8 de cada 10 argentinos considera improbable un nuevo golpe de Estado

A días de cumplirse los 50 años de la última dictadura cívico-militar, el relevamiento da cuenta de que hay una evaluación positiva del trabajo de los organismos de Derechos Humanos.
A días de cumplirse 50 años de la última dictadura cívico-militar, al menos 8 de cada 10 argentinos considera improbable que se repita un golpe de Estado en el país.
La percepción que evidencia una consideración favorable sobre el fortalecimiento de las instituciones democráticas y del trabajo del colectivo por memoria, verdad y justicia son parte de los resultados de una encuesta realizada por Pulsar-UBA y el Centro de Estudios Legales y Sociales (CELS). Los nuevos datos complementan los resultados de la medición publicada hace días en este diario.
Esa vez, el estudio "Miradas retrospectivas sobre la dictadura argentina: 50 años después" había revelado que 7 de cada 10 argentinos tiene una mirada negativa sobre la última dictadura.
Los nuevos datos indican que el 83 por ciento de la población considera "poco o nada" probable que vuelva a haber una dictadura en la Argentina. En tanto, solo el 13 por ciento manifestó que un hecho de esas características podría ocurrir.
"Eso no va a volver a pasar", fue el sentimiento mayoritario. El desglose de respuestas a la pregunta "¿Cuán probable cree que es que vuelva a haber una dictadura en Argentina" fue el siguiente: Nada probable, 43 por ciento; Poco probable, 40 por ciento; Bastante probable, 10 por ciento; "Muy probable", 13 por ciento.
Esta percepción tiene dos ejes: "La convicción de que la sociedad reaccionaría frente a una ruptura del orden democrático" y "la creencia de que existen mecanismos internacionales que impedirían una situación de ese tipo", según explicó un análisis de ese trabajo académico.
No obstante, aclararon los autores, si bien "muchas de las personas que sostienen que 'la sociedad no permitiría' (un nuevo golpe) reconocen al mismo tiempo una baja participación política en la vida cotidiana".
Esto sugiere –siempre el estudio- "que esa confianza en la reacción social se basa más en una expectativa que en experiencias concretas de movilización".
Algunos de los resultados del mismo trabajo le dieron un marco a los últimos números publicados días atrás, por ejemplo aquel que indició que el 70 por ciento de la sociedad tiene una mirada negativa sobre la última dictadura y poco más del 60 considera que el gobierno de facto fue un plan sistemático de desaparición de personas y violaciones a los derechos humanos.
Asimismo, la medición demuestra que el 71 por ciento de las 1.136 personas consultadas calificó a ese período la historia como "muy malo" y "malo", mientras que el 63 consideró que el golpe militar no tuvo motivos que lo justificaran.
El rechazo mayoritario también se expresó en otros puntos de la encuesta: el 70 por ciento se manifestó "muy de acuerdo" y "bastante de acuerdo" con que continúen los procesos judiciales impulsados por el Estado y los organismos de derechos humanos contra los represores responsables del genocidio y/o crímenes de lesa humanidad.
No obstante, la medición demuestra también las luces y sombras: el 32 por ciento de los encuestados consideró que entre 1976 y 1983 hubo "un gobierno que encaró una lucha contra el terrorismo en la que pudo haber habido excesos". Esto muestra lo profundo que caló la teoría de los dos demonios en un sector de la sociedad.
Otro de los ejes de la encuesta tuvo que ver con los canales de transmisión de conocimiento sobre la dictadura. Siete de cada diez personas afirmó saber mucho o algo sobre lo ocurrido.
El 44 por ciento de los consultados reconoció saber sobre lo ocurrido entre 1976 a 1983 por la escuela o la universidad, mientras que el 30 por ciento dijo saber algo por conversaciones con familiares y amigos.
Otra de las aristas del trabajo dio cuenta de que la experiencia directa es minoritaria: 3 de cada 10 personas dijeron tener un familiar, amigo o conocido que haya sido víctima de la represión de Estado.
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