A 30 años del primer piquete de Cutral Co y Plaza Huincul

La histórica pueblada de Cutral Co y Plaza Huincul expresó el descontento popular frente al desempleo y la exclusión provocados por el neoliberalismo, transformó la protesta en organización colectiva, dio origen al movimiento piquetero y dejó una huella en las formas de participación política argentina.
Se cumplen 30 años de la acción colectiva conocida como el "kilómetro cero" del movimiento piquetero en Argentina. El 20 de junio de 1996 durante seis jornadas consecutivas, vecinas y vecinos de Cutral Co y Plaza Huincul --provincia de Neuquén-- cortaron la Ruta Nacional 22 en protesta frente a la desocupación que crecía de manera exponencial, en una región golpeada por las consecuencias de las privatizaciones y las políticas neoliberales. Aquella protesta, conocida luego como el "Cutralcazo" marcó un punto de inflexión en la historia social y política del país: no solo inauguró una modalidad de acción colectiva que se extendería por distintas provincias: también abrió paso a un nuevo ciclo de movilización popular encabezado por las organizaciones de trabajadores y trabajadoras desocupados, conocidas más tarde como el movimiento piquetero.
"Las puebladas de Cutral-Co y Plaza Huincul surgieron por los despidos masivos producto de la privatización de YPF. La explosión del desempleo no solo afectó directa e indirectamente las condiciones de vida de miles de familias, sino que desarticuló todo un conjunto de instituciones y expectativas que estructuraban la vida cotidiana de toda la comunidad", explica Marcos Pérez, profesor en el departamento de Sociología y Antropología de la Universidad Washington y Lee, licenciado en Ciencia Política y Gobierno por la Universidad Di Tella.

El detonante del malestar, puntualiza Pérez, "fue la noticia de la cancelación de un acuerdo entre el gobierno provincial y una empresa extranjera para construir una fábrica de fertilizantes en la zona. Sin embargo, también jugaron un rol importante las divisiones al interior del Movimiento Popular Neuquino, donde distintas facciones aprovecharon el descontento para debilitar a adversarios". Es necesario tener en cuenta que "la pueblada de junio de 1996 no fue un hecho aislado, ni el fin de las protestas en la ciudad. El acuerdo que firmaron los manifestantes con el gobernador, que permitió levantar los cortes, dejó muchísimos puntos sin resolver y tuvo una aplicación limitada. Menos de un año después hubo otra pueblada donde la represión fue mucho más fuerte, incluyendo el asesinato de Teresa Rodríguez", analiza el autor de ¿Qué tienen los piqueteros en la cabeza? (Siglo XXI).
La palabra del sociólogo
Para Javier Auyero, profesor de Sociología en la Universidad de Texas en Austin y profesor investigador Ikerbasque en la Universidad del País Vasco, "las protestas que ocurrieron en el año 1996 en Cutral Co y Plaza Huincul dieron origen a una nueva era en la Argentina contemporánea, esta época en la que los piquetes no sólo se volvieron parte del repertorio de protesta popular, sino parte del hablar cotidiano en el país".
Durante una semana, Cutral Co y Plaza Huincul se convirtieron en el centro de la escena nacional. La protesta visibilizó la situación de tantos expulsados del mercado laboral, los efectos de las reformas neoliberales y demostró que los sectores desocupados podían desarrollar formas propias de organización y lucha colectiva.
Más que una protesta local contra la desocupación y el deterioro de las condiciones de vida, el "Cutralcazo" inauguró un nuevo repertorio de acción colectiva que tendría una profunda influencia en las luchas sociales de los tiempos por venir. El corte de ruta se afianzó como herramienta de protesta y los términos "piquete" y "piqueteros" pusieron nombre a una identidad colectiva en construcción.
Se forjó una identidad
En ese proceso, Cutral Co no sólo propuso un método de lucha, sino que también forjó identidad y dio origen a un nuevo actor político y social de alcance nacional. En este sentido, Auyero considera que "sería imposible pensar la determinación que demostraron los manifestantes, sin entender que se veían a sí mismos como hombres y mujeres partes de una comunidad amenazada por el desempleo producto de las reformas neoliberales en ese momento en curso".
