Qué hay detrás del embate de Javier Milei a los empresarios que piden corregir el atraso cambiario

17.04.2026
Juan Mabromata - AFP
Juan Mabromata - AFP

Por Eugenia Muzio

"Ups", escribió el presidente Javier Milei en su cuenta de X, con una captura de pantalla de la cotización del Banco Nación con el dólar en baja.En una semana, el tipo de cambio perdió $15 y se ubica en la zona de los $1.380, en las puertas de una época en la que la oferta de divisas podría hacer descender el precio de la moneda estadounidense mucho más. Es un momento bisagra: definirá cuánto quiere profundizar el Gobierno un modelo que incentiva la sustitución de la producción por la importación, mientras la inflación opera al alza y el consumo cae.

La decisión de exhibir la paz cambiaria como positiva ocurre en un contexto donde la inflación de marzo sorprendió con un salto al 3,4% mensual, tanto en el Índice de Precios al Consumidor (IPC) como en los precios mayoristas (IPIM). El principal protagonista de este rebote fue el frente externo, con la guerra en Medio Oriente con impacto pleno en los precios internacionales.

El dólar como ancla y el techo de los $1.450

Pareciera que, más allá de la consolidación del superávit fiscal y la sostenida compra de dólares por parte del Banco Central para mantener a raya las expectativas, el Gobierno volvió a elegir al dólar como su ancla inflacionaria. Así coinciden en el mercado. Un informe de Adcap Grupo Financiero advirtió que la entidad monetaria avanza en "reconstruir el ancla cambiaria en medio de un contexto global de aversión al riesgo".

En un gráfico, la Alyc explicó que, tras la sorpresa inflacionaria de enero, el BCRA comenzó a fijar de manera implícita una banda estrecha para el dólar oficial que oscila entre los $1.370 y los $1.400. Al achatar esta curva y comprimir la brecha contra el Contado Con Liquidación (CCL) y los contratos de dólar futuro (Rofex), el equipo económico busca disciplinar la formación de precios de los bienes transables.

En los pasillos de los bancos y sociedades de Bolsa de la City porteña circuló, por otro lado, el rumor de intervenciones indirectas oficiales. Distintas fuentes del mercado aseguraron que en las últimas jornadas se registraron movimientos de ventas de bonos AL30 contra pesos. El objetivo de esta maniobra sería ponerle una barrera artificial al dólar CCL —la vía de dolarización a la que acceden las grandes empresas y multinacionales— para fijarle un techo en la zona de los $1.450.

Los dólares del agro, la energía y la parálisis fabril

La jugada de apreciación oficial se beneficia por un segundo trimestre que asoma hiperavitario. La cosecha gruesa del complejo agroexportador promete inyectar unos USD 31.000 millones, lo que alimenta la expectativa de que el Banco Central logre alzarse con compras netas por USD 7.000 millones en el corto plazo. A este flujo comercial se suma el comportamiento del sector corporativo, que liquidó activamente Obligaciones Negociables (ON). A principios de año, la autoridad monetaria calculaba que el sector privado había emitido deuda en moneda dura por un valor efectivo de USD 6.400 millones desde octubre de 2025 y que liquidaría el total en los primeros meses del año.

Por otro lado, la oferta de dólares se nutre de las exportaciones petroleras, beneficiadas por el salto internacional del barril de Brent. Empujado por la tensión geopolítica global, el crudo se ubica en la zona de los USD 100. Este shock de precios estira las proyecciones de la balanza energética y promete aportarle a las arcas del Estado unos USD 4.000 millones adicionales en el año.

Mientras la oferta de divisas crece, la demanda importadora se desploma al ritmo de la recesión. Según datos del economista Federico Machado (LLZ), entre enero y febrero se demandaron unos USD 9.000 millones para el pago de importaciones, frente a los USD 11.000 millones registrados en igual período del año pasado. Este rojo de 2.000 millones es el síntoma de una parálisis fabril: acompaña la drástica caída en la compra de insumos básicos en un contexto donde el Índice de Producción Industrial (IPI) manufacturero se hundió un 8,7% interanual en febrero.

El límite estructural: servicios y precios reprimidos

Sin embargo, la estrategia de planchar el dólar encuentra límites estructurales para perforar el piso inflacionario. El economista Maximiliano Ramírez analizó esta dinámica y advirtió sobre el peso de los servicios. "Tengamos en cuenta que el tipo de cambio es una de las anclas de la inflación y hoy el Gobierno lo utiliza como ancla", explicó el analista. No obstante, aclaró que el escenario actual no garantiza un éxito lineal: "No tenés gran pass-through en este momento como para decir 'bueno, con la baja solamente del tipo de cambio voy a consolidar la baja de la inflación'".

Para el especialista, el cuello de botella está en los sectores protegidos de la competencia externa. "Si fuera un problema solamente de 'muevo el tipo de cambio y eso se va a precios', te diría que sería un elemento indispensable. Ahora, en este contexto, donde vos ya venís con una estabilidad del tipo de cambio (...) es una condición necesaria, pero no es suficiente", detalló Ramírez. La clave, argumentó, radica en los precios reprimidos: "Tenés un proceso de bienes no transables que todavía están reprimidos, particularmente la parte de servicios, y ahí no es el tipo de cambio lo que te influencia, sino la dinámica interna que se genera".

En base a estos factores, Ramírez proyectó un piso duro para el Índice de Precios: "La dinámica de la inflación de acá hacia adelante no se ve menor al 2%. Al menos en el primer semestre eso no se ve, y para el segundo semestre, con la economía estabilizada, no puede bajar del 1,5%". El economista calculó una inflación interanual en torno al 29% o 30%, lo que marca una dinámica que "ya no depende tanto del tipo de cambio, sino de la estructura interna y de cómo se plantea el formato del programa económico".

El costo asimilado del modelo

La matemática financiera expone la fragilidad de la competitividad argentina. Hoy, el dólar se ubica apenas a un 18% del techo de la banda cambiaria. Si la oferta de divisas empuja el precio aún más hacia abajo, el atraso cambiario pasará de ser una preocupación sectorial a perpetuarse como un rasgo endémico del modelo, y licuará la rentabilidad del entramado productivo local frente a la importación.

Todo este cerrojo macroeconómico y el embate a los empresarios fabriles ocurren bajo una premisa oficial. Tanto Javier Milei como su ministro de Economía, Luis Caputo, repiten ante cualquier foro corporativo que no existirá ningún trade off entre la inflación y el crecimiento que justifique hacer subir el dólar. Para el plan libertario, el ahogo industrial y la recesión del mercado interno son costos asimilados en la batalla excluyente por domar la nominalidad.

AM/ML

Fuente:

https://www.perfil.com/noticias/economia/que-hay-detras-del-embate-de-javier-milei-a-los-empresarios-que-piden-corregir-el-atraso-cambiario-a40.phtml

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