18 años con el certificado de manipulación de alimentos en la mano. Sin estudio secundario, porque también genera la deserción escolar, sin un Patronato de Liberados que los espere cuando salen de estar presos. Hay mujeres que dejan a sus hijos durmiendo para poder trabajar. Deciden hacerlo porque no hay otra cosa.
Y señala que el Valle de la provincia tiene desempleo arriba de la media, y la pesquera es la única puerta que no te pide el comprobante de antecedentes penales. «Pero te pide otra cosa: que aguantes las terribles condiciones en un contexto en el que consumir cocaína es natural», denuncia el licenciado.
Cuenta que la norma lo permite, porque el artículo 96 de la Ley 20744 de Contrato de Trabajo inventó el contrato de temporada: es un contrato por tiempo indeterminado que se ejecuta de forma discontinua. «Te llaman cuando hay langostino, te sueltan cuando ya no no hay», cuenta.
Explica que el artículo 99 de la misma Ley le suma el contrato eventual. Y que en los papeles es legal. Pero en el cuerpo es otra cosa: 12, 14 horas parado a 18 grados fileteando pescado a destajo. «Si no producís, no cobrás», asegura Tolosa.
Señala que el Convenio 372/04 que rige en Chubut estipula 8 horas, pero la actual reforma laboral impulsada por Javier Milei -que ya tiene media sanción parlamentaria- habilita 12 horas con banco de horas. «Por eso, te pueden hacer trabajar 12 y devolverte con un franco, sin pagar horas extras», enfatiza el sociólogo.
Los testimonios de las y los trabajadores
Ahí aparece el truco, por ejemplo, M., de 52 años, es filetera en Rawson, lo vivió toda su vida en carne propia. Hoy lo ve en uno de sus hijos: "Empezó a tomar cocaína para no dormirse en la línea de fileteo. No es que le guste. Lo que pasa es que si te quedas dormido te echan», asegura la mujer.
Y continúa. «Después llega a la casa nervioso, no duerme, se pelea con todos. Es un caos familiar. Pero ¿Qué le voy a decir? ¿Qué deje? Si deja no comemos. Acá todo el mundo sabe que es así".
También está el caso de J., de 24 años, que trabaja en Madryn, lo hace en el turno noche: "Entrás a las 5 de la tarde y salís a las 5 de la mañana. Si no aguantas la producción, los supervisores te marcan", cuenta.
Otra trabajadora es L., de 31 años, que está en Rawson y es madre soltera: "En la planta tenés que estar 12 horas parada. Vi a muchas compañeras que consumen sustancias para no caerse, porque temen quedar sin trabajo".
D. estuvo preso dos de sus 29 años en Trelew y hoy es eventual en Rawson: "Cuando salís de la cárcel no tenés nada. En la pesca no te piden antecedentes. Pero nadie te pregunta si estás bien. Si decís que estás mal, te quedás sin laburo".
Tasa de suicidio en Chubut
El investigador sostiene que los exdetenidos son el eslabón más fino. Porque Chubut no tiene Patronato de Liberados con equipos trabajando en territorio. Dice que allí la reinserción social es solo una frase. La única política real es una planta que les da un traje térmico y los pone en la línea de fileteo.
Mientras tanto -observa el sociólogo- en las oficinas se habla de prevención. También de la línea 141 de SEDRONAR por lo consumos problemáticos y de la línea 135 del Centro de Asistencia al Suicida. Inclusive se habla de tasas de la problemática del suicidio.
Pero lo real es que Chubut solo en 2025 tuvo 63 suicidios, 16 cada 100 mil habitantes, la cuarta tasa más alta del país. 13 en Trelew y 14 en Madryn. En tanto, en el primer semestre de 2026 ocurrieron 34, son varones de 18 a 34 años, el mismo rango etario que entra a la planta.
Bibliografía de la investigación
Tolosa denuncia: «El Estado provincial cuenta muertos y pega afiches de prevención dentro de una fábrica que enferma de distintas maneras a las personas. Pero eso es como poner curitas en una cámara de frío. Émile Durkheim, hace 120 años, lo llamó suicidio anómico«.
El sociólogo explica que esto pasa cuando las normas se rompen, cuando el mercado va más rápido que las reglas. La norma indica que las personas tienen que "trabajar", pero no dice cómo vivir de ese trabajo.
Sin embargo, «no existe una norma que contemple que no podés estar 14 horas en una cámara de frío, que no podés cobrar a destajo laboral, que no podés salir de la cárcel y entrar directo a filetear sin acompañamiento. Esa falta de norma, es la anomia de la que hablaba Durkheim; es la que produce el suicidio», asegura Tolosa.
Y recordó que la AFIP, hoy ARCA, encontró 40% de trabajo no registrado en plantas de Rawson, Trelew y Madryn. Es decir, ni siquiera se cumple la poca norma que existe. «¿Qué pasaría si en vez de sumar charlas de prevención del suicidio, cambiáramos la jornada laboral?» interroga el sociólogo.
Una recomendación positiva
Lo ideal sería -recomienda el sociólogo- tres turnos de seis horas en frío extremo en vez de dos de 12. Eso implicaría el fin del destajo duro. Sueldo por hora, más premio colectivo. Contrato de temporada con ocho meses de ingreso garantizado, como ya tiene el Convenio 161/75 de Mar del Plata, que los trabajadores ponen como bandera.
También deberían tener un equipo de salud dentro de la planta, no se atendidos una vez al año cuando la persona ya no puede más. Y un Patronato de Liberados real con tutorías para personas que salen de las cárceles.
«No es una utopía», puntualiza Tolosa. «Es lo que hacen Noruega e Islandia, que pescan lo mismo pero sin necesitar que el cuerpo se drogue para aguantar la jornada laboral. Porque el problema no es el pibe que consume, el problema es que existe un sistema que necesita que la persona se drogue para poder producir. Y mientras el desempleo continúe alto, todo seguirá naturalizado», finaliza.
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