30 años de transformaciones y nuevas estrategias
A tres décadas de aquel acontecimiento, las trayectorias del movimiento piquetero muestran profundas reconfiguraciones en sus estrategias de organización y lucha, en sus vínculos con el Estado y en las formas de construcción colectiva desarrolladas a lo largo del tiempo.
Desde los primeros cortes de ruta hasta la consolidación de organizaciones territoriales, cooperativas de trabajo, espacios comunitarios y redes de economía popular, el movimiento fue ampliando sus herramientas de intervención social y política. La acción colectiva, solidaria y cooperativa se convirtió en una de las características distintivas de muchas de estas experiencias.
Los desafíos también fueron cambiando. Las organizaciones debieron adaptarse a distintos contextos políticos y económicos, redefinir sus demandas e implementar nuevas estrategias para responder a las transformaciones del mundo del trabajo, la pobreza y la exclusión social.
Pérez afirma que "aun cuando se pueda discutir si Cutral Co y Plaza Huincul fueron realmente el comienzo de un movimiento tan complejo y heterogéneo como el piquetero, Cutral Co cumple el rol de mito fundacional para montones de organizaciones a lo largo y ancho del país. También fue un momento clave para las izquierdas argentinas y latinoamericanas, que interpretaron la pueblada como parte de una lucha más amplía a nivel regional contra el Consenso de Washington".
Fueron la semilla
Sobre las mutaciones de las dinámicas de las organizaciones originadas en el movimiento piquetero durante estas tres décadas, el académico plantea que "las organizaciones piqueteras han perdurado a lo largo de todos estos años gracias a su capacidad de adaptarse a cambios en el contexto político, económico y social, reafirmándose como vínculos esenciales entre sectores excluidos y el Estado".
¿Cómo se desarrollaron estas transformaciones durante los gobiernos posteriores al "Cutralcazo"? "Entre fines de los 90 y la crisis del 2001-2002, esos grupos se expandieron expresando la creciente emergencia social y aprovechando la debilidad de los gobiernos a nivel local, provincial, y nacional. La emergencia del kirchnerismo generó importantes desafíos y conflictos internos, pero también oportunidades para expandir estructuras territoriales, acumular capacidades técnicas y consolidar núcleos de militantes comprometidos", señala Pérez.
Luego, añade: "el gobierno de Macri tuvo la intención inicial de enfrentar a las organizaciones, lo que generó un aumento de la represión, sobre todo fuera de Buenos Aires. Pero con el fracaso de su política económica, terminó dependiendo de los movimientos distribuyendo recursos para contener el conflicto social". Y sostiene que "Alberto Fernández llegó a la presidencia con el apoyo de muchas organizaciones, incluyendo algunas que habían sido muy críticas del kirchnerismo. Sin embargo, terminó haciendo algo similar a Macri: repartir recursos por medio de redes territoriales para atender una crisis cada vez más profunda". Respecto del contexto actual, advierte que "desde su asunción, Milei ha expresado un deseo de reprimir a las organizaciones y ha implementado un fuerte ajuste en los programas sociales. Pero al mismo tiempo hay sectores del gobierno que entienden que dada la crisis de empleo y consumo actual, reprimir indiscriminadamente es arriesgarse a un estallido porque las organizaciones territoriales son fuentes esenciales de contención social y gobernabilidad".
El legado social y político de Cutral Co
La pueblada de Cutral Co modificó las formas de protesta social e inauguró una nueva etapa en la organización de los sectores populares. Treinta años después, aquel episodio sigue siendo una referencia ineludible para comprender las últimas décadas del país. Su legado no se limita a la creación de una modalidad de protesta: también expresa la capacidad de una comunidad para organizarse frente a la crisis y construir respuestas colectivas ante la exclusión.
