Alejandro Cohen Arazi: “Advertir desde el arte el resurgimiento de los monstruos”

El documental que propone "la historia del Nunca más contada por sus trabajadores" se verá este viernes 27, pero está a disposición de quien quiera exhibirla.
En el contexto del 50 aniversario del golpe de Estado, resulta especialmente interesante el documental Conadepianos, la historia del Nunca Más contada por sus trabajadores, dirigido por Alejandro Cohen Arazi. Este viernes 27 a las 19 habrá una nueva proyección en la sala Norita Cortiñas (Moreno 2654, CABA), con la presencia del director y los protagonistas.
Conadepianos reconstruye la labor de la Comisión Nacional sobre la Desaparición de Personas (CONADEP), creada en 1984, y el proceso de elaboración del Nunca Más, el informe que documentó el terrorismo de Estado. A través del testimonio de sus extrabajadores, la película indaga en las dificultades que enfrentaron y los procedimientos empleados para tomar testimonio a las víctimas de secuestros, torturas y desapariciones. También aborda los conflictos internos que atravesaron en su búsqueda de verdad y justicia, en un contexto donde el aparato represivo de la dictadura aún gozaba de buena salud. Así, el documental revive el clima de época y los hitos impulsados por la CONADEP que allanaron el camino para el histórico juicio a las Juntas Militares en 1985.
Un texto al comienzo del docuental informa que los testimonios de los miembros de la CONADEP que aparecen en pantalla no fueron tomados para la película, sino que fueron recopilados en 2014 y pertenecen al Archivo General de la Memoria. "Encontrarse con ese material fue lo que despertó las ganas de hacer Conadepianos", confirma Cohen Arazi. "Tomamos siete testimonios de personas que trabajaron en distintas áreas de la CONADEP. Las entrevistas que hizo Martín Mujica son muy completas, porque le dan forma a un mosaico que incluye el escenario político de los inicios del alfonsinismo, el clima social, las vivencias personales, la experiencia colectiva de los trabajadores de la comisión, entre otras cosas", continúa.
"Hubo que tomar decisiones sobre el discurso que arma el montaje, sobre el recorte. En Conadepianos elegimos articular una estructura en donde lo intimista y lo histórico se conjugan con armonía. Esto aporta a la tensión dramática, a identificarnos con los conadepianos, a conocer el contexto histórico, a entender lo profundo e inhumano del horror de la represión".
-El cine argentino ha sido pródigo en abordar los horrores de la última dictadura. De hecho, esa es una de las razones que Javier Milei esgrime para demonizar y destruir al INCAA. Sin embargo la labor de la CONADEP no ha sido revisitada lo suficiente. ¿Sentís que había una deuda del cine argentino con el trabajo los integrantes de aquel equipo?
-Cuando un tema es muy visitado en la cultura de un pueblo, evidencia que ese tema está pendiente, irresuelto, vigente. Con el correr de los años es necesario encontrar nuevos puntos de vista sobre ellos, no por una cuestión estética, si no porque hay que oxigenar las formas en las que pensamos, por ejemplo, el terrorismo de Estado y las desapariciones en la última dictadura. La idea de Conadepianos no obedece a una deuda con los laburantes de la CONADEP, sino a que apareció una puerta de entrada novedosa al tema, un prisma original desde donde ver los crímenes de lesa humanidad. La deuda mayor es con las víctimas, con esa gente que después de 50 años todavía no sabemos dónde está. Más allá de eso, Conadepianos es un reconocimiento a un equipo que hizo un trabajo invaluable que quedó grabado en nuestra historia. Y además, es una manera de darle lugar a la voz de los trabajadores como clase.
-La CONADEP fue creada como un instrumento de investigación, pero también pensando en generar memoria. ¿De qué forma creés que tu documental hace su aporte en ese sentido?
-Conadepianos aparece por una doble necesidad: por un lado, los 50 años del último golpe, y por el otro, el contexto de un gobierno negacionista y hasta reivindicatorio de la dictadura en algunos de sus elementos. Tal vez estas necesidades obedecen más a una urgencia que a una trascendencia. Desde ya que el objetivo es generar memoria, pero una memoria anclada en el presente, pensando en el debate público que se está dando en este cincuentenario. Conadepianos no aborda la coyuntura actual, pero queremos que las funciones sean acompañadas de debates, como en la mejor tradición del cine militante.
-Buena parte de las generaciones que se incorporaron a la vida cívica de forma reciente parecen carecer de información respecto de la dictadura y del trabajo que se hizo para superar sus efectos. ¿Qué tipo de vínculo con ellos propone tu película?
-Tuvimos muy en cuenta tratar de generar un material pedagógico para el ámbito educativo. Conadepianos no está concebida como una clase de historia a la que le ponés play, pero sí creemos que funciona como un recurso didáctico para estimular un debate, para generar dudas y preguntas: queremos fomentar un espectador activo. No queremos quedarnos con la pasada en salas comerciales, por eso el documental está disponible para cualquier institución que la quiera pasar. Ya tenemos invitaciones de cátedras, centros barriales, bibliotecas, secundarios. Si alguien quiere pasarla que nos escriba al instagram @conadepianos.
-¿Cuál creés que es el rol del cine documental en ese acto en apariencia simple de revelar la presencia de esos hilos invisibles entre dos momentos históricos separados por 40 o 50 años?
-Yo no creo que la represión agazapada haya sido un cimiento del surgimiento de Milei. Los cimientos de este gobierno los veo en un pueblo desesperado y en la clase política burguesa en descomposición. Sí creo que este gobierno es un enemigo de las libertades democráticas y eso le da voz a esa gente que, en un marco democrático más robusto, prefería llamarse a silencio. Pero este no es un problema local, vemos lo mismo replicado por todo el planeta. En este marco, cualquier producción cultural es necesaria para advertir sobre el resurgimiento de los monstruos, sea el cine, el teatro, todas las musas hacen falta.

-¿Esos 12 años de distancia que hay entre los testimonios que se ven en la película y la actualidad pueden ser un obstáculo, teniendo en cuenta que en 2014 no habían pasado los gobiernos de Macri y Alberto, y la figura de Milei por entonces no era ni siquiera una posibilidad?
-La esencia de los testimonios de los conadepianos es imperecedera. Es lógico que doce años después de haber hecho aquellas declaraciones, algunas de sus opiniones y balances puedan haber variado. Pero el corpus de la película tiene autonomía sobre los avatares de la historia reciente. Como decía antes, el tema del terrorismo de Estado sigue vigente, no sólo en el ámbito cultural: se siguen identificando restos de desaparecidos, siguen identificando gente a la que le mintieron su identidad, sigue habiendo causas abiertas en la justicia contra represores. Habrá avances o retrocesos dependiendo del gobierno de turno, pero el tema sigue vivo entre nosotros, por eso siguen saliendo películas. Cuándo se generó el material es secundario, el sentido lo construye el espectador en su tiempo histórico.
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