“Sangría” de científicos y el riesgo de una parálisis tecnológica

14.04.2026

En una carta dirigida a las autoridades de CNEA, los cuadros técnicos y jerárquicos del organismo nuclear y los gremios advierten sobre el deterioro salarial, la pérdida de 300 agentes en dos años y la falta de diálogo institucional.

La Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA) atraviesa uno de los momentos más críticos de su historia reciente. En un documento de una contundencia poco habitual, casi un centenar de jefes y jefas de diversos sectores operativos, junto con la totalidad de las entidades gremiales del sector, denunciaron un estado de "profunda preocupación" por la situación institucional, salarial y presupuestaria que pone en jaque la continuidad del Plan Nuclear Argentino.

La nota, fechada este lunes 13 de abril en José C. Paz, fue dirigida al secretario de Asuntos Nucleares, Federico Ramos Napoli, con copia al actual presidente del organismo, Eduardo Martín Porro, y al vicepresidente, Luis Alfredo Tomás Rovere. El reclamo no solo cuenta con el aval de los cuadros técnicos medios y superiores, sino que ha logrado la adhesión unificada de las cuatro entidades gremiales con representación en el organismo: APCNEAN, ATCNEA, ATE y UPCN.

La sangría

El punto más alarmante del documento es la pérdida de capital humano. Según el texto, la planta de la CNEA ha disminuido en 300 agentes en poco más de dos años. Los firmantes describen este proceso como una "sangría lenta pero claramente direccionada", impulsada principalmente por un "deterioro salarial insostenible" que ha llevado a que los haberes alcancen niveles incompatibles con las funciones que la institución debe cumplir.

Esta deserción masiva está generando lo que los expertos denominan un "hueco generacional", similar al sufrido durante la década de los 90. La gravedad reside en que la salida de personal con "lustros de formación" impide la transmisión de saberes y experticias tecnológicas adquiridas durante décadas. En algunos casos, los jefes denuncian que "grupos enteros de trabajo han desaparecido literalmente", lo que torna inviable el desarrollo de proyectos estratégicos.

Más allá de lo económico, el documento subraya un cambio de paradigma en la conducción que ha generado malestar. Los firmantes señalan que, tras tres meses de administración, las autoridades han roto la tradición institucional de presentarse en los Centros Atómicos para exponer sus planes de trabajo.

Denuncian una "inexplicable falta de diálogo" con las líneas jerárquicas y cuadros técnicos, lo que impide su participación en decisiones fundamentales. Asimismo, aseguran que se han desoído sistemáticamente los pedidos de reunión de los representantes gremiales.

"El trabajo en una institución científico-tecnológica, del sector nuclear, con una proyección sustantiva en tecnologías estratégicas, no puede basarse en un conjunto de condiciones laborales de precariedad y permanente reducción", sentencia el documento.

Crisis presupuestaria

La falta de fondos no solo afecta a los bolsillos de los trabajadores, sino también a la infraestructura. El texto advierte que numerosos equipos e instrumentos de alta complejidad —que representan inversiones millonarias para el Estado— sufren la falta de recursos para mantenimiento preventivo y correctivo. El resultado es la salida de operación de herramientas clave, lo que los jefes consideran un "perjuicio sobre el patrimonio de la Institución".

A esto se suma la incertidumbre contractual: cientos de agentes que realizan tareas permanentes ven renovados sus contratos de manera trimestral, una modalidad que los firmantes califican como precaria e incompatible con proyectos que, por definición, son de mediano y largo plazo.

Demandas urgentes

Hacia el final de la misiva, los 94 jefes y las organizaciones sindicales solicitan tres medidas concretas y urgentes:

  • Recomposición salarial inmediata y garantía de recursos para la continuidad de los proyectos.
  • Restablecimiento de canales de comunicación institucionales para definir objetivos estratégicos junto a los cuadros técnicos.
  • Garantía de estabilidad laboral y condiciones dignas para el desarrollo de la actividad científico-tecnológica.

La lista de firmantes incluye a responsables de áreas neurálgicas, como el gerente de Gestión Ambiental, Daniel Salvador Cicerone; el Gerente de Aplicaciones Nucleares de Tecnología Láser, Juan Fiol; y numerosos jefes de departamentos vinculados a la seguridad nuclear, materiales avanzados y física de neutrones.

Fuente:

https://www.pagina12.com.ar/2026/04/14/sangria-de-cientificos-y-el-riesgo-de-una-paralisis-tecnologica/

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