¿Cuál es el legado de Cutral Co y Plaza Huincul en la historia de la acción colectiva en Argentina? "Toda protesta surge de algún contexto. Los eventos de junio de 1996 fueron parte de una serie de puebladas en ciudades del interior a lo largo de los 90. Tal vez lo que hizo diferente a Cutral Co y Plaza Huincul es lo directo de la relación entre reformas neoliberales y calamidad social: una política particular (privatización de YPF) destrozó a toda una ciudad. Esa narrativa, si bien fue algo simplista, resultó ser muy convincente en el debate público nacional", observa Pérez. Y agrega: "Los efectos de las reformas de mercado ya eran evidentes desde hacía varios años (el desempleo a nivel nacional pasó de 7% en 1989 a 17% en 1996). Pero Cutral Co y Plaza Huincul ofrecieron un caso muy visible, visceral, de lo que pasa cuando una comunidad pierde su principal fuente de trabajo y actividad". En términos de impacto social y político, "aunque Cutral Co/Plaza Huincul no fue la primera pueblada de los 90, tuvo dos efectos clave. Primero, visibilizó como nunca la crisis de la desocupación y los efectos de las reformas neoliberales. En otros contextos los costos de las políticas de ajuste, privatización y flexibilización eran más complejos, pero en este caso había una conexión directa entre los despidos en YPF y el colapso de una ciudad entera. Tanto el gobierno nacional como el provincial pagaron un costo político muy fuerte". Por otra parte "la pueblada demostró la efectividad del corte de ruta como instrumento de protesta. La cobertura mediática hizo que el país entero viera en vivo y directo un montón de momentos clave: los testimonios de los desocupados, la jueza retirando a la gendarmería, el gobernador capitulando ante las demandas de los pobladores. Fueron imágenes fuertes que catalizaron lo que venía pasando en otras regiones del país".
Respecto del legado de estos acontecimientos en la historia de la acción colectiva en Argentina y en las formas actuales de politicidad, Auyero --autor de La política de los pobres y Vidas beligerantes-- remarca que "los episodios de Cutral Co y en otros pueblos del interior modificaron radicalmente la manera de protestar en Argentina: instalaron una forma de hacerse ver y oír de los que menos poder tienen, que luego fue adoptada por otros no necesariamente marginados ni pobres. Inauguraron un nuevo repertorio de acción colectiva".
Para Pérez "Cutral Co demostró la eficacia de un repertorio particular, catalizó a otras instancias de movilización popular y generó una narrativa particular que dio sentido a las luchas en otras locaciones". Y agrega: "Cutral Co fue parte de un cambio profundo en el repertorio de protestas en Argentina. Las metodologías más tradicionales asociadas a los sindicatos, como la huelga, perdieron importancia, mientras que los repertorios vinculados a organizaciones sociales, como el corte de ruta, se volvieron más comunes. También cambió el centro de la politicidad de las clases populares, de las fábricas y espacios de producción, a los barrios y espacios de residencia. Cutral Co fue parte de una transformación mucho más amplia, pero sirvió como un ejemplo claro y visible".
Tres décadas en lucha
A lo largo de tres décadas, "las organizaciones piqueteras se han establecido como vínculos entre Estado y ciudadanía. Podemos discutir si este tipo de mediación es el más deseable, pero no queda duda de que estos grupos cumplen un rol esencial por medio de dos dinámicas. Por un lado, aglutinan demandas en el territorio que luego logran expresarse a niveles más altos de gobierno. Por otro lado, funcionan como capilares del Estado, permitiendo que distintas formas de asistencia social lleguen a comunidades relegadas", subraya Pérez.
En la actualidad, "la preocupación central de las organizaciones es, como siempre, lidiar con la emergencia social. Para bien o para mal, con todas sus limitaciones, estos grupos son parte de un andamiaje institucional a nivel territorial que distribuye recursos y aglutina demandas. Los movimientos sociales son, para incontables familias, la última línea de defensa contra el hambre (un rol similar cumplen instituciones religiosas, políticas, civiles, deportivas)", reflexiona Pérez. A la vez, "existe la preocupación por la represión y la criminalización que ha llevado a una significativa reducción de las protestas. Sin embargo, mientras vivamos en democracia y una porción significativa de la sociedad esté sumergida en la pobreza estructural, tarde o temprano los sectores más excluidos se van a movilizar, apelando a repertorios culturales establecidos y utilizando aquellas estructuras políticas a su alcance", concluye Pérez.
Fuente:
https://www.pagina12.com.ar/2026/06/20/a-30-anos-del-primer-piquete-de-cutral-co-y-plaza-huincul